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Un comité de control vigilará de forma permanente el pacto de gobierno de PSOE y Podemos

La coalición repartirá 10 puestos en una comisión específica para resolver problemas que puedan surgir en el bipartito, si prospera la investidura

El líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias y el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, tras la firma del acuerdo, en diciembre.

El abrazo entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias muestra el vertiginoso cambio en la relación entre los líderes del PSOE y Unidas Podemos. Ya no se quitan el sueño, y ambos partidos han cumplido escrupulosamente la primera cláusula de sus negociaciones, esto es, llevarlas en secreto, pero el acuerdo para el primer Gobierno de coalición en España incluye una comisión de control bipartito en el que ambas partes seguirán vigilándose y en la que analizarán de forma permanente el grado de cumplimiento de los compromisos adquiridos.

La comisión de seguimiento estará integrada por dos mesas y tendrá 10 miembros en total: dos por parte de presidencia del Gobierno; dos de la vicepresidencia primera (la de Carmen Calvo); otros dos de la vicepresidencia segunda (la de Pablo Iglesias); dos representantes del departamento de comunicación (uno de cada partido); y otros dos de los respectivos grupos parlamentarios. Fuentes de la negociación del acuerdo destacan el grado de complicidad adquirido durante las reuniones para tratar de alcanzar el pacto entre ambos equipos, por lo que podrían repetir en ese comité de control, aunque los nombres no están cerrados, según las mismas fuentes. En la negociación participaron, por parte del Gobierno, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el secretario general de la presidencia, Félix Bolaños; y por parte de Podemos, Ione Belarra, portavoz adjunta en el Congreso, y Pablo Echenique, secretario de Acción de Gobierno. Carmen Calvo, que asumió el grueso de las negociaciones con Podemos el pasado verano, esta vez se ha centrado en las conversaciones para recabar el apoyo del PNV. Mientras, José Luis Ábalos, Adriana Lastra y Salvador Illa han llevado la negociación con ERC; y Lastra y Rafael Simancas, con los partidos territoriales. 

El objetivo de ese comité de control será "establecer prioridades" y "resolver problemas que vayan surgiendo", según fuentes de la negociación. No hay un calendario previsto, añaden, porque el propósito es que haya un "diálogo continuo" para atajar cualquier discrepancia.

Tras la manifiesta desconfianza del pasado verano, que frustró la investidura de Sánchez y provocó la repetición de las elecciones el pasado 10 de noviembre, el PSOE y Unidas Podemos han logrado cerrar un acuerdo que incluye, entre otras medidas, subir el IRPF a las rentas altas (dos puntos para las de más de 130.000 euros y cuatro puntos por encima de 300.000 euros), y derogar algunos aspectos de la reforma laboral, como el despido por bajas médicas prolongadas.

En las negociaciones, ambos partidos discreparon, sobre todo, en las cifras, más que en las medidas. Por ejemplo, Podemos quería que la subida de impuestos afectara a rentas por debajo de los 130.000 euros, mayores subidas en las pensiones, en la inversión en I+D+i o en el llamado Ingreso Mínimo Vital. La ministra de Hacienda en funciones rechazó, tras hacer números, varias de las propuestas iniciales del partido de Iglesias. Finalmente, ambas partes acordaron las cuantías que refleja el documento del pacto con el objetivo de mantener la estabilidad presupuestaria. Ambas formaciones políticas partían, en todo caso, del acuerdo alcanzado en octubre de 2018 para aprobar los Presupuestos, que finalmente no llegó a ejecutarse ya que el PP y los independentistas votaron en contra, lo que provocó el adelanto electoral.

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