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La Guardia Civil destina a un puesto ‘no operativo’ al jefe de la UCO destituido por Marlaska

El coronel Sánchez Corbi dirigirá el Servicio de Protección y Seguridad (Seprose), encargado de las relaciones con las empresas de seguridad privada

Manuel Sánchez Corbí, coronel jefe de la UCO, en su despacho.
Manuel Sánchez Corbí, coronel jefe de la UCO, en su despacho.

El coronel Manuel Sánchez Corbí, el jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil destituido el pasado mes de agosto por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en medio de la polémica ya tiene nuevo destino. El boletín oficial de Instituto armado recoge este martes su pase en comisión de servicio al Servicio de Protección y Seguridad (Seprose), encargado de las relaciones con las empresas de seguridad privada. Se trata de un puesto "no operativo", según reconocen fuentes de la Guardia Civil, en el que la principal labor del coronel Sánchez Corbí será afianzar las relaciones con las compañías privadas del sector para agilizar el intercambio de información. El Seprose también se encarga de organizar cursos de formación y seminarios. La orden va firmada por el director general de la Guardia Civil, Félix Azón. 

Sánchez Corbí fue durante más de dos años el máximo responsable de la UCO, la principal unidad de investigación de la Guardia Civil encargada de perseguir la corrupción, el narcotráfico, y el crimen organizado. Procedente de la lucha contra ETA, el coronel instauró en la unidad métodos de investigación similares a los que habían resultado exitosos contra el terrorismo. Con él al frente de la UCO, se destaparon numerosos casos de corrupción, como Púnica, Lezo o Angora, y se resolvieron crímenes como el del pequeño Gabriel o el de Diana Quer. Su rostro se hizo popular, precisamente, tras la detención de José Enrique Abuín, El Chicle, como presunto autor de la muerte de la joven tras protagonizar una concurrida rueda de prensa, que se retransmitió en directo en la mayoría de las televisiones, en la que dio detalles del caso y criticó el papel de los medios.

Su cese se produjo a comienzos de agosto, después de que saliera a la luz pública un correo electrónico que había enviado en julio a sus subordinados en el que le informaba de que se había agotado la caja de fondos reservados de la unidad. "Se suspende cualquier actividad que requiera el uso de fondos de esa partida", explicaba. Corbí comunicaba así "la imposibilidad de hacer frente a necesidades económicas derivadas de los gastos propios de funcionamiento de los distintos departamentos de investigación y apoyo". Y anunciaba que por ese motivo, y "hasta nueva orden", quedaba suspendida temporalmente "cualquier actividad de la UCO y sus unidades subordinadas que requieran obligatoriamente el uso de la partida de esos fondos reservados, así como los apoyos solicitados a las mismas por otras unidades".

Grande-Marlaska decidió entonces destituirle por "pérdida de confianza" al considerar que el coronel había suspendido operaciones en marcha sin tener autorización de superiores o autoridades judiciales, según informaron entonces fuentes del ministerio. El entonces recién estrenado equipo de Interpretó aquel correo electrónico y, sobre todo, su filtración a la prensa como un órdago después de que la secretaría de Estado de Seguridad, Ana Botella, hubiera decidido analizar las grandes partidas de los fondos reservados. Tras su destitución, Sánchez Corbí mantiene un litigio con Interior para recuperar su puesto al frente de la UCO, que ha incluido un recurso contra la decisión ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional.

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