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Rivera se abraza a Paco Vázquez, el “viejo rockero” del españolismo

El líder de Ciudadanos se une al exalcalde socialista de A Coruña para cargar contra Sánchez por "negociar España" para "mantenerse en el poder"

Francisco Vázquez y Albert Rivera, este martes en su encuentro en el palacio de congresos de A Coruña.
Francisco Vázquez y Albert Rivera, este martes en su encuentro en el palacio de congresos de A Coruña.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ha viajado este martes a A Coruña para subirse al escenario del palacio de congresos y exposiciones con un “viejo rockero” del PSOE y la Transición. Así ha definido el catalán a Francisco Vázquez, Paco para él, el exalcalde socialista de esta ciudad gallega durante 23 años, de baja desde hace un tiempo en el partido del puño y la rosa, pero con el discurso españolista del que siempre ha presumido a todo gas. Ambos se han reivindicado como dos “moderados” que ven a España ante el precipicio por culpa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

“Muchos españoles empezamos a tener la sensación de que para mantenerse en el poder se está negociando España, la idea de España”, se ha quejado el exsocialista. “Nos están arrinconando”, ha lamentado Rivera. “Como sigamos cediendo vamos a tener que pedir perdón por sacar la bandera de nuestro país”.

En una conversación bajo el título El futuro del constitucionalismo español, Rivera y Vázquez han cargado al unísono contra Sánchez acusándolo de "negociar indultos” con independentistas “por interés propio”. “Yo prefiero no ser presidente que poner en manos de Torra y Puigdemont el futuro de nuestros hijos”, ha declarado el líder de Ciudadanos. “No cabe sacrificar las ideas por las ambiciones del mero poder”, ha remachado quien fuera embajador ante la Santa Sede, que llama a no aliarse “con quienes quieren destruir el sistema”. Uno y otro han abogado por la recentralización de la sanidad y la educación y han acusado a Sánchez de querer reformar la Constitución, una Carta Magna “moderna, garantista y a la vez muy flexible”, “para inventarse naciones”.

Las vidas de estos dos políticos se cruzaron por primera vez en 2010, cuando Vázquez era embajador de España en el Vaticano y se encontraba preparando la visita del Papa. En Barcelona, cuenta, le presentaron a Rivera y ya entonces le agradeció “su postura defendiendo la Constitución y la idea de España en Cataluña”, un “vacío” que habían dejado, dice, “otros partidos”. “Los moderados tenemos la obligación de liderar un proyecto para España y entendernos”, le ha propuesto el líder de Ciudadanos ocho años después de aquel día. “He llegado a la convicción de que el nacionalismo y el populismo son los adversarios de la democracia”.

Francisco Vázquez (A Coruña, 1946), que ya apadrinó a Ciudadanos en 2014 en su presentación en Galicia, marcó con su cadena de mayorías absolutas los designios de A Coruña durante 23 años, una urbe a la que gustaba referirse como su “ciudad-estado”. A principios de 2006, quien siempre se ha declarado católico practicante dejó la alcaldía repentinamente y fue nombrado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero embajador de España en el Vaticano, donde permaneció hasta 2011.

Su abandono sorpresa del cargo se produjo después de que el periódico La Opinión A Coruña desvelara los negocios energéticos de su familia directa con el presidente de la patronal coruñesa y ya nunca regresó a la primera línea política. Uno de los últimos actos públicos con los que se despidió terminó con la banda municipal y su equipo de gobierno interpretando el La, la, la de Massiel, en homenaje a la letra L que marcó una de sus grandes luchas: que el Ayuntamiento pudiera usar el topónimo castellano La Coruña que la ley de normalización lingüística de Galicia erradicó en 1983 con la unanimidad del Parlamento. “Yo soy un crispador”, ha confesado el exregidor este martes junto a Albert Rivera. “¡Y a mucha honra! ¿Es crispar gritar ‘viva España’?”.

Hace mucho tiempo que Vázquez se alejó del PSOE y de quienes fueron sus más estrechos colaboradores cuando fue alcalde. Después de irritar como regidor a sus compañeros del PSdeG-PSOE exhibiendo su magnífica relación con Manuel Fraga y varios de los miembros más poderosos de su gabinete, Vázquez criticó duramente a la Xunta bipartita que presidió el socialista Emilio Pérez Touriño en alianza con el BNG entre 2005 y 2009 y también al gobierno local de coalición con los nacionalistas gallegos que dirigió el que fue su teniente de alcalde, Javier Losada, hoy delegado en Galicia del Gobierno de Pedro Sánchez.

Sus reproches al PSOE rebasan las fronteras del sanchismo y sus halagos resuenan más allá de Ciudadanos. En 2012, cuando Alfredo Pérez Rubalcaba era secretario general, acusó al partido de agitar “banderas frikis: las de los antisistema, los okupas y los indignados”. Y en la primavera pasada, el exembajador de España en el Vaticano firmó un manifiesto difundido con especial interés por la Fundación Francisco Franco en el que no solo se censuraba la propuesta de Sánchez para ampliar la Ley de Memoria Histórica sino que se aseguraba que esta norma que aprobó Zapatero en 2007 ha propiciado un “historicidio”.

Con quien no suele escatimar piropos Vázquez es con el actual presidente de la Xunta y del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo, a quien ha definido como “uno de los mejores intérpretes del espíritu de la Transición”. El líder popular, por su parte, ha aprovechado este martes el acto con Vázquez para cargar contra el partido de Rivera, consciente de que su cercanía al exalcalde puede hacerle daño al PP de A Coruña en las próximas municipales. "Ciudadanos sigue sin conocer la realidad de los gallegos y probablemente siga obteniendo muy pocos resultados", ha atacado Feijóo.

Rivera, por su parte, se ha felicitado por la “conexión intergeneracional entre ideologías moderadas” que, a su juicio, ha supuesto su encuentro con Vázquez en A Coruña. “España necesita más diálogos como estos”, ha proclamado. “Solo dialogan los que quieren cargarse España”.

Ciudadanos busca "talento" en Galicia

S. V.

“Vázquez no es vieja política, lo que tiene es mucha sabiduría y bagaje político que es de aprovechar”, afirma Laureano Bermejo, secretario de Organización de Ciudadanos en Galicia. El dirigente admite que el exsocialista “comulga” con las ideas del partido de Albert Rivera y viceversa y que ambos políticos “hablan” mucho, pero desinfla las probabilidades de que el exregidor se integre en las filas naranjas: “De ahí a que sea candidato [en A Coruña]...”. Y aunque Ciudadanos defiende que la lengua gallega no debe recibir una discriminación positiva con respecto al castellano, el partido tampoco piensa reabrir en A Coruña la guerra del topónimo que obsesionó a Vázquez. “Eso está superado”, sentencia Bermejo.

En el partido naranja buscan “talento” para intentar en las municipales de 2019 lo que no fue posible en 2015. En Galicia, mientras las mareas apoyadas por Podemos desplazaban al PP de A Coruña, Santiago y Ferrol, Ciudadanos obtuvo solo 19 concejales, no fue bisagra de ningún gobierno local relevante y en cuatro de las siete ciudades ni siquiera logró representación. Ahora, asegura Bermejo, la formación “ha crecido mucho”. En un año, detalla, ha pasado de tener solo 19 agrupaciones a rozar el centenar y cuenta con un millar de afiliados y 6.000 simpatizantes.

“Estamos abiertos a captar gente, a que venga talento; no cerramos la puerta a nadie por el partido del que proceda”, subraya Bermejo, exmiembro de UpyD, quien ve fundamentalmente “nerviosos” a PP y PSOE. Uno de los posibles fichajes contactados ya hace tiempo fue un exconsejero del Gobierno de Feijóo, el empresario Javier Guerra. “Se habló con él a nivel nacional, pero hoy no sabemos nada, aunque en el momento que quiera venir será bienvenido”, explica el dirigente gallego de Ciudadanos. En enero, tras la celebración de primarias, se sabrá el nombre de los elegidos.

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