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Santi Vila asegura que PP y PSOE tenían “alto interés en evitar el choque de trenes”

El exconsejero de Empresa declara que intentó mediar "por orden de Puigdemont" y que dimitió al ser incapaz de frenar la declaración de independencia

El 'exconseller' de Territorio Santi Vila (c) a su llegada, este jueves, al Supremo. En vídeo, su declaración.

A Santi Vila ya le saludan, aunque tímidamente, sus compañeros de banquillo, que fueron también compañeros de Govern hasta que saltó del barco el 26 de octubre de 2017, la víspera de la declaración unilateral de independencia (DUI) en el Parlament. Vila —considerado por sectores del independentismo como una especie de Judas del procés— no ha aprovechado su declaración para reconciliarse con los sectores más irredentos del independentismo. Al contrario: se ha desvinculado de la organización del 1-O y ha minimizado la importancia de aquella votación. “No fue un referéndum, fue una gran movilización política”.

Vila ha explicado con detalle las razones que le llevaron a dimitir. Se sentía “frustrado” después de intentar mediar entre el Gobierno y la Generalitat para evitar tanto la DUI como la aplicación del artículo 155 de la Constitución. El exconsejero de Empresa participó en un "intento de conciliación" tras el 1-O. Mantuvo reuniones con “altos dirigentes del PSOE", con “responsables del Gobierno de España” y con otros actores —"religiosos, empresariales y políticos", ha detallado— que pretendían “evitar el choque institucional” y “desescalar la tensión”. “Querían evitar que esto acabara mal”. "Yo formé parte de los políticos que mediaron con altos dirigentes del PSOE y con altos dirigentes del Gobierno de España, que en contra de lo que se publica tenían un alto interés en evitar el choque de trenes", ha asegurado.

Estuvieron a punto de lograrlo, ha dicho a preguntas del fiscal Fidel Cadena en una declaración de gran calado político. El 25 de octubre se estrecharon manos: había acuerdo. Puigdemont convocaría elecciones y no habría DUI porque, por más que fuera una declaración simbólica, sería vista como "ofensiva o inflamatoria".

Pero al día siguiente todo se torció. Ante la posibilidad de que el expresident convocase elecciones, las redes sociales se incendiaron y empezaron a llamarle “cobarde y traidor”. “Llamé a Puigdemont y le dije que había dado mi palabra: 'Si ahora no podemos cumplirla porque no nos podemos justificar ante nuestro electorado, si ahora no somos capaces de gestionar emocionalmente esto, me voy y dimito”.

A preguntas de su abogado, Pau Molins, Vila ha aclarado que llevó a cabo la mediación "por orden de Puigdemont" y con el conocimiento de otros consejeros y de miembros de su partido, el PDeCAT. Vila ha lamentado la situación de "la esposa y la familia" del expresident, huido a Bélgica. "Mantengo buenas relaciones con cuadros importantes del PP y del PSOE. Mi interlocución en Madrid era valiosa para él. Se trataba de tensar la cuerda pero no romper", ha detallado.

La interpretación del 1-O

En opinión de Vila, el conflicto surgió por una "discrepancia de interpretaciones" sobre el 1-O en el seno del soberanismo. "Algunos lo reconocen como un referéndum que obliga. Otros estamos convencidos de que ha sido una movilización social y política muy importante. Pero que ha habido 2,5 millones de catalanes que se han quedado en casa y que no se sentían interpelados". El extitular de Empresa ha afirmado que era partidario de que el Govern lo fuera "de todos".

El referéndum, ha añadido, ya nació en un contexto político muy determinado: una severa crisis del Ejecutivo de Carles Puigdemont en el verano de 2016. El expresident “anunció para sorpresa de todo el mundo” la consulta. Pero la idea era, ha defendido Vila, “desescalar” la tensión y “acordar algún tipo de consulta” para canalizar las reivindicaciones de “dos millones de catalanes”. Se quería “tensar la cuerda”, sí, pero sin que “se rompiera”. "Confiábamos en que sería una palanca para reformar los consensos constitucionales" rotos en 2010 con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut. Pero acabó en fracaso. "No supimos crear las condiciones de confianza adecuadas para que esto desembocara en una negociación”.

“Puigdemont me tranquilizó”

La Fiscalía cita solo cuatro veces a Vila en su escrito de acusación: en la lista de acusados, en la lista de delitos (malversación y desobediencia grave) y en la lista de penas (siete años de prisión). Nada más se dice específicamente de Vila, que pasó una noche en prisión después de declarar en la Audiencia Nacional. Allí se desmarcó ya de forma ostentosa de la DUI y dijo que intentó evitarla y tender puentes entre el Gobierno y la Generalitat. “Aquella declaración, que fue espontánea, no ha cambiado en nada”, ha defendido.

El exconsejero de Empresa ha admitido que fue advertido por el Constitucional de que debía suspenderse el referéndum del 1-O. Vila se ha mostrado “convencido” de que el Govern tomó decisiones para desconvocarlo; por ejemplo, no empleando dinero público. Más aún: desde el momento en que se declara ilegal, el exconsejero ya no lo consideró un referéndum, sino una “gran movilización”, una “exhibición política en defensa de determinadas ideas".

La declaración de Vila también ha tratado de acreditar que no se gastó dinero público en el referéndum y que, por tanto, no cometió delito de malversación. “En lo personal, quedé doblemente tranquilo. Nadie en mi departamento iba a tomar una decisión que supusiera un gasto. Y Puigdemont me dijo: 'Estate tranquilo que no gastaremos ni un euro del erario público”. Vila, en cualquier caso, se desvinculó de la organización y los detalles del referéndum: no sabe nada de las papeletas de Unipost y el anuncio del referéndum en TV-3 lo vio “en televisión”. "Yo no autoricé el uso de ningún local como titular de mi departamento, esto tiene que quedar claro".

Se ha esforzado por presentarse como un verso libre. Ha criticado la actuación policial del 1-O, pero con prudencia ("todos podríamos haber sido más responsables"), ha criticado la ley del referéndum (aprobada en el Parlament el 6 de septiembre) y ha sostenido que algunas manifestaciones masivas durante el procés le generaron más molestias que alegría. "No soy demasiado gregario". Y ha criticado, de nuevo, al ala más dura del independentismo: "Hay gente interesada en que, cuanto peor, mejor".

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