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“No me gustan las devoluciones en caliente”

La ministra de Trabajo y Migraciones defiende que hay que atender a los inmigrantes que llegan a España, pero "tampoco podemos decir que vengan todos"

Magdalena Valerio, ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social.
Magdalena Valerio, ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social.

Al asumir el cargo de ministra, Magdalena Valerio abarcaba también la Secretaría de Estado de Migraciones en un año muy complicado. Hasta el inicio de noviembre ya han entrado 54.000 personas en España de forma irregular, un récord histórico. De Valerio dependen, entre otras cosas, las plazas de acogida humanitaria (que han pasado de casi 3.000 a 5.000), la red de protección a los refugiados y la promoción de medidas que incentiven la inmigración legal y segura, una bandera del Gobierno que aún no ha dejado claro cómo va a promover. Valerio, junto a los ministros a los que les compete la materia migratoria, coincide en el discurso de que retoman un área descuidada por el PP.

Pregunta. Este Gobierno defiende una inmigración legal y segura, pero España prácticamente carece de vías para esto. ¿Cómo piensa desincentivar la entrada de miles de personas clandestinamente y promover una vía legal?

R. Vamos a seguir perseverando en la línea de trabajo que tenemos. Que vengan contingentes de personas a trabajar de forma regularizada. Las temporeras de Huelva pueden ser un ejemplo de esos contingentes, si se necesitan trabajadores porque no hay en nuestro país quien pueda cubrir esos puestos. Hay que encontrar un punto de equilibrio porque rápidamente los que están alimentando la línea xenófoba y racista dirán que no hay trabajo para los españoles. Y a los que están viniendo hay que darles atención humanitaria, pero tampoco podemos decir que vengan todos.

P. La línea oficial del Gobierno es la de esperar al veredicto del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos sobre las devoluciones en caliente. ¿Qué opina de estas expulsiones?

R. No son de mi competencia. Que yo sepa no se están haciendo ahora, pero a Magdalena Valerio no le gustan las devoluciones en caliente. Con el asesoramiento legal pertinente no pasa nada porque haya devoluciones y que sean repatriados a sus países, pero respetando la legislación de este país y los convenios internacionales.

P. El Ministerio del Interior trabaja en una propuesta de reforma del modelo de los Centros de Internamiento de Extranjeros. ¿Qué debería cambiarse?

R. Pues ahí sí que no voy a responder, me falta información. Bastante tengo con gestionar los Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta y Melilla, que están saturados. Queremos intentar mejorar, dar la mejor atención posible, pero hay momentos puntuales que es tal el número de personas que es imposible.

P. ¿Cómo está afectando a su ministerio el embotellamiento de la oficina de asilo, que tiene paralizadas las solicitudes?

R. Cuando uno llega al Gobierno no puede elegir si acepta o no la herencia, no puede rechazarla si hay más deudas que beneficios. La herencia es la herencia. Ha habido una dejación total del anterior Gobierno para dotar de personal y de recursos materiales y humanos a todo lo que tiene que ver con la atención de los inmigrantes y solicitantes de asilo. Las entradas por la costa y el número de los que pedían asilo crecían y no se dotó de personal para resolver de forma exhaustiva esos expedientes. Igual que tampoco había dispositivos de atención humanitaria. No ha habido ninguna previsión y ¿qué ocurre? Hasta que no se incorporen los nuevos funcionarios a la oficina de asilo tenemos un tapón. La impresión que tengo es que había tantas cosas por hacer que ahora se pretende que problemas enquistados y endémicos de muchos años los resuelva ya este Gobierno.

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