Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
ANÁLISIS i

Todo listo para las elecciones

Una especie de minidebate del Estado de la nación fijó posiciones a la espera de que las urnas coloquen a cada uno en su sitio

Pedro Sánchez y Pablo Casado, durante el pleno del Congreso.
Pedro Sánchez y Pablo Casado, durante el pleno del Congreso.

La política española ha cambiado tan rápido de protagonistas centrales que faltaba una gran fotografía parlamentaria que fijara las nuevas posiciones. No estaba pensada para eso, pero la sesión de ayer, convertida rápidamente en un minidebate del Estado de la Nación de nueve horas, mostró con claridad el enorme movimiento de tierras de los últimos meses. Tan claro quedó, que de alguna manera todos estaban contentos. Pablo Casado, el último en llegar, escucha ya críticas fuertes fuera y dentro por su línea de oposición, pero no parece preocupado por la derechización que se le atribuye. Inyectado en la energía que le transmitió el día anterior dio su mentor, José María Aznar, se tiró con todo con el objetivo de ser el líder de la oposición y tapar a Albert Rivera. Fue tan lejos que el líder de Ciudadanos, siempre muy rápido, ejerció esta vez de moderado. “Tendremos otras ocasiones de discutir, debatir, criticar y gritar, pero yo creo que hoy toca hablar de Europa, hoy toca hablar del futuro de España y hoy toca hablar de derechos humanos”, le plantó.

Pero Casado parecía feliz. El largo aplauso de los suyos, entusiasmados con su tono mitinero, le da aire hasta que las elecciones andaluzas del 2 de diciembre coloquen a cada uno en su sitio. Si el PP se hunde, como creen en La Moncloa, ese tono mitinero valdrá de poco. Si aguanta y gana de forma rotunda a Ciudadanos, Casado tendrá meses más tranquilos hasta la primera partida de verdad, la de las municipales y autonómicas. Desde 2016, los populares solo han tenido una prueba de fuego electoral. Fue en Cataluña, y el desplome fue tan brutal que aún no se han recuperado.

Rivera parece también satisfecho con el espacio de centro que cree que le ha dejado Casado. Pablo Iglesias, en su nueva faceta de hombre de Gobierno, también parece encantado con la nueva línea del PP, que le permite hacer oposición de la oposición: “Señor Casado, tengo la impresión de que, a la vista de su discurso, la pobre gente de VOX va a tener que terminar cantando el Cara al sol para diferenciarse un poco de ustedes, porque se lo está usted poniendo muy difícil”, le soltó. Además, el asunto de la venta de armas a Arabia Saudí le permite criticar al Gobierno y reforzar su perfil de partido a la izquierda del PSOE en asuntos clave como este pero sin llegar a romper con los socialistas.

Y el más tranquilo de todos parecía el propio Sánchez, convencido de que la derechización del PP y la lucha por ese espacio con Ciudadanos le permite seguir mordiendo votos en el centro, como presumiblemente marcará hoy el CIS. Tan relajado se mostraba el presidente que incluso se permitió una reflexión en la que sugería que el delito de rebelión, como señaló en 1994 Federico Trillo, solo puede darse “por militares o por civiles armados a la orden de militares”. Un gesto que no pasó desapercibido para los protagonistas clave de la negociación del Presupuesto. Todos parecen cómodos en sus nuevos papeles, confiados en que aciertan con la estrategia. Las elecciones andaluzas dirán quién tenía razón.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información