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Sánchez e Iglesias acuerdan una batería de medidas para la legislatura

"Hay buena sintonía, es un buen comienzo, si nos ponemos de acuerdo nosotros queremos agotar la legislatura en 2020”, sentenció el líder de Podemos

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias ensayan una especie de pacto de legislatura centrado en varios acuerdos para revertir los recortes del PP, reformar la fiscalidad, regular el mercado del alquiler, subir las pensiones y acordar medidas que incluyen la política exterior y cuestiones simbólicas de memoria histórica. “Hay buena sintonía, es un buen comienzo, si nos ponemos de acuerdo queremos agotar la legislatura en 2020”, sentenció Iglesias al final de una reunión de dos horas y media. Las primeras medidas llegarán este viernes: se revertirán los recortes en educación del PP y bajará el ratio de alumnos por profesor.

Pedro Sanchez recibe en La Moncloa a Pablo Iglesias. Samuel Sánchez / ATLAS

Las expectativas que dejó la segunda reunión entre Sánchez e Iglesias en La Moncloa no pudieron ser más altas. El primer objetivo es sacar adelante los Presupuestos de 2019, un reto mayúsculo que para Iglesias es factible a falta de cerrar el apoyo de los nacionalistas. Pero Sánchez e Iglesias acordaron una batería de medidas de amplio espectro, que va mucho más allá del ámbito estrictamente presupuestario e incluyen la agenda social e internacional, las políticas de vivienda y educación e incluso material sensible como la memoria histórica. La cuestión es si esa veintena de medidas pueden constituir un acuerdo de legislatura propiamente dicho: “Es, al menos, una hoja de ruta compartida”, apuntaron fuentes del Gobierno.

Como paso previo, el presidente y el líder de Podemos coincidieron en la bajada de impuestos a los autónomos mediante cuotas progresivas. También hubo coincidencia en la rebaja del IVA a los productos de primera necesidad, como gesto a las clases más necesitadas. Iglesias dijo que él quería además libros gratuitos en la educación obligatoria; se acordó que ningún niño de una familia necesitada se quede sin libros. Además Podemos es partidario de acabar con las excensiones a la Iglesia Católica.

“Estamos más cerca que ayer para un acuerdo global”, manifestó el líder de Podemos. “Yo sí me fí [del presidente]”, afirmó Iglesias para marcar diferencias con el líder del PP, Pablo Casado, tras su vis a vis de agosto con Sánchez. “Soy optimista y hay un buen comienzo, pero en última instancia no es tanto porque nos fiemos sino que estamos al frente de dos grupos parlamentarios llamados a entenderse”, expuso. Iglesias aseguró que se ve como “socio de Gobierno” del PSOE, con el objetivo declarado de “cogobernar juntos desde el Parlamento”.

La sensación que se extiende en el PSOE es que estamos ante el último Gobierno monocolor tras el final del bipartidismo. El arte de forjar consensos será clave a partir de ahora: prueba del feeling que reconoció Iglesias y de la sintonía existente es que el Gobierno dio todo el protagonismo a Iglesias tras la reunión. No compareció Sánchez, aunque fuentes del Ejecutivo dieron por buenos los acuerdos que anunció Iglesias y afirmaron que todos los asuntos que planteó, algunos de gran calado, pueden acabar cerrándose.

Regular el mercado de alquiler es otra de las prioridades de Iglesias. El alza es muy acusada en Barcelona (47%) y Madrid (38%), puntales de los denominados Ayuntamientos del Cambio. El titular de Fomento, José Luis Ábalos, llevará al Consejo de Ministros de este viernes un informe que plantea medidas encaminadas a blindar la protección de las viviendas sociales para evitar “que fondos especulativos puedan vaciar de contenido la función social de la vivienda protegida”. Iglesias también dijo que hay principio de acuerdo para subir el IRPF a las rentas superiores a 140.000 euros; hasta ahora, el Gobierno fijaba el listón en 150.000. La negociación incluye otras cuestiones de calado: la revisión del actual modelo de voto que lima la participación de los votantes en el extranjero, por ejemplo. Ese nivel de ambición apunta a un pacto de legislatura.

Los millones que la Iglesia no paga

Carmen Morán

Europa Laica hace tiempo que viene cuantificando lo que la Iglesia católica española debería pagar si no tuviera las exenciones fiscales que se fijaron en los acuerdos de 1979. Y le salen 2.000 millones. 700 de ellos serían de IBI. La jerarquía católica no paga el Impuesto de Bienes Inmuebles por los templos, ni por las capillas, ni por los locales anejos a estas, ni por las oficinas, ni por las casas de sacerdotes y obispos, ni por los conventos, monasterios, seminarios… Se da por hecho que su uso es “pastoral” y por esa razón quedan exentos. “Pero por esa trampa se cuelan, además, los centenares de viviendas sin ningún uso eclesiástico que reciben como herencia de los católicos”, dice Juanjo Picó, portavoz de la organización laica.

Otros 1.300 millones anuales, según cálculos de la organización se dejan de ingresar debido a la exención del pago “del impuesto de sociedades, de patrimonio, de actividades económicas, de transmisiones, de actos jurídicos documentados, obras, plusvalías. Excepto el IVA, la Iglesia no paga nada”, añade Picó. Por último, cita un “pozo profundo, insondable”, que no tienen cuantificado y que correspondería a lo que ingresan en donativos (a veces millonarios), por entradas a monumentos (“entre la Giralda y la mezquita de Córdoba salen cerca de 30 millones de euros”). “Ni pagan, ni declaran”, se queja Picó.

Una sentencia de 27 de junio de 2017 del Tribunal de Justicia de la UE condenó, tras una denuncia de un colegio de Getafe a pagar por aquellos bienes cuyo uso generara rendimiento económico, como los conventos o monasterios que ahora son hospederías, hoteles o las muchas tiendas de objetos religiosos o librerías. “Podría invocarse esa sentencia y denunciar caso a caso, es la única manera”, lamenta Picó, por la dificultad que entraña intervenir en ciertos asuntos mediante tribunales.

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