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Sánchez pasa al ataque contra los independentistas: “Viven del conflicto”

El presidente endurece sus críticas a los partidos separatistas catalanes y elude el cruce de insultos con el portavoz popular Ignacio Cosidó

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la sesión de control al Gobierno en el Senado este martes. En vídeo, Sánchez pasa al ataque contra los independentistas: “Viven del conflicto”.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha optado este martes, en la última sesión de control al Ejecutivo del Senado de esta legislatura, por endurecer sus críticas al independentismo catalán. Sánchez reprochó al senador de ERC Joaquim Ayats su comportamiento "infantil" al centrarse en buscar culpables sobre quién se levantó antes de la mesa de negociación del Govern y el Ejecutivo central en lugar de ocuparse de aprobar los Presupuestos del Estado, que habrían permitido una prolongación de la legislatura. "Ustedes viven del conflicto", ha dicho Sánchez a los independentistas. El portavoz del PP, Ignacio Cosidó, ignoró ese reproche del socialista a los independentistas y acusó a Sánchez de ser el presidente "que más daño ha hecho a España".

La sesión de control al Ejecutivo en el Senado se ha celebrado con el trasfondo ya de precampaña electoral, tras el anuncio del adelanto de las elecciones generales al 28 de abril y de la ruptura de los contactos entre el Gobierno de Sánchez y el Govern y los partidos independentistas. Los reproches estaban escritos de antemano.

El portavoz de ERC se volcó sobre todo en acusar a Sánchez de "falta de valentía" por levantarse de esa mesa de diálogo y "echar marcha atrás". Ayasts le reprochó no haberse atrevido a "a hablar de todo". El senador republicano cuestionó incluso la forma en la que la vicepresidenta, Carmen Calvo, que encabezaba los contactos, comunicó la ruptura: por un whatsapp al grupo que mantenía con el vicepresidente catalán, Pere Aragonés, y la consellera Elsa Artadi. Ayasts acusó al Gobierno de Sánchez de buscar "un resultado electoral" y de ceder a la presión "de los barones monárquicos del PSOE".

Sánchez tenía algunas cuentas pendientes con ERC y, por extensión, con el separatismo catalán. El presidente aprovechó su primer turno de respuesta para pedirles un comportamiento adulto y recriminarles sus "planteamientos infantiles" por centrarse ahora en quién se levantó antes de la mesa de contactos. Sin embargo, para el líder del PSOE ese gesto no es el más relevante. El dirigente socialista lamentó que las formaciones independentistas hayan demostrado con su actitud "que nunca quisieron dialogar ni resolver la crisis" y los equiparó con los tres partidos de la derecha española al apuntar que "los extremos se tocan". Sánchez les lanzó un misil aún más profundo: "Ustedes vivían mejor con el Gobierno del PP porque ustedes viven del conflicto en Cataluña". Y abundó: "No se han tomado en serio los espacios de diálogo ni han pedido o hecho un diálogo serio con el Gobierno de España para llegar a una solución factible, sincera y real del conflicto".

El presidente ha detallado en el Senado que los representantes independentistas que acudían a esas reuniones no pretendían plantear propuestas para solucionar los problemas de la gente, y de los catalanes, como por ejemplo con partidas de los Presupuestos Generales del Estado, sino hablar de la autodeterminación de Cataluña. Y precisó que esas formaciones han renunciado, al tumbar los Presupuestos —con partidas de hasta 2.200 millones de euros para Cataluña— a hacer política y a gobernar.

Joaquim Ayats recordó en su réplica que ERC facilitó a Sánchez su apoyo para que fuera presidente del Gobierno en la moción de censura y presumió así de que su formación no prefiere un Gobierno del PP. El líder socialista subrayó en su contestación final a Esquerra que ser valiente es empeñarse en una mesa de diálogo con los nacionalistas desde la legalidad y la Constitución y recriminó a esas formaciones "su pavor" a que sus componentes más radicales los tachen de traidores y también a sus propios fantasmas: "Ustedes cabalgan y pueden acabar devorados por el tigre del independentismo".

"Falta de altura"

El cruce dialéctico con Podemos fue muy diferente. Pilar Alegría, la nueva portavoz de esa formación en el Senado tras la dimisión de Ramón Espinar, centró casi toda su intervención en censurar "la falta de altura" del presidente "por tirar la toalla" y "defraudar" a sus socios de la moción de censura, tanto por romper el diálogo sobre Cataluña como al precipitar las elecciones. Sánchez intentó por todos los medios no responder con el mismo tono a la dirigente de Podemos y hasta la felicitó por su reciente nombramiento y por la ayuda prestada por la formación morada en estos meses para sacar adelante proyectos, sobre todo los que se han quedado en el tintero y de cara al futuro. Eso sí, también le recordó que el Ejecutivo ha gobernado con una "mayoría exigua", muy relativa, de 84 escaños y por lo tanto ha tenido que ser "flexible ".

El portavoz del PP, Ignacio Cosidó, recriminó a Sánchez todo: "Es difícil hacer más daño a España en ocho meses de Gobierno del que usted ha hecho". Y luego le enumeró las recientes polémicas sobre el denominado relator de la mesa de partidos, los intentos de negociar en las comisiones bilaterales entre ambos Gobiernos o los cambios de posición de la Abogacía del Estado sobre los acusados en el juicio del procés. Y le acusó de "indignar a millones de españoles", "abandonar a los catalanes" y "mancillar la democracia y el Estado de derecho". Cosidó no se quiso creer la equidistancia de Sánchez entre ERC y PDeCAT, por un lado, y el PP, por otro. Y agregó: "A Pedro Sánchez solo le importa Pedro Sánchez". Y puso como ejemplo su supuesto abuso de instituciones como TVE, donde fue entrevistado el lunes en horario de máxima audiencia, o el CIS. Y acabó con su pregunta retórica: "¿Asume usted el fracaso de su política de apaciguamiento y no pactará con los que quieren romper España?"

A esas alturas del debate, Sánchez no quiso entrar en el cuerpo a cuerpo con Cosidó. Optó por defender que su modelo de hacer política es "completamente distinto" y preconizó otro estilo: "Ser útil, servir, no crispar, respetar, tolerar, no insultar y reivindicar las instituciones". Luego, eso sí, atizó al senador popular por la actual "falta de lealtad" del PP en la lucha para defender la unidad territorial de España por la crisis catalana. Y defendió una visión del país y de la Constitución "más rica, plural y diversa" que la "retrógrada de la foto de Colón" de los tres partidos de derechas, dijo. Cosidó se reservó para el final dos versiones del título del libro Manual de resistencia que el presidente Sánchez presentará este jueves: "Historia de una traición y manual del incompetente".

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