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Torra se queda solo en su ultimátum al Ejecutivo de Sánchez

El ‘president’ de la Generalitat, sin apoyo de ERC y con el PDeCAT dividido, pide ahora una cita a Sánchez sin imponer un plazo

Ni 24 horas ha durado el ultimátum del presidente de la Generalitat, Quim Torra, al Gobierno del PSOE para que ofreciera un referéndum de independencia antes de noviembre, con la amenaza de no garantizarle la “estabilidad” en caso contrario. Primero se desmarcó ERC, que, si bien comparte la necesidad de que el diálogo ofrezca frutos tangibles de manera “inminente”, cree que es un error marcar fechas. El PDeCAT está dividido con respecto a la posibilidad de no apoyar los Presupuestos. Y el propio Torra ha enviado este miércoles una carta a Sánchez en la que le emplaza a una reunión pero sin poner límites temporales al diálogo.

Quim Torra, este miércoles en el Parlament.

Las críticas por el apremio a Sánchez le han caído a Torra desde todas partes, comenzando por la oposición en el Parlament, que le ha afeado esta actitud durante la segunda sesión del debate de política general. “Cuando Cataluña ha jugado al todo o nada, ha perdido siempre. Mantener el rumbo de la anterior legislatura sería un error”, le dijo el líder socialista, Miquel Iceta. Jéssica Albiach, portavoz de Catalunya en Comú-Podem, consideró que “el ultimátum es una improvisación” y que poner un mes de límite genera aún “más frustración”.

Con el paso de las horas, empezaron a surgir voces críticas con la estrategia de Torra y su entorno desde las mismas filas del independentismo. ERC subió el tono de sus objeciones al president, si bien comparte la idea de la necesidad de que el diálogo dé frutos pronto, también en lo que respecta al derecho de autodeterminación. Los republicanos rehúsan poner límites temporales. “Los ultimátums los carga el diablo”, puntualizó el diputado de ERC en el Congreso Gabriel Rufián.

El pasado martes, tras el ultimátum del president en el Parlament, los dirigentes de Esquerra estaban más preocupados por el enésimo desencuentro con Junts per Catalunya que por el anuncio de Torra. El grupo parlamentario del expresidente Carles Puigdemont se resiste ahora a completar la sustitución de los diputados procesados por rebelión pese a haberla pactado con los republicanos y votado en el pleno. “Menos gesticulación y más estrategia”, pidió el líder de ERC en el Parlament, Sergi Sabrià. “Quien prometa atajos es un ingenuo o nos engaña”, añadió. En el PDeCAT volvió a quedar clara la división respecto a cuál debe ser su papel en las Cortes. La diputada en el Congreso de los Diputados Míriam Nogueras, vicepresidenta de la formación, no dudó en mostrar su apoyo a la idea de Torra. “Como siempre hemos dicho, haremos en Madrid lo que nos pida el Govern”, escribió en Twitter. Sin embargo, otras voces del partido no dudaron en criticar las formas del president y expresar su sorpresa por la manera en la que presentó el ultimátum.

Con todo, Torra insistió durante su réplica a la oposición en la idea de utilizar la capacidad de los diputados independentistas en el debate político del Congreso, especialmente de cara la votación de los Presupuestos. El president aprovechó su respuesta a Catalunya en Comú-Podem, que le pedía usar los apoyos del separatismo en la Cámara baja para lograr unas cuentas con un fuerte acento social, para incidir en esa idea. “¿No los podemos condicionar a que reconozca el derecho a la autodeterminación? ¿No puede ser este punto, con respaldo del 80% de los catalanes, donde pongamos todos juntos la condición a Pedro Sánchez?”, preguntó Torra.

Sin embargo, el president rebajó sus expectativas en la carta que ha enviado a Sánchez, que anunció el martes pero cuyo contenido se ha hecho público este miércoles. En ella no pone ningún límite temporal. “Debemos hablar de todo. Es la solución que puede resolver el conflicto de forma sostenida y democrática. El pueblo de Cataluña merece una respuesta valiente y distinta de la que ha recibido hasta hoy”, dice la misiva, que recuerda al presidente del Gobierno que ambos dirigentes tienen pendiente una reunión en el Palau de la Generalitat.

El desacuerdo sobre la estrategia también quedó explícito en una de las propuestas de resolución que se debatirán este jueves en la Cámara autónoma catalana y que presentaron conjuntamente Junts per Catalunya y ERC, los dos socios del Govern. En ella piden instar al diálogo “bilateral” con el Ejecutivo central “sin condiciones ni renuncias”, para encontrar una solución “basándose en el derecho a la autodeterminación”.

Desobediencia de la CUP

 El debate de política general en el Parlament sirvió asimismo para calibrar cómo quedan las relaciones entre la CUP y el Govern tras la movida semana con los pronunciamientos de Torra apoyando a los Comités de Defensa de la República (CDR) y después ordenando las cargas de los Mossos contra miembros de esos grupos. Pese a que Torra pidió abandonar las desconfianzas e incluso intentó hacer otro guiño a la CUP, la formación de Carles Riera fue especialmente dura al plantearle la dicotomía de “desobediencia o dimisión”. “A la gente que desobedece, como la alcaldesa de Berga [inhabilitada por negarse a quitar una bandera independentista del Ayuntamiento], yo le doy todo mi apoyo”, le respondió el president.

Los letrados del Parlament advirtieron de los riesgos de un punto de una de las propuestas de resolución de la CUP que insta a votar de nuevo las leyes del referéndum y de transitoriedad jurídica, anuladas hace un año por el Tribunal Constitucional. Por otro lado, Junts per Catalunya quiere que se vote una reprobación a Felipe VI por su discurso del 3 de octubre de 2017. El PP propondrá que se apoye la aplicación del artículo 155.

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