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El PSOE ve “inviable” la coalición con Podemos por la desconfianza mutua y las discrepancias sobre Cataluña

El partido de Pablo Iglesias ofrece a los socialistas un acuerdo similar al que rechazó en julio

Pablo Iglesias, anoche antes de su entrevista televisiva en Antena 3. En vídeo, las declaraciones de Carmen Calvo a la Cadena SER este miércoles. Víctor Sainz | Vídeo: EPV

PSOE desechó por “inviable” y en apenas cinco horas la última propuesta de Gobierno de coalición lanzada por el líder de Podemos, Pablo Iglesias. Los socialistas aducen “importantes diferencias” con Podemos en asuntos de Estado como Cataluña, y temen la “existencia real de dos gobiernos en el mismo Consejo de Ministros”. La oferta lanzada por Podemos, con una vicepresidencia y tres ministerios, es similar a la que Iglesias rechazó en julio. “Con la investidura fallida se evidenció la inviabilidad de un Gobierno de coalición”, dijo el PSOE, que reclama otras fórmulas cuando queda apenas un mes de negociación.

“La negociación y la posterior votación parlamentaria han contribuido a acrecentar gravemente la desconfianza entre ambas formaciones”, aseguraron en un comunicado los socialistas, que mantienen suspicacias en asuntos medulares, “de Estado”, como Cataluña. La investidura fallida del pasado 25 de julio dejó tocada la relación entre Sánchez e Iglesias. El PSOE se niega en redondo a abrirse de nuevo a una coalición con ministerios de Podemos. Los socialistas desestimaron el documento programático de 119 páginas para un Ejecutivo de coalición que Iglesias les envió a primera hora del martes. Con él, Podemos busca retomar la negociación prácticamente en el mismo sitio en el que fracasó en julio. “No hay ningún avance respecto a la posición que Unidas Podemos ha mantenido desde el principio”, sentenciaron en el PSOE, que sí admite la “cercanía” en asuntos como las políticas sociales.

Unidas Podemos propuso a Sánchez “cuatro alternativas” para formar un Gobierno conjunto, que se resumen en un modelo: una vicepresidencia social y tres ministerios. Dos de las modalidades implican que el partido de Iglesias asuma Trabajo; las otras dos, el de Transición Ecológica. Esas dos carteras suponen adentrarse de nuevo en las líneas rojas que el PSOE ya fijó en julio.

El recelo alcanza tal nivel que, hoy por hoy, la única forma de evitar una repetición electoral el 10 de noviembre es que Iglesias renuncie a la entrada de Podemos en el Consejo de Ministros. Una opción que a tenor de la propuesta enviada a Sánchez no está en los planes del dirigente izquierdista. Iglesias mantiene su decisión de echarse a un lado y no formar parte de un Gobierno conjunto, pero insiste en que sus compañeros de coalición ocupen sillones en el Consejo de Ministros. La negativa del PSOE se concretó en una respuesta muy medida, que no cierra todas las puertas pero deja claros los desencuentros en asuntos cardinales —Cataluña— y pone de manifiesto la falta de confianza entre ambos partidos.

En La Moncloa y Ferraz solo contemplan el apoyo externo del que ha sido el gran aliado de Sánchez durante los últimos meses. Pero nunca a través de una coalición. “No necesitamos dos gobiernos, sino uno coherente”, argumentó Sánchez antes de presentarse a la investidura; “defendemos un único Gobierno, con una estructura de funcionamiento clara y eficaz”, hizo hincapié de nuevo el PSOE. Iglesias replicó en una entrevista en Antena 3: invitó a Sánchez a “dejar a un lado los reproches y no perder el tiempo”, y le recordó que solo el presidente en funciones “es quien tiene la responsabilidad de no llevar a este país de nuevo a elecciones”, que serían las cuartas en cuatro años. “Estamos ofreciendo lealtad en los asuntos de Estado”, subrayó, para después reiterar que Podemos “no va a entregar la investidura gratis”.

Podemos intentó que, más allá de los sillones, quede claro que el partido propone un programa de Gobierno que supondría revertir la reforma laboral, subir impuestos a las rentas altas y una decena de medidas adicionales “de carácter flexible” (en plata: negociables) que incluyen una mesa de diálogo multilateral para Cataluña. El rechazo del PSOE a una propuesta muy similar a la que truncó la investidura de julio estaba cantado.

Cataluña, cuestión clave

A solo 33 días de que expire el plazo que obligaría a ir a elecciones, el partido en el Gobierno reiteró las discrepancias en cuestiones de Estado para justificar su rechazo a una coalición. En especial con Cataluña. Las diferencias sobre la forma de resolver la crisis territorial —cuando se aproximan unos meses especialmente intensos por la sentencia del procés— alejan a Sánchez e Iglesias. El PSOE, que propone la reforma del Estatut, desconfía pese a que Podemos ya no defiende la celebración de un referéndum de autodeterminación. Las alusiones a los dirigentes independentistas encarcelados como “presos políticos” siguen pesando. Iglesias se ha mostrado dispuesto a asumir la estrategia del PSOE en Cataluña y en asuntos como la política exterior, pero sin éxito: “También se firman hipotecas y luego no se pagan”, se llegó a decir en una reunión de la dirección del PSOE.

La negociación, en fin, se mantiene en punto muerto a falta de resolver el problema de la “desconfianza recíproca”. Sánchez retomará en breve la ronda de contactos con organizaciones sociales y con los partidos; aún no hay fecha para la cita con Iglesias. Cuando llegue el día, el presidente le ofrecerá un programa actualizado con las medidas recogidas en esas reuniones. E Iglesias insistirá en gobernar en coalición.

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