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Dos guardias urbanos de Badalona rebajan la implicación de Cuixart en un incidente

La versión de los agentes contradice la que recoge el escrito de acusación de la Fiscalía

Jordi Cuixart (d), sentado delante de los exconsellers Santi Vila, Meritxell Borrás y Carles Mundó, este martes en el Tribunal Supremo
Jordi Cuixart (d), sentado delante de los exconsellers Santi Vila, Meritxell Borrás y Carles Mundó, este martes en el Tribunal Supremo EFE

Si hay un acusado cuyo papel en la supuesta rebelión se ha visto diluido en lo que va de juicio, ese es el presidente de Òmnium, Jordi Cuixart, en prisión preventiva desde el 16 de octubre de 2017. La Fiscalía le sitúa en la cúspide del procés y por eso pide para él 17 años de cárcel por rebelión, los mismos que para el expresidente de la ANC Jordi Sànchez y la expresidenta del Parlament Carme Forcadell. Y uno más que para los exconsejeros presos, para los que solicita 16 años de cárcel por rebelión agravada con malversación.

El ministerio público sitúa a Cuixart en algunas de las reuniones en las que se fue diseñando el procés y le acusa de llamar a la movilización contra las operaciones judiciales y a favor del referéndum ilegal. Y señalaba dos momentos claves con Cuixart como protagonista: la movilización ante la Consejería de Economía el 20 de septiembre y un incidente con agentes de la Guardia Urbana de Badalona cinco días más tarde. Sobre el primero, los testimonios de mandos policiales que estuvieron aquel día en Economía han dado a Cuixart un papel secundario en la organización de los manifestantes, frente al protagonismo y la responsabilidad que asumió Jordi Sànchez, a quien tanto el consejero del Interior como los mandos de la Guardia Civil y de los Mossos señalaron como el "interlocutor" entre los concentrados y las autoridades.

Sobre el segundo, los incidentes de Badalona, los agentes de la Guardia Urbana que actuaron ese día rebajaron este martes la implicación del líder de Òmnium. Los guardias contaron que en la noche del 25 de septiembre interceptaron a cinco personas que estaban pegando unos carteles con lemas, escritos en catalán, como Hola repúblicaHola nuevo país y Hola Europa. Este incidente es el único que recoge el escrito de acusación que implica a Cuixart de forma individual en alguno de los incidentes detallados en el sumario.

Las versiones de los dos guardias discrepan de la que recoge la Fiscalía en su escrito de acusación. Según el ministerio público, el presidente del Òmnium "extrajo" de dentro del coche policial los carteles que la Guardia Urbana acababa de requisar. Cuixart, según los fiscales, realizó esta actuación "junto con el alcalde" de Badalona. Sin embargo, según los guardias que requisaron los carteles, quien extrajo los carteles no fue ni Cuixart ni el alcalde (en Badalona había entonces una alcaldesa), sino el teniente de alcalde, José Téllez.

Téllez y Cuixart habían acudido al lugar de los hechos después de que uno de los implicados llamara por teléfono a la alcaldesa. "Tras esa llamada empezó a acudir mucha gente y se elevó la tensión", ha explicado uno de los guardias. El teniente de alcalde les dijo que devolvieran los carteles y, como los agentes se negaron, abrió la puerta del coche, los cogió y empezó a repartirlos entre los concentrados, entre ellos a Cuixart. "La decisión la tomó Téllez. Cuixart fue uno más", ha afirmado el agente. El fiscal Jaime Moreno ha insistido para que el guardia se extendiera sobre la actuación del presidente de Òmnium, pero el agente ha ratificado su respuesta. "Se los repartieron entre todos. Cuixart era uno más".

El guardia sí ha admitido que se sitió desautorizado por la actuación del líder de Òmnium, aunque otro compañero que ha declarado tras él ha discrepado de esa impresión. El presidente de Òmnium, según el testimonio de los guardias, sí les había insinuado minutos antes que "pasaran de largo", algo que los agentes interpretaron como una petición de que hicieran la vista gorda. Además, cuando los guardias querían apartar el coche del lugar, Cuixart se puso delante para obstaculizarles.

Las acusaciones preguntaron a los mossos por qué no detuvieron a ninguno de los participantes en estos hechos y los agentes coincidieron en que renunciaron a hacerlo "para evitar un mal mayor". Sí abrieron diligencias y se quedaron con los datos de Téllez y los cinco ciudadanos que estaban colgando los carteles. Pero no con los de Cuixart. El caso del teniente de alcalde sí llegó a los tribunales y fue condenado en primera instancia, pero precisamente este martes la Audiencia de Barcelona ha dado a conocer su absolución. La sentencia considera que "no hay prueba de cargo" suficiente para sustentar una condena.

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