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Pedro Sánchez consolida su núcleo duro en La Moncloa

El presidente refuerza también a Bolaños, secretario general de presidencia y negociador con Unidas Podemos

Gobierno Pedro Sanchez
El secretario general de la Presidencia, Félix Bolaños, toma posesión de su cargo. MONCLOA

Pedro Sánchez, que según algunos dirigentes veteranos es el secretario general del PSOE que más poder ha acumulado en los últimos años, incluido Felipe González, ha cerrado en estos días el núcleo duro de su equipo en La Moncloa, con el que dirige el Gobierno. Además de Iván Redondo, su jefe de Gabinete —ya reforzado la semana pasada, con nuevas competencias y el control directo de la secretaria de Estado de Comunicación, decisiva en la nueva etapa—, seguirá en el grupo de máxima confianza y con más atribuciones Félix Bolaños, secretario general de presidencia, hombre en ascenso en el PSOE y clave en la negociación y el contacto diario con Unidas Podemos. Ione Belarra y él han cerrado la estructura del Ejecutivo y todos los conflictos de competencias que se han producido entre los ministros de ambos partidos.

Redondo y Bolaños, pese a sus trayectorias diferentes —el jefe de Gabinete es un profesional de la asesoría que trabajó para el PP hasta que le fichó Sánchez, mientras el secretario general de Presidencia es un abogado con largo currículum pero también un hombre de partido, muy bien visto en las filas socialistas— son las dos patas del equipo de Sánchez y todo indica que hasta ahora se han entendido muy bien. Redondo está mucho más centrado en la comunicación y la estrategia mientras Bolaños es un especialista en gestión administrativa y en leyes que lleva al detalle los proyectos más importantes del Ejecutivo. En el otro lado está la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, que preside la comisión de subsecretarios, desde la que se coordina la labor del Gobierno y se decide qué temas van al Consejo de Ministros. Prácticamente todos los elementos fundamentales del núcleo de poder de La Moncloa han sido así confirmados.

Bajo las órdenes de Bolaños, que también ha sido reforzado, como Redondo, se creará un departamento de “planificación y seguimiento de la acción de Gobierno”, desde el que se pretende analizar el cumplimiento de los compromisos de Sánchez, que ha prometido que hará una evaluación cada tres meses.

La Moncloa también ha confirmado que el diputado por Sevilla Francisco Salazar, hombre de confianza de Iván Redondo, seguirá en el equipo y pasará a ser el director adjunto del jefe de Gabinete. Salazar tiene una larga trayectoria de apoyo a Sánchez y de trabajo en la sombra en el aparato del presidente ya desde la batalla de las primarias, en la que se convirtió en un hombre importante porque era de los pocos dirigentes andaluces que se animó a apostar por el ahora secretario general frente a Susana Díaz, que tenía casi todos los apoyos en esta comunidad.

El economista Manuel de la Rocha, que acompaña a Sánchez en Davos, ya había sido confirmado como jefe de la oficina económica la semana pasada, por lo que del núcleo duro solo sale José Manuel Albares, que será nuevo embajador en París. Albares sonó como posible nuevo ministro de Exteriores, pero después de que el presidente no optara por él ha preferido volver a la carrera diplomática de la que proviene. Sánchez ha cambiado así de forma importante el Gobierno, con la salida del Ejecutivo de varios ministros importantes -que se suman a Josep Borrell, que dejó el Ejecutivo hace semanas para ser el alto representante exterior de la UE- pero no así su equipo de máxima confianza, con el que ejerce un poder desconocido hasta ahora dentro del PSOE, a pesar de que tener que compartirlo en parte ahora en un Gobierno de coalición.

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