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El Rey: “No es admisible apelar a una supuesta democracia por encima del derecho”

Felipe VI recibe el ‘Nobel jurídico’ por su compromiso con el Estado de derecho

Los Reyes junto al presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa. En vídeo, declaraciones de Felipe VI.

El Rey aludió este miércoles de nuevo a la crisis abierta en España por el independentismo. En el Congreso Mundial del Derecho, celebrado en Madrid, defendió que “no es admisible apelar a una supuesta democracia por encima del derecho”, una idea que confronta con el independentismo catalán, que contravino el ordenamiento jurídico para hacer una declaración de independencia en el Parlament y convocó un referéndum ilegal para legitimarla. Felipe VI recibió el Premio Paz y Libertad de la Asociación Mundial de Juristas por su compromiso con el Estado de derecho.

Felipe VI consideró en su discurso que “la defensa de la democracia” tiene que ser “al mismo tiempo, la defensa del Estado de derecho”. “Sin democracia, el derecho no sería legítimo, pero sin derecho la democracia no sería real ni efectiva”, condicionó, “pues sin el respeto a las leyes no existe ni convivencia ni democracia”. “Sin el derecho”, enfatizó, “no puede hacerse nada, nada que sea legítimo, duradero, racional y seguro... justo”.

En su intervención en este notable foro de juristas admitió que las instituciones democráticas tienen problemas, pero que deben resolverse “no abandonando la democracia ni renunciando a sus principios”, sino fortaleciéndola y reivindicándola, adaptándola a cada época “sin desnaturalizarla” y, sobre todo, “mediante amplios consensos”. También se refirió a la convivencia, que es uno de los valores en riesgo tanto en Cataluña como en el resto de España con el aumento de la crispación política. Defendió que se trata de vivir “juntos y no separados, unidos y no enfrentados”, con respeto mutuo y no con uniformidad, pero sí asumiendo que los desacuerdos y discrepancias que surjan de esa pluralidad deben resolverse “conforme a derecho”.

En un denso discurso, Felipe VI agradeció este galardón, considerado el Nobel jurídico, y lo aceptó “por encima de todo” como “un reconocimiento a la democracia constitucional española” y a toda la generación de “hombres y mujeres” que desde los diversos ámbitos de la vida “llevaron a cabo la Transición política a la democracia” e “hicieron posible la aprobación de la Constitución” en 1978, “velando”, además, “por su vigencia, integridad y continuidad”.

En plena celebracióndel juicio del procés y en una posición enfrentada al independentismo, que exige una solución fuera de la Constitución, Felipe VI volvió a reforzar su compromiso con la Ley Fundamental de los españoles. “La Constitución ha sido, es y será la guía de todos mis actos. Y a independencia y la neutralidad de la Corona, mi permanente compromiso cívico con España, al servicio de la democracia y la libertad”, subrayó.

El jefe del Estado cerró su intervención recalcando los beneficios de la Constitución, “un pacto de concordia” firmado por los ciudadanos que “ha permitido vivir los mejores momentos de libertad y bienestar en una España política, social y territorialmente plural”. “Pero unida en lo esencial”, ponderó, “en los valores reconocidos en ese gran pacto de convivencia y concordia nacional que representa nuestra Constitución”.

Aplauso de dos minutos

El Rey reconoció que durante estos años la democracia española ha tenido que afrontar “dificultades serias y graves”, sin embargo, consideró que siempre ha superado esos desafíos. “La España constitucional ha demostrado su fortaleza democrática, sus firmes principios y sus convicciones sólidas y profundas”, observó. El jefe del Estado insistió en el compromiso de la Corona con la democracia y la libertad y su implicación en la resolución de los retos del país. “Nuestro Estado social y democrático de derecho, y dentro de él la Corona, con el concurso de la inmensa mayoría del pueblo español, no escatimará esfuerzos para que así siga siendo”, garantizó. Su intervención fue aplaudida durante dos minutos.

Acompañado por la Reina, Felipe VI estuvo arropado por el presidente de la República de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, y el expresidente de España Felipe González, así como por representantes de los poderes del Estado. La ceremonia, celebrada en el Teatro Real de Madrid, contó con la presencia de descendientes de personalidades distinguidas con este prestigioso galardón, que en su día recibieron Winston Churchill, Nelson Mandela y René Cassin.

El acto, además de representantes del mundo jurídico, contó con una nutrida presencia de políticos y empresarios. Entre ellos, la ministra de Justicia, Dolores Delgado; la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor; el del Senado, Pío García-Escudero; la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena; el líder de Ciudadanos, Albert Rivera; el de Vox, Santiago Abascal; la exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría; el exsecretario general de la OTAN, Javier Solana y el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán.

Felipe González defiende el compromiso y neutralidad del jefe del Estado

El expresidente del Gobierno Felipe González hizo ayer una consistente defensa pública de Felipe VI por su actitud el 3 de octubre de 2017, dos días después de la celebración de la consulta independentista ilegal, cuando mandó un mensaje de defensa de la Constitución a España en medio de un cierto vacío de poder por parte del Gobierno de Mariano Rajoy.

González, que llevó a cabo la laudatio del Rey con motivo del Premio Paz y Libertad sin leer un papel, recordó la defensa que hizo Juan Carlos I “ante un ataque frontal” el 23 de febrero de 1981, cuando España sufrió un intento de golpe de Estado. “Nos representó a todos defendiendo la Constitución. En aquel momento todos nos sentimos representados por un rey constitucional y una Monarquía parlamentaria comprometida con la paz y la libertad”, recordó. El expresidente reconoció que casi 40 años después ha tenido “la satisfacción de ver cómo Felipe VI defiende la Constitución y los valores que encarna en un momento de dificultad” en el que en Europa se produce el renacimiento de “los nacionalismos irredentos”.

Hizo una encendida defensa de la Constitución y del jefe del Estado. De la Ley Fundamental dijo que “es resistente y resiliente”, “capaz de aguantar las andanadas que recibe”, si bien “necesita algunos arreglos”, aunque para ello “los tiempos no son fáciles”. También criticó los ataques “completamente injustificados” que se producen contra el Rey: “Nunca, en ningún tramo de nuestra historia, hemos disfrutado de una jefatura del Estado más claramente comprometida con los valores de la democracia ni con mayor neutralidad”. Para González, esas críticas al jefe del Estado por su posición ante el independentismo esconden “la no aceptación de que hay un demos soberano”, que es el conjunto del pueblo español, para decidir el futuro de España

En la línea del discurso del Rey y como crítica frontal al independentismo catalán, González advirtió de que “fuera de ese marco constitucional es mentira que se ejerza la democracia”. El expresidente reclamó a los políticos lealtad con el Estado y una Constitución que “reconoce la diversidad de los sentimientos de pertenencia, que ha contribuido a una descentralización política que algunos confunden con centrifugación política”.

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