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Cifuentes vuelve al ruedo

La Asamblea de Madrid acoge la declaración de la expresidenta en la comisión del 'caso máster'

Cristina Cifuentes, a su llegada a la comisión de investigación.
Cristina Cifuentes, a su llegada a la comisión de investigación. GTRES

Cristina Cifuentes pensó que podría resistir. La todopoderosa expresidenta de la Comunidad de Madrid y del PP regional, baluarte de la regeneración en las filas populares tras los escándalos de corrupción y señalada en las quinielas como sucesora de Mariano Rajoy, creía el 21 de marzo de 2018 que podría aguantar el primer embiste del caso máster. Apostó a que le valdría simplemente con esconderse de la prensa —lo hizo durante dos semanas— y con blandir el acta de un trabajo, que después resultó ser falsa, en las redes sociales y en la Asamblea de Madrid. Pero calculó fatal la dimensión del vendaval periodístico y judicial que comenzaba entonces. Y este miércoles, justo 350 días después de que estallara el escándalo y tras meses fuera de foco, la exdirigente política ha vuelto al ruedo para decir que no va a declarar porque su caso está judicializado. Los componentes de la comisión de investigación abierta en el Parlamento autonómico aguardaban su comparecencia cuyo inicio estaba fijado a las 10.45 de este miércoles.

"Siguiendo el consejo de mi letrada, es una materia sobre la que no debo manifestarme. Colisionaría con mi derecho de defensa y a la tutela judicial efectiva", ha explicado Cifuentes. La expresidenta madrileña ha añadido que está sub iúdice y que ha presentado un recurso de apelación en el que solicita el libre sobreseimiento de la causa.

En la oposición ya creían que Cifuentes no declararía, alegando que cualquier cosa que diga podría perjudicarle en la causa judicial —el ministerio público pide para ella una pena de tres años y tres meses de cárcel—. Esa ha sido, de hecho, la estrategia de las otras tres personas que han sido procesadas por la juez de instrucción Carmen Rodríguez Medel. El catedrático Enrique Álvarez Conde, considerado el cerebro de la trama, no quiso responder a las preguntas de los diputados y se limitó a leer un comunicado hace ya dos semanas.

En el mismo escenario, la profesora imputada por fabricar el acta de la expresidenta, Cecilia Rosada, expuso argumentos similares: “Siguiendo el consejo de mis abogados, me acojo a mi derecho a no declarar ya que estos hechos están relacionados con los judicializados”, especificó. Una línea que repitió el pasado lunes María Teresa Feito, la asesora de Cifuentes que presionó a los docentes de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) para que falsificaran el documento, según la versión que mantienen la Fiscalía y la magistrada.

Aun así, la comisión de investigación ha dejado alguna declaración relevante. En el comunicado que leyó Álvarez Conde, el catedrático denunció “fuertes presiones” de la Comunidad de Madrid cuando estalló el escándalo. Estas palabras suponen un dardo a la defensa de la exdirigente del PP, ya que la juez le procesa por supuestamente inducir a la falsificación del acta de su trabajo fin de máster (TFM) a través de las coacciones protagonizadas por Feito. Aunque Cifuentes, que mantiene que nunca “ordenó a nadie la confección de ninguna falsedad”, también tiene a su favor la declaración en la Asamblea del rector de la URJC, Javier Ramos, que negó las presiones.

Pero ahora, este miércoles, le ha llegado el turno a Cifuentes, a la que tanto le gustaron las cámaras durante su carrera política. Pero que se esfumó tras dejar la presidencia y esquivó a los periodistas, incluso, en los juzgados de Plaza de Castilla, adonde llegó a través de un garaje, lo que provocó que se abriese una investigación ante las sospechas de que había usado sus contactos para entrar en el edificio en coche. Desde entonces, sus comunicaciones públicas se limitan a sus redes sociales, donde ha evidenciado su gusto por las citas. En los últimos días, ha echado mano de varias: “Decía Franklin D. Roosevelt que “en política no hay casualidades… y si las hay, es que están muy bien preparadas”, escribía en Instagram la pasada semana, tras anunciar que deja el PP. “La vida es para ser disfrutada, no sobrellevada”, añadía esta semana en el mismo canal, horas antes de acudir a la comisión de investigación de la Asamblea de Madrid. A disfrutarla o a sobrellevarla: ella decidirá.

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