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Exteriores elimina la Secretaría de Estado de Latinoamérica y refuerza España Global

Las políticas iberoamericanas se integrarán en la cartera general de Asuntos Exteriores

Secretaria de Estado Latinoamerica
Arancha Gonzalez saluda a su homólogo marroquí, Nasser Burita, el pasado 24 de enero en Rabat. REUTERS

El Ministerio de Exteriores se reorienta. La ministra Arancha González Laya prescindirá de la Secretaría de Estado para Iberoamérica para consagrarla íntegramente a la cooperación, seña de identidad de la jefa de la diplomacia. Las políticas latinoamericanas, históricamente prioritarias para España, quedan así relegadas a un rango inferior. A cambio, Exteriores refuerza España Global, dedicada a la imagen exterior, pero enfocándola a la diplomacia económica. El combate al procés, hasta ahora su principal cometido, pierde fuerza entre las tareas de España Global.

La política exterior hacia Latinoamérica, una de las banderas de la diplomacia española, pierde peso en el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez. El Consejo de Ministros tiene previsto aprobar este martes el real decreto de estructura básica del Ministerio de Exteriores. El texto prevé cuatro Secretarías de Estado y ninguna de ellas llevará el nombre de Latinoamérica, según un borrador del decreto al que ha accedido EL PAÍS. La decisión supone un cambio en la estructura tradicional del ministerio, que casi siempre ha otorgado a esa área rango de secretaría de Estado. Fuentes conocedoras de esas políticas consideran que restarles rango supone “enviar un mensaje negativo a los socios latinoamericanos”.

El diseño que esbozó el anterior ministro, Josep Borrell, contemplaba una Secretaría de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y el Caribe. Aunque el nombre que la encabezaba ya era la cooperación, la región americana constituía su principal área de actuación. En adelante, esa cartera se dedicará exclusivamente a la cooperación y desplazará las políticas latinoamericanas a la Secretaría de Estado de Asuntos Exteriores, la que tiene competencias más amplias y variadas. En ella se integrarán como dirección general (es decir, con menor rango). Además de la política exterior y de seguridad en general y la de Naciones Unidas, esta secretaría engloba las políticas del Magreb, del resto de África, de América, Europa Oriental, Asia y Pacífico y, finalmente, de Iberoamérica y el Caribe, según el orden del organigrama previsto.

Esta reorganización supondrá la salida de ese cargo del hasta ahora secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Juan Pablo de Laiglesia. El destino del resto de responsables de las carteras aún se desconoce, según distintas fuentes gubernamentales.

Más allá de los lazos históricos, los países latinoamericanos constituyen desde la década de los ochenta un destino clave para la inversión de las empresas españolas. España es hoy el segundo inversor mundial en la región, aunque en los últimos años esos flujos se han moderado. La restructuración en Exteriores coincide, además, con un momento de cambio político en algunos de los principales países de la región (Brasil, Argentina y México han cambiado de dirigentes) y de convulsiones en otros (Chile, Bolivia...). En este segundo grupo destaca Venezuela, sumida en una grave crisis en la que España aspira a influir.

Diplomacia económica

Frente a esa rebaja en el rango otorgado a Latinoamérica, la Secretaría de Estado de la España Global se refuerza. Este órgano, creado por el primer Ejecutivo de Pedro Sánchez para mejorar la imagen de España tras el procés, cambia, además, de rumbo. González Laya lo reorientará hacia la diplomacia económica, frente al elevado peso que ha tenido hasta ahora la lucha contra el relato diseminado por el independentismo en el exterior. La menor incidencia del mensaje secesionista en el extranjero y el nuevo marco político, que promueve una rebaja de la tensión con el independentismo, motivan esos cambios.

En lugar de tener una sola dirección general, como hasta ahora, España Global dispondrá de tres. La primera se dedicará a la diplomacia económica, una de las áreas que la ministra consideró prioritaria al tomar posesión, hace dos semanas. La segunda, denominada de Estrategia, Prospectiva y Coherencia, se centrará en los asuntos que hasta ahora dominaban la agenda de este departamento: la mejora de la reputación de España, aunque lo más probable es que el desafío independentista no sea tan prominente en la agenda. La tercera, que engloba lo que hasta ahora era la Oficina de Información Diplomática, constituye una de las grandes novedades de esta Secretaría de Estado. Configurarla como Dirección General de Comunicación e Información Diplomática demuestra el peso que el Ejecutivo quiere dar a España Global. Hasta ahora dependía de la Subsecretaría de Exteriores.

En la actualidad este departamento, que tiene encomendada “la promoción de medidas para mejorar la imagen exterior de España”, con la coordinación de las distintas administraciones, funciona sin presupuesto propio y cuenta con una veintena de trabajadores. Con la ampliación de competencias, se prevé un crecimiento considerable y que se pueda llegar a cinco subdirecciones generales.

Más allá de esas modificaciones, la Secretaría de Estado para la Unión Europea conserva intacta su estructura, con tres direcciones generales (una de asuntos generales de la UE, otra de mercado interior y una última para Europa occidental, central y sudeste de Europa).

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