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Una investidura exprés y en festivo por el miedo a las presiones sobre ERC

La cúpula socialista no está tranquila con la reunión que mantendrá el Consell Nacional de Esquerra para avalar el acuerdo de la investidura

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, durante la firma del pacto de gobierno, en el Congreso de los Diputados, el pasado noviembre. En vídeo, cronología de los momentos clave de esta semana para la investidura de Sánchez.

El próximo 7 de enero, si ERC no lo impide, el socialista Pedro Sánchez Pérez-Castejón será investido presidente del Gobierno, con los votos de su grupo parlamentario, el PSOE; los de Unidas Podemos, parte del Grupo Mixto y la abstención imprescindible del centenario partido republicano catalán. El acuerdo con la formación de Pablo Iglesias es muy sólido, está muy trabajado, muy pulido, por lo que el primer Gobierno de coalición de la España democrática nace con fuertes pilares. No lo son tanto los puntales sobre los que descansa el pacto con ERC para que el día después de Reyes los independentistas se abstengan en la investidura. Antes, su Consell Nacional habrá tenido que dar este jueves el visto bueno, en medio de un ruido ensordecedor del mundo secesionista, que no aprecia cuáles son las ventajas para el secesionismo de este acuerdo con los socialistas.

Ante tanta acechanza, puede explicarse la prisa de Sánchez y la dirección socialista para que se produzca ya la investidura. Y da igual que resulte un tanto estrambótico que, sin estar el país en período de excepción o con algún peligro visible e inmediato, se desarrolle el pleno de investidura en el final de las fiestas navideñas, en sábado y domingo, coincidiendo con la noche de Reyes.

Pero así será, y sin mucho esfuerzo por justificarlo, salvo el bienintencionado recurso a que España “necesita cuanto antes un Gobierno que empiece a trabajar en plenitud”, argumentan fuentes gubernamentales, después de casi un año de Ejecutivo en funciones.

El procedimiento empieza este jueves, cuando la presidenta del Congreso, Meritxell Batet convoque el pleno para el sábado 4 de enero, que continuará el domingo 5, se interrumpirá el 6 y se reanudará el 7. Desde la primera votación de investidura del domingo, que será fallida al no obtener el candidato la mayoría absoluta, deben transcurrir 48 horas para la siguiente, en la que ya solo se requieren más votos a favor que en contra. Ese será el momento en el que nazca el Gobierno de Sánchez, que de inmediato prometerá ante el Rey cumplir y hacer cumplir la Constitución. Sin dilaciones para formar su Gabinete, que ya está ultimado, el presidente hará pública la composición del Consejo de Ministros, con asientos para socialistas, independientes de la órbita del PSOE y miembros de Unidas Podemos. Es muy probable que el primer Consejo de Ministros se celebre el viernes 10 de enero, según apuntan interlocutores gubernamentales. Si había prisa para la investidura a fin de que el Ejecutivo empiece a trabajar, nada justifica que se demore la primera reunión del Gabinete.

Nadie admite a cara descubierta el temor a que algún imprevisto, siempre relacionado con el independentismo catalán, pueda enturbiar o detener el acuerdo del PSOE con ERC. Pero es una realidad que en privado sí reconocen interlocutores socialistas. Frente a eso, la moderación mostrada por Unidas Podemos, que en ningún momento ha puesto piedras en las negociaciones del PSOE con ERC sobre Cataluña ha sido un bálsamo ante tanta zozobra.

No está tranquila la cúpula socialista con la reunión que este jueves mantendrá el Consell Nacional de ERC, que debe decidir si avala el acuerdo de la cúpula de su partido con el PSOE. Ese pacto permanece de momento en secreto. Se desconoce su contenido, salvo algo muy relevante: si hay acuerdo tras las negociaciones que se abrirán entre el Gobierno central y la Generalitat, los catalanes “votarán”.

Las críticas a esa futura consulta a los catalanes sobre hipotéticos acuerdos para desbloquear el “conflicto político” serán la munición del debate de investidura. Los representantes de 10 grupos parlamentarios tendrán la palabra, de mayor a menor, por lo que el primero, tras la intervención inicial de Sánchez, será el líder del PP, Pablo Casado. La oposición, representada por los populares y, tras ellos, por Vox y Ciudadanos, tiene donde elegir. Por un lado, los acuerdos de gobierno con Unidas Podemos, y, de otro, con ERC, además del hecho de que Sánchez pueda ser investido con el consentimiento de quienes quieren “romper en España”, no solo Esquerra, sino también EH Bildu. No contará Sánchez con el apoyo de otros dos grupos independentistas catalanes: Junts per Catalunya y la CUP. Sus votos no son necesarios para el líder socialista, pero la presión que ambos pueden ejercer sobre ERC es lo que preocupa al PSOE. Todo lo que al PP, Vox y Ciudadanos les parece una cesión inadmisible de Sánchez, es visto como una claudicación en sentido contrario desde los sectores más duros del secesionismo, que no ven qué contrapartidas obtiene ERC de su abstención. Como prueba, el aparato del Estado mantiene su curso: los presos siguen presos y la Junta Electoral Central, además, debe decidir el viernes si inhabilita al presidente de la Generalitat, Quim Torra. No es el mejor contexto para ERC que el jefe de Gobierno catalán pueda ser despojado de su cargo mientras ellos facilitan que Sánchez, sea elegido presidente.

Las relaciones entre las dos fuerzas independentistas están en su peor momento. El ambiente que rodea la investidura se encuentra a punto de ebullición. Además, de la reunión de la Junta Electoral para hablar de Torra, el president ha convocado para este jueves a su vicepresidente, Pere Aragonès, de ERC, para preguntarle sobre sus negociaciones con el PSOE. Se adereza con el aviso de la Asamblea Nacional Catalana de que “hay riesgos estructurales para el independentismo con el pacto PSOE-ERC”. Los socialistas confían en que los republicanos aguanten, y venzan la presión de los más radicales. Al menos, hasta pasado el 7 de enero. Por eso, el Gobierno en funciones tiene prisa.

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