Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Davos no teme el pacto con Podemos

“El mercado ha comprado bien este Gobierno”, le dijo Morgan Stanley a Sánchez en una reunión con inversores

Sánchez saluda al secretario general de la OECD, Ángel Gurria. En vídeo, declaraciones de Teresa Ribera, vicepresidenta de Transición Ecológica y Reto Demográfico.

Era una prueba importante para el único Gobierno de coalición de un gran país europeo con presencia de ministros que vienen de la izquierda radical, y hasta Pedro Sánchez parecía este miércoles sorprendido de cómo discurrió. “Ni siquiera me han preguntado por Unidas Podemos, he tenido que sacar yo el tema”, comentaba sonriente a la salida de una reunión con un grupo de inversores en el foro mundial de Davos (Suiza), donde el Gobierno PSOE-Unidas Podemos ha recibido, según Sánchez, un claro respaldo a todos los niveles.

En esa cita discreta con inversores, según algunos de los presentes, no hubo suspicacias, y el jefe de operaciones internacionales de Morgan Stanley, Frank Robert Petitgas, llegó a decir: “El mercado ha comprado bien este Gobierno, cree que va a ser razonable y responsable y hará una política seria”. Para sorpresa de la delegación española, que esperaba muchas más preguntas sobre Unidas Podemos. Algunos otros inversores sí admitieron que el grupo de Pablo Iglesias ha dicho cosas en el pasado que no lo colocan como un partido “market friendly [favorable a los mercados]”, pero el mensaje general es que hay confianza en el Ejecutivo español.

Fue Sánchez, ante la timidez de algunos directivos, quien rompió el hielo hablando abiertamente de Unidas Podemos, “un grupo a la izquierda del PSOE”, les dijo. En el encuentro había representantes de Zurich Insurance Group, Soros Fund, BC Partners, McKinsey, Dow Coporate Citigroup, Bank of America o Salesforce. Por si había dudas de que la política económica la dirige el partido mayoritario de la coalición, el PSOE, Sánchez hizo un discurso en público en el que insistió en que España está comprometida con la reducción del déficit y la deuda, y en privado reforzó esa idea con una imagen: en la reunión con inversores, y en otras con los máximos responsables de Apple, Google, Renault o Mittal, Sánchez se llevó a Nadia Calviño, la vicepresidenta económica, y a Teresa Ribera, la de transición ecológica, ambas elegidas por él y no por Iglesias, para mostrar que las decisiones clave del Ejecutivo en política económica están en manos de las mismas personas que cuando el PSOE gobernaba en solitario. Por el contrario, ni Iglesias ni ningún otro ministro de Unidas Podemos viajó a la concentración de millonarios, altos ejecutivos, políticos y activistas más importante del planeta.

En vídeo, el análisis de la recta final del Foro de Davos. EPV

“No me han preguntado ni siquiera por la reforma laboral”, se sorprendía Sánchez en esa conversación informal en los pasillos del centro de congresos. El presidente sí tuvo que contestar preguntas de esos inversores sobre la situación en Cataluña y sobre cómo eso puede afectar a la estabilidad del Gobierno, y la ministra Calviño admite que algunos le han trasladado en estos dos días en Davos “curiosidad” con Unidas Podemos, pero no inquietud. Uno de los inversores presente en la reunión confirma a EL PAÍS estos extremos y asegura que cuando la conversación se fue hacia Unidas Podemos o hacia Cataluña Sánchez les dijo a sus interlocutores que es importante para un país como España "incorporar al sistema" tanto a la izquierda alternativa como al independentismo. Esta fuente señala que en anteriores citas el presidente había estado mucho más duro con los independentistas catalanes que en esta ocasión. Al contrario que en la última cita de este tipo, en septiembre en Nueva York, no estaba en la reunión Blackstone, el fondo que tiene 30.000 viviendas en España y ha sido muy criticado por Pablo Iglesias. Este grupo fue muy duro con Sánchez en la cita en Nueva York y le preguntó por los cambios en el decreto sobre el alquiler, que se aprobó con el apoyo de Unidas Podemos. Esta vez la cita fue mucho más suave, según varios de los presentes. Entonces Sánchez era un presidente en funciones y ahora tiene todo el poder para tomar decisiones y espera agotar la legislatura, con lo que los inversores lo afrontan de otra manera.

Rigor fiscal

En general, el presidente y su equipo se van con la sensación de que España no genera preocupación en el corazón del capitalismo, reunido estos días en el paraíso de la estación de esquí suiza. En estos pasillos habrían preferido un acuerdo PSOE-Ciudadanos, eso parece indiscutible, pero no se respira en los corrillos una preocupación seria con España. Los líderes europeos están expectantes a ver qué sucede con el Gobierno de coalición.

Sánchez venía dispuesto a despejar temores pero estos eran mucho menores de lo que se esperaba. "Parece que están bien informados, saben el peso que tiene Unidas Podemos en la coalición y sobre todo en las decisiones económicas y, sobre todo, saben que Sánchez no se va a desviar de la disciplina de Bruselas, aunque renegociará la senda de déficit", sentencia una fuente del Gobierno.

En sus discursos en público, Sánchez jugó al equilibrio entre un hombre comprometido con la ortodoxia de Bruselas —“mantendremos el rigor fiscal”, garantizó— y el líder de un Gobierno progresista que prevé una reforma fiscal con subidas sobre todo para las grandes empresas y una nueva fiscalidad verde. “No puede haber justicia social sin justicia tributaria. Tenemos que hablar de impuestos, de evasión fiscal, de una renta mínima para garantizar que evitamos la pobreza. Necesitamos una nueva era que resuelva los fracasos del capitalismo”, afirmó. “En España tenemos un nuevo acuerdo entre el PSOE y Unidas Podemos y no nos quedaremos de brazos cruzados, actuaremos para demostrar que la extrema derecha solo puede ser combatida desde una política que sirva al bien común. Los ciudadanos creerán en la política si la política cree en ellos”, añadió.

El primer ministro luxemburgués, el liberal Xabier Bettel, que habla español y siempre se interesa por la situación en España, admitía que él hubiera preferido a Albert Rivera como vicepresidente, y que fue eso lo que siempre le aconsejó en privado al líder de Ciudadanos, pero una vez que eso no pudo ser y los españoles han votado otra cosa, los líderes europeos están expectantes a ver qué sucede con el Gobierno de coalición y parecen confiar en Sánchez, un socialdemócrata moderado que se ha ganado en estos meses un puesto en el núcleo del poder europeo que ha quedado reforzado tras lograr formar un Ejecutivo.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información