Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

ERC mantiene el no a investir a Sánchez tras la primera reunión con el PSOE, pero sigue negociando

Los socialistas buscan un pacto que garantice además los Presupuestos

Reunión de los equipos de negociación de PSOE y ERC. Desde la izquierda, Salvador Illa (PSC), José Luis Ábalos (PSOE), Adriana Lastra (PSOE), Gabriel Rufián (ERC), Marta Vilalta (ERC) y Josep Maria Jové (ERC). En vídeo, la primera reunión entre PSOE y ERC termina sin acuerdo pero con voluntad de diálogo.

La primera reunión entre el PSOE y ERC para negociar la abstención de los republicanos en la investidura de Pedro Sánchez terminó, como se esperaba, sin acuerdo. Ambos grupos explicaron, en sendos comunicados bastante similares, aunque con diferencias de tono, que todavía hay discrepancias importantes, pero también encontraron algunos puntos de encuentro, sobre todo el de la necesidad de recuperar el diálogo. Los negociadores se han vuelto a citar el martes 3 en el Congreso en un proceso que se antoja largo y complejo.

Los republicanos señalaron que siguen en el no, lo que haría fracasar la investidura, pero parece evidente que la negociación acaba de comenzar y hay camino por recorrer. ERC exige "una mesa de negociación que se fundamenta en cuatro pilares: que sea entre gobiernos, sin apriorismos ni temas vetados [esto es que se pueda hablar de autodeterminación y de amnistía, por ejemplo] con calendario y con garantías de cumplimiento". ERC asegura que "ambas partes han establecido un punto de partida común al constatar la necesidad de abordar políticamente un conflicto que es, esencialmente, de naturaleza política".

Mientras, el comunicado del PSOE admite que hay diferencias "pero también varios puntos de encuentro y una voluntad compartida de diálogo que permita desencallar la formación de Gobierno y asegurar la estabilidad política necesaria que permita afrontar una agenda de derechos sociales, recuperación de derechos civiles y laborales cercenados por el Gobierno del PP, la situación industrial en Cataluña y el conjunto de España, en particular el sector de la automoción". Los socialistas insisten en este tipo de asuntos de contenido social para que no sea solo un acuerdo sobre la mesa para afrontar el problema catalán y también como paso para empezar a abrir un espacio para pactar los Presupuestos de 2020.

Pero el comunicado del PSOE también toca el punto central con un tono muy diferente al que usó Pedro Sánchez durante la campaña electoral, cuando hablaba del "problema de convivencia" que vive Cataluña. El texto socialista habla de "encauzar el conflicto político en Cataluña desde el diálogo". Esta idea del conflicto político, en la que hay un acuerdo claro, es básica para empezar a negociar.

El PSOE está apostando todas sus cartas al plan A, que es una investidura con 169 síes posibles (PSOE, Unidas Podemos, PNV, Más País, Coalición Canaria, PRC, BNG, Teruel Existe) y la abstención de ERC y Bildu (esta última no es imprescindible, pero va en el paquete de los republicanos) frente a los 163 noes de PP, Vox, Ciudadanos, Navarra Suma, Junts per Catalunya y la CUP. Los socialistas han decidido jugar muy fuerte esta baza, y están dispuestos a ser muy flexibles con ERC. Así lo intentaron en la reunión entre los seis negociadores clave (tres por cada partido) que comenzó en el Congreso a las 17.00 y duró dos horas y media, hasta las 19.30. Ambos grupos, que mantienen una gran opacidad en todo el proceso de la investidura, especialmente el PSOE, decidieron publicar un comunicado y no comparecer al final de la reunión para evitar las preguntas más comprometidas.

Las reuniones seguirán hasta alcanzar un acuerdo. Los socialistas no quieren ir a la investidura sin cerrarlo antes. El lunes Pedro Sánchez ha convocado a la Permanente de su partido para analizar con los dirigentes principales las negociaciones con ERC y la posibilidad de que haya investidura y en qué fecha. El Gobierno quiere hacerla en la semana del 16, para tener un Ejecutivo formado antes de Navidad. "Espero que en Nochebuena los españoles puedan cenar con un Gobierno", ha sentenciado Pablo Iglesias, líder de Podemos, que está al tanto de las negociaciones. Sin embargo, todo depende de ERC y si la negociación no avanza se podría dejar la investidura para enero.

El PSOE ha aceptado ya la idea de una mesa de partidos en la que se pueda hablar de todo y también la de un encuentro de Gobiernos, aunque ahí hay muchos más matices, porque los socialistas entienden que el marco de esa cita es la comisión bilateral que ya existe y que no parece el marco más adecuado para que ERC plantee sus demandas de autodeterminación. Como dejó claro su comunicado, ERC reclama, antes de la investidura, un calendario claro de cómo será ese proceso para hablar del problema político catalán. La cita era clave, porque aunque hay conversaciones diarias entre los principales dirigentes para preparar la negociación, y ya ha habido varias reuniones entre Adriana Lastra y Gabriel Rufián, fuentes de ambos partidos señalan que lo importante era ver si la posibilidad de un acuerdo era real. El hecho de que se citen a un nuevo encuentro indica que la negociación avanza, aunque nadie sabe cómo acabará.

Ambos partidos tienen objetivos claros. El PSOE quiere sacar de esta negociación un compromiso de abstención en la investidura de Pedro Sánchez, porque no quieren estar hasta el último día pendientes de la negociación como sucedió en julio, cuando finalmente fracasó la investidura. Esta vez los socialistas quieren decir la fecha del pleno y convocarlo cuando ya esté todo cerrado, si eso es posible. Pero además, quieren que ERC les dé alguna garantía de que esta vez sí permitirá la aprobación de los Presupuestos, que los socialistas necesitan cuanto antes para poder desarrollar su política tras el acuerdo con Unidas Podemos. La decisión de ERC y PDeCAT de presentar una enmienda a la totalidad a las últimas cuentas en febrero llevó a la convocatoria electoral en abril, y las cuentas que siguen en vigor son las del PP. El Gobierno quiere tener los nuevos Presupuestos aprobados antes del verano de 2020.

Mientras, ERC quiere compromisos muy claros de ese calendario para fijar el diálogo entre los dos Gobiernos. Ambos partidos tienen sus límites y sufren presiones de distintos sectores para no traspasarlos. En el caso de ERC es muy evidente la discusión interna, que sin embargo parece matizada después del abrumador resultado de la consulta interna, que refuerza a la dirección para negociar, pero sobre todo tiene la presión de JxCat, su socio de Gobierno en Cataluña, que prefiere rechazar la investidura de Sánchez y juega una estrategia de tensión dirigida por Carles Puigdemont. Lo que se dirime en estas conversaciones no es solo la investidura de Sánchez y sus Presupuestos, esto es la gobernabilidad en España, sino también el futuro político catalán. Si ERC apostara por centrarse en el eje izquierda/derecha, podría cambiar la dinámica y acabar en un Gobierno con los comunes apoyado desde fuera por el PSC tras las próximas elecciones catalanas.

Todos esos escenarios estaban encima de la mesa. Por el PSOE acudió la propia Lastra, José Luis Ábalos, número tres de la formación, y Salvador Illa (secretario de organización del PSC). Por ERC estuvieron Rufián, Marta Vilalta, la adjunta a la secretaría general, y Josep María Jové, presidente del consejo nacional del partido. Jové, que fue mano derecha de Oriol Junqueras y está considerado uno de los ideólogos del procés, está imputado por malversación de fondos públicos, desobediencia grave y revelación de secretos por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. En su domicilio fue hallada una de las pruebas clave contra los dirigentes independentistas: la agenda Moleskine que recogía la hoja de ruta hacia la independencia.

Vilalta y Jové representan al sector más duro de ERC, el que tiene más dudas sobre el pacto con el PSOE, mientras Rufián, que siempre habla en positivo de "el PSOE de Lastra" y mantiene un contacto fluido con la portavoz, estaría en posiciones más favorables al acuerdo. En la reunión se verá también qué margen tiene cada uno.

Carmen Calvo, que no ha estado en la cita de esta tarde, sí participa en el proceso de negociación porque mantiene el diálogo con Pere Aragonès, hombre fuerte de ERC, que nunca se ha interrumpido ya que ambos mantienen una buena relación.

La vicepresidenta en funciones dijo el miércoles que el PSOE no va a hablar del derecho de autodeterminación porque "no existe", pero eso no quiere decir que no se permita a ERC plantearlo en la mesa, el punto de encuentro al que ambos pueden llegar. Calvo también ha dicho que el camino está en el Título VIII de la Constitución, esto es, en la posibilidad de hablar de un mayor autogobierno sin independencia, con una posible reforma estatutaria. Pero ese escenario está aún muy lejos y el gran problema sigue siendo el rechazo del PP, que ya se opuso a la anterior reforma y logró frenar algunos de sus extremos en el Tribunal Constitucional.

Calvo ha mostrado este jueves hasta qué punto el PSOE apuesta por este plan A y quiere empujar a ERC hacia su lado más izquierdista para que ayude a la coalición de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. La vicepresidenta ha señalado en Córdoba: "Espero, también de ERC, que seamos capaces de saber que estamos delante de un momento límite. Hemos tenido dos elecciones en un año. Este país quiere un Gobierno progresista. Nos dirigimos a una izquierda histórica de nuestro país, que es ERC, para afrontar la investidura, y a partir de ahí, Constitución y diálogo para encontrar vías de solución". "ERC es otra izquierda histórica, hay puntos en común", ha insistido, tratando de buscar esa cercanía de los republicanos. Si el plan A falla y no hay acuerdo con ERC, a los socialistas no les queda más opción que mirar a Ciudadanos, que no parece estar muy dispuesto en este momento, o al PP para evitar las terceras elecciones. Pero todas las fuentes consultadas insisten en que Sánchez está totalmente volcado en el plan A.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información