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Pedro Sánchez: “El independentismo tiene pavor a sentarse a dialogar”

El presidente pide a los ciudadanos que se movilicen el 28 de abril: "Abstenerse puede significar que España retroceda 40 años"

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este lunes en una entrevista para TVE.

Pedro Sánchez ya tiene un relato muy claro para las elecciones generales del 28 de abril: él lo intentó, quiso dialogar y resolver el problema catalán, pero entre el independentismo, "que tiene pavor a dialogar", y la oposición, que quiere "utilizar electoralmente el agravio territorial", no le han dejado. Por eso pide a los ciudadanos una mayoría fuerte para poder desarrollar su proyecto sin la limitación de los 84 diputados. En una entrevista en TVE, Sánchez ha sido este lunes especialmente duro con los secesionistas, que son los que le han forzado a convocar elecciones al no aprobarle el Presupuesto, aunque tampoco ha cerrado la puerta a volver a buscar acuerdos con ellos, pero tampoco con Ciudadanos. "Después de estos ocho meses ha quedado claro que el independentismo tiene pavor a sentarse a dialogar. El famoso tuit de [Gabriel] Rufián de las 155 monedas de plata tachando de traidor a [Carles] Puigdemont demuestra que están bloqueados, que tienen pavor a sentarse en una mesa, ser conscientes de que la independencia es imposible, y decirle a los catalanes que les han mentido y que tienen que volver a la senda constitucional", ha afirmado el presidente.

Sánchez ha aprovechado la entrevista de Carlos Franganillo, director del Telediario, para lanzar abiertamente una campaña electoral centrada en la movilización de la izquierda. "El próximo 28 de abril votar es progresar, abstenerse puede significar que España retroceda 40 años", ha asegurado. La clave de su campaña será la famosa foto de Colón. "La foto de Colón es el bloque de la involución. ¿Se manifiestan contra el independentismo o para echar a Sánchez? Con la moción de censura sacamos a la política de la corrupción, y el 28 de abril tenemos que sacar a la política de la crispación, del insulto".

La imagen que trata de colocarle la oposición a Sánchez es la de un presidente ilegítimo, okupa, y él ha tratado de ofrecer la contraria, la de un hombre dialogante que está dispuesto a hablar con los independentistas de nuevo, pero también con Ciudadanos, por eso no entiende el veto que le ha colocado este partido antes incluso de que empiece la campaña. "Esta idea del okupa de La Moncloa es muy peligrosa, son términos que empobrecen la democracia. Yo fui elegido por una moción de censura que está regulada en la Constitución, y que tiene que ser constructiva. Goberné mientras pude porque lográbamos sacar adelante leyes. Sin Presupuestos no se puede gobernar, son un proyecto de país. Al llegar al Rubicón nos hemos encontrado con el veto de los independentistas y la oposición. Pero nunca hubo un acuerdo con los independentistas, el PSOE asumió su responsabilidad porque Rajoy no quiso dimitir y los grupos dieron un paso al frente sin ningún tipo de condición".

Sánchez está especialmente molesto con el veto de Albert Rivera. "Ciudadanos dice que va a poner un cordón sanitario al PSOE. Los demócratas nos tenemos que respetar y tenemos que reconocernos. Lo que están haciendo es tener una visión excluyente del sistema parlamentario. ¿Excluyen a los millones que votan al PSOE? Yo no me cierro a entenderme con los independentistas, con Ciudadanos, con Podemos. Lo que necesita el país es unirse en torno a enormes retos que tiene la sociedad española. Yo defiendo la unidad de España, pero eso es unir a españoles, no enfrentar a territorios, eso es lo que estamos viendo con algunos partidos en el bloque de la derecha. Desgraciadamente en España hay partidos que viven del agravio territorial, que plantean un 155 permanente porque quieren enquistar el problema en Cataluña. Nosotros siempre dijimos que el 155 tenía que ser proporcional al desafío. ¿Puede ser comprendido por los catalanes un 155 perpetuo cuando no se ha producido ninguna ilegalidad? Un artículo tan esencial como el 155 no puede ser utilizado electoralmente. Están echando más gasolina al fuego", ha insistido.

La precampaña está dejando muchas claves nada más empezar. Parece haberse establecido un consenso entre los dos bloques para profundizar sus divisiones y dejar claro a los ciudadanos que solo hay dos opciones: o gobierno del PSOE con Podemos o el bloque de la derecha con PP y Cs y el apoyo de Vox. En este sentido, una frase ha marcado la jornada de este lunes y ha delimitado con claridad la campaña: "Ciudadanos no va a pactar ni con el PSOE ni con Pedro Sánchez para un futuro Gobierno de España. Ningún voto que va a Ciudadanos va a servir para que Sánchez siga en el Gobierno", ha dicho el número dos de esta formación, José Manuel Villegas. Y ahí entró el presidente de lleno.

Parece evidente que Albert Rivera intenta frenar cualquier fuga de votos hacia el PP o Vox y dar la batalla dentro del bloque de la derecha para ser el primero de los tres, algo que le permitiría aspirar a ser presidente. Pero mientras hace eso, deja al PSOE todo el campo para colocar a Cs ya indiscutiblemente a la derecha. Y Sánchez no dudó en aprovechar esa novedad. En el PSOE hay cierta sorpresa porque creen que Ciudadanos, y en general el bloque de la derecha, le está dando la campaña hecha con la fotografía de Colón y su empeño por establecer un cordón sanitario contra Sánchez.

El escenario de todos contra el presidente, que es el que se dio en las primarias del PSOE, es el que mejor sabe explotar Sánchez y el que le da un relato claro frente a sus electores. Sin embargo, en Ciudadanos están convencidos de que el nuevo eje viene por la derecha, como en Andalucía, y colocarse con claridad ahí les puede llevar incluso a la presidencia. El PP estaba preparado para atacar a Cs por la posibilidad de que pudiera pactar con los socialistas como hizo en 2016, pero Rivera ha cerrado ese frente desde el principio.

Mientras, el PP promete desde el primer día que hará un 155 permanente como primera medida, algo que también deja espacio a la campaña del PSOE, que mantiene, como señala el presidente, que ellos ofrecen una solución para Cataluña y una España "en la que caben todos" frente al PP y Cs, que plantean "una España en la que solo caben ellos". Los bloques parecen tan claramente separados que a ambos les puede interesar el mismo tipo de campaña, que se concentra sobre todo en movilizar a los propios. La derecha está en una batalla encarnizada para ver quién tiene la hegemonía entre los tres, PP, Cs y Vox, mientras en la izquierda el gran problema es la desmovilización que tienen que combatir tanto el PSOE como Podemos. Sánchez da así por empezada una larga campaña en la que hay muchas estrategias cruzadas porque hay muchos votos fronterizos de varios partidos, pero las líneas entre los dos bloques parecen mucho más claras de lo esperado con una realidad tan fragmentada.

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