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Rivera exige a Sánchez que aplique el 155 en Cataluña y se atribuye el liderazgo de la oposición

El líder de Ciudadanos ofrece al presidente en funciones negociar cuatro pactos de Estado

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, recibe en la Moncloa al líder de Ciudadanos, Albert Rivera.

Para Albert Rivera el liderazgo de la oposición no es un cargo, es una actitud. Y con esa idea ha llegado esta mañana a La Moncloa, a su cita con el presidente en funciones, Pedro Sánchez, con el que se ha reunido durante 50 minutos. El líder de Ciudadanos ha transmitido al del PSOE nada más encontrarse con él que no facilitará su investidura y que su intención es, al contrario, liderar la oposición ante un PP que aunque tenga nueve escaños más en el Congreso está "en descomposición". Rivera ha dejado claro que discrepa profundamente de Sánchez en la política territorial y económica: le ha exigido que aplique de forma inmediata el artículo 155 en Cataluña y se ha opuesto frontalmente a cualquier subida de impuestos. En paralelo, el presidente de Ciudadanos tiende la mano a Sánchez para negociar cuatro pactos de Estado: sobre educación, despoblación, inmigración y seguridad y lucha contra el terrorismo.

En las formas y el contenido la reunión que han mantenido este martes Albert Rivera y Pedro Sánchez ha sido muy diferente de la que tuvieron ayer el presidente en funciones y el líder del PP, Pablo Casado. Frente a la hora y media que se prolongó la cita entre Sánchez y Casado, Rivera apenas ha estado 50 minutos con Sánchez. La disputa por encabezar la oposición que mantienen los líderes de PP y Ciudadanos ha estado presente en el simbolismo con el que La Moncloa ha tratado a ambos: a Rivera, además de citarle el segundo día, tras Casado, se le ha reservado la sala pequeña de comparecencias, la de briefing, frente a la grande, la de las ruedas de prensa de los Consejos de Ministros, en la que habló ayer Casado. La Moncloa ha destacado hoy, además, que el encuentro con Rivera ha sido "fluido y cordial", prescindiendo del calificativo de "afable" que también incluyó en la nota de prensa de ayer sobre la cita con Casado.

En el fondo, mientras Casado evitó poner el énfasis en sus discrepancias con Sánchez, Rivera ha aclarado desde el primer minuto lo que le separa del líder socialista y ha exigido la intervención en Cataluña con el artículo 155 que ayer Casado evitó reclamar explícitamente. El líder del PP tampoco puso ninguna objeción al canal de comunicación permanente con Sánchez sobre Cataluña, pero Rivera lo ha circunscrito solo a hablar de la aplicación del 155: "Le he ofrecido que me llame al minuto si va aplicar el 155".

Rivera mantiene su intención de "liderar la oposición", como ha manifestado tanto a Sánchez como nada más comenzar su comparecencia, y desprecia el intento del presidente socialista para mostrar que el verdadero líder de la oposición es Casado. "Con la que está cayendo en España no sería un líder político a la altura si me dedicara a comentar el tamaño de las salas", ha contestado a los periodistas. Pero en sus mensajes ha sido elocuente sobre la batalla que pretende librar con Casado. No ha querido responder a la invitación que le hizo ayer el líder del PP para que se abstenga en la investidura de Sánchez. Lo ve "un chiste" porque "bastante tiene el señor Casado": nada menos que una "crisis interna" y afrontar la "descomposición" de su partido.

El PP ha contestado rápido a los ataques de Rivera. La coordinadora de la campaña del PP para las autonómicas y municipales, Cuca Gamarra, se ha burlado del ofrecimiento de Ciudadanos para aplicar el artículo 155 en Cataluña. “Se aplica desde el Senado [a instancias del Gobierno] y creo que Rivera tiene cuatro senadores. Eso sí que es un chiste”, ha afirmado Gamarra, informa Natalia Junquera. 

Rivera ha propuesto a Sánchez además cuatro pactos de Estado: sobre educación, despoblación, inmigración y seguridad y lucha contra el terrorismo. Su oposición será "firme" pero también "leal a los españoles y con sentido de Estado".

La Moncloa tenía un especial interés en trasladar que estas rondas no están pensadas para hablar de quién apoyará al Gobierno, unas consultas que corresponden al Rey, sino para “normalizar las relaciones institucionales y el diálogo político” después de una durísima campaña electoral plagada de calificativos muy duros. Es evidente que la relación entre Sánchez y Rivera no es buena,  —en un desayuno informativo previo al encuentro, Rivera manifestó: "Nosotros no estamos para corregir lo incorregible, que es Pedro Sánchez"— pero ambos mantuvieron las formas. Tanto La Moncloa como el presidente de Ciudadanos insistieron en que se abre una comunicación permanente sobre Cataluña que ha sido inexistente desde la moción de censura, hasta el punto de que Sánchez no había recibido nunca a Rivera desde que es presidente.

Tras la reunión con Rivera, Pedro Sánchez recibirá este martes por la tarde (17.00) al líder de Podemos, Pablo Iglesias.

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