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Un coronel sin experiencia en investigación, nuevo jefe de la UCO

Francisco Javier Sánchez Gil sustituye a Manuel Sánchez Corbí, relevado por Interior por "pérdida de confianza"

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El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, junto al secretario de Estado de Infraestructuras, Pedro Saura.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha querido cerrar rápido la crisis abierta tras el cese del coronel de la Unidad Central Operativa (UCO), Manuel Sánchez Corbí. A propuesta de la cadena de mando, el nuevo jefe de la UCO, dedicada a casos de crimen organizado, corrupción y delincuencia grave, será el coronel Francisco Javier Sánchez Gil.

De 54 años, Sánchez Gil ha desarrollado la mayor parte de su carrera en la Unidad Especial de Intervención (UEI) que dirigía hasta marzo de 2017, cuando pasó a ser jefe de la Agrupación de Reserva y Seguridad. Se trata de una unidad de élite, equiparable a los GEO, que interviene en las situaciones más complicadas.

Sin experiencia en investigación, Sánchez Gil pasará a dirigir una de las unidades más estratégicas y mediáticas de la Guardia Civil, que ha liderado investigaciones como Púnica, Lazo, Taula o Acuamed, y ha resuelto los crímenes de la joven Diana Quer o del menor Gabriel Cruz.

El Ministerio del Interior ha querido que el sustituto de Sánchez Corbí fuese elegido por la cadena de mando y no interferir políticamente en la decisión. La destitución del coronel, comunicada ayer al afectado, que se encontraba de vacaciones, es fruto de la tensión que provocó un correo que envió a sus equipos, donde comunicaba que se suspendían las actividades que dependían de los fondos reservados, porque se habían "agotado". 

Desde la Secretaría de Estado de Seguridad se entendió que el mando de la UCO lanzaba un órdago a los nuevos responsables políticos, después de que se decidiese analizar los gastos de los fondos reservados. Fuentes del Ministerio insisten en que no hubo una parálisis de las partidas, a las que se iba dando salida en función de las necesidades.

Finalmente, una semana después de que se filtrase a la prensa el correo electrónico, el ministro alegó "pérdida de confianza" por tomar una decisión sin consultar con "sus superiores o las autoridades judiciales" y por el peligro que podría haber supuesto para las investigaciones en marcha para relevar a Sánchez Corbí. El coronel sigue todavía pendiente de un nuevo destino.

La decisión de Grande-Marlaska viene enmarcada en una crisis abierta por la reestructuración que el Ministerio está llevando a cabo. En la repartición de puestos clave, la Guardia Civil considera que está saliendo desfavorecida ante el peso que ha ganado la Policía Nacional. Uno de los cambios que ha levantado más suspicacias es la elección de un comisario de Policía como jefe de coordinación, un puesto estratégico adscrito a la Secretaría de Estado de Seguridad, que siempre había ocupado un Guardia Civil.

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