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Torra y ERC dan un mes a Sánchez para que proponga un referéndum

El 'president' pedirá por carta una reunión al presidente del Gobierno

Pere Aragonès (izquierda) y Quim Torra, este martes en el Parlament.

El secesionismo utilizó ayer el debate de política general en el Parlament para lanzar un ultimátum a Pedro Sánchez. Si en un mes, amenazó el president Quim Torra, no hay un acuerdo para realizar un referéndum sobre la autodeterminación, “el independentismo no podrá garantizar ningún tipo de estabilidad en el Congreso”. Se trata de una idea compartida —en parte— por Esquerra. El Gobierno recordó que no acepta ultimátums: la apuesta de Sánchez era y es el grado de autogobierno de Cataluña. Torra compareció en medio de fuertes críticas por la crisis desatada por la relación con los Mossos y por haber alentado a los CDR.

“La paciencia de los catalanes no es infinita. No quiero oír hablar de diálogo si no se concreta con claridad”, advirtió Torra. El president compareció ante un pleno que no se reunía desde hace 10 semanas debido al bloqueo al que Junts per Catalunya y Esquerra habían sumido a la Cámara por el desacuerdo sobre la sustitución de los seis diputados ordenada por el Tribunal Supremo. Y usó esa tribuna para explicar que mandará una carta a Sánchez en la que pedirá una reunión urgente pero de la que tendrían que salir acuerdos concretos sobre la autodeterminación.

Tanto el PDeCAT —fundido en Junts per Catalunya— como Esquerra no han dejado escapar ni una sola vez la oportunidad de mostrarse exigentes en su apoyo al Gobierno en minoría del PSOE. Pero hasta ahora no habían marcado una fecha límite para el diálogo. “Si no hay propuesta para ejercer la autodeterminación de manera pactada, vinculante y reconocida internacionalmente sobre la mesa antes de noviembre, el independentismo no podrá garantizar ningún tipo de estabilidad en el Congreso al señor Sánchez”, dijo Torra.

Acuerdos de las bilaterales

 Desde Esquerra Republicana, que Gobierna junto a Junts per Catalunya, aseguraron que comparten la idea del ultimátum al presidente del Gobierno si bien dejan todo en manos del grupo en Madrid. “Queremos gestos de manera inmediata, no nos incomoda hablar de noviembre. Los apoyos no pueden ser gratuitos”, dijo el líder republicano en el Parlament, Sergi Sabrià. “La resolución del conflicto en Cataluña no se compra con dinero”, advirtió Sabrià cuando se le preguntó sobre los últimos acuerdos alcanzados entre ambas Administraciones en las comisiones bilaterales.

Torra no milita en el PDeCAT y el grupo parlamentario está ahora bajo el control del sector afín a Carles Puigdemont. “El Estado tiene una oportunidad para reengancharse a la democracia. La decisión es suya”, dijo el presidente catalán en alusión a la necesidad de convocar un referéndum de autodeterminación como el de Escocia o los que se han celebrado en Quebec

La respuesta de La Moncloa fue prácticamente inmediata. El Gobierno, que ayer sí compareció para valorar la actualidad en Cataluña, intentó quitar hierro a ese ultimátum, puso en valor los acuerdos a los que se ha llegado en las comisiones bilaterales y le recordó a Torra que no negociará sobre un posible referéndum. “El presidente de la Generalitat no tiene que esperar al mes de noviembre para conocer nuestra respuesta: la respuesta es autogobierno y no independencia”, dijo la ministra portavoz Isabel Celaá. “El independentismo no debería volver a caminos que conducen a la frustración. Torra se vuelve a equivocar: ayer ya se equivocó alentando a los radicales”, insistió.

El president también aprovechó para advertir que, en el caso de que se emita una sentencia condenatoria contra los 25 políticos procesados por rebelión, malversación y desobediencia, “se estará legitimando ante el mundo el derecho de Cataluña a la autodeterminación”. Y siguió siendo críptico sobre qué hará su Govern si hay una condena: “El día de las sentencias será el punto de inflexión y de no retorno de esta legislatura”, se limitó a explicar dejando abierta la puerta a un posible adelanto electoral.

Hostigado por las críticas de la oposición, que le acusa de haber alimentado la acción de los Comités de Defensa de la República (CDR) en su discurso en la conmemoración del 1 de octubre, Torra reaccionó rechazando de plano ser el responsable de la violencia vivida el pasado lunes a las puertas de la Cámara catalana. “Es el Estado español el responsable de la situación en la calle”, afirmó el president en respuesta al mensaje de Pedro Sánchez, que ayer en la mañana advirtió que “la violencia no es el camino”. También intentó desmarcar el movimiento independentista de la violencia que se ha vivido en la calle en los últimos días. “El 1-O lo hicimos a cara descubierta porque no teníamos que escondernos. No hay que rebajar ni un milímetro la movilización”, dijo.

En el inicio de su discurso, Torra hizo autocrítica y admitió que parte de la ciudadanía no entiende su acción política, que hace equilibrios entre exhibir su compromiso para hacer efectiva la república catalana pero a la vez para ser en la práctica autonomista. “Necesitamos más determinación para acabar con el trabajo iniciado hace un año”, agregó. Además de las medidas recogidas en su plan de Govern, aún pendiente de Presupuesto, incidió en la puesta en marcha de Fórum Cívico para diseñar el embrión “de la Constitución catalana”.

“Un chantaje”

Tras el ultimátum de Torra, Ciudadanos, la primera fuerza del Parlament, pidió a Sánchez que formule al president el requerimiento de si acata la Constitución como paso previo para activar el mecanismo para aplicar de nuevo el artículo 155 en Cataluña. Carlos Carrizosa, portavoz de la formación, anunció una batería de medidas jurídicas: la confirmación de la querella contra los miembros de Mesa y el letrado de la Cámara; la presentación de un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional contra la resolución de los diputados suspendidos —no piensan dar por buenos sus votos—, y la petición al Gobierno español de presentar un recurso de inconstitucionalidad por ese asunto.

“No podemos tolerar que el presidente de España claudique ante los que la quieren romper”, afirmó Carrizosa. Andrea Levy, diputada del Partido Popular, consideró inaceptable el “chantaje” de Torra y pidió a Sánchez que convoque ya elecciones anticipadas.

El socialista Miquel Iceta pidió no perder tiempo con un ultimátum porque el Gobierno nunca aceptará negociar un referéndum de autodeterminación y lamentó que Torra no haya asumido el fracaso de la última legislatura y de la vía unilateral. “Ha perdido la oportunidad de trazar un nuevo rumbo”, dijo insinuando que su discurso fue errático para consolar a quienes participaron en las manifestaciones disueltas por los mossos.

Joan Josep Nuet, de los comunes, deploró que los independentistas vuelvan a tener “prisa” en lugar de buscar aliados para la defensa del referéndum. Maria Sirvent, de la CUP, avisó de que el ejercicio del derecho a la autodeterminación no se negocia sino que se ejerce, y atribuyó el descontento popular a la pérdida de derechos y a la represión. “No nos sirven los discursos retóricos y el procesismo”, dijo reclamando la destitución del consejero de Interior.

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