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El Supremo estudiará cómo impedir que Puigdemont solo sea juzgado por malversación

La decisión de la justicia alemana limita al Supremo para actuar contra Puigdemont

 De izquierda a derecha los magistrados del Tribunal Supremo, Andrés Palomo, Miguel Colmenero, Andrés Martínez arrieta, Jose Ramón Verdugo, y Pablo Llarena.
De izquierda a derecha los magistrados del Tribunal Supremo, Andrés Palomo, Miguel Colmenero, Andrés Martínez arrieta, Jose Ramón Verdugo, y Pablo Llarena. EFE

La decisión de los jueces alemanes de descartar la entrega de Carles Puigdemont a España por el delito de rebelión es el mayor revés que ha sufrido la instrucción del juez Pablo Llarena. El instructor del Tribunal Supremo estudiará las opciones que existen para impedir que Puigdemont se libre de ser juzgado por el principal delito que se le atribuye y del que se le considera el máximo responsable. Las fuentes consultadas admiten que no hay mucho margen y que la resolución de la justicia alemana limita al Supremo para actuar contra Puigdemont.

Ni el instructor del Supremo ni la Fiscalía tenían ayer conocimiento oficial de la decisión adoptada por la Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein. Fuentes del ministerio público señalaron que no se había recibido la resolución, por lo que desconocían si hay algún margen para recurrir o intentar evitar que Puigdemont sea entregado a España solo por el delito de malversación.

Las fuentes consultadas señalan que la decisión de descartar la entrega por rebelión no se puede recurrir, por lo que no hay posibilidad de que Alemania cambie de opinión y abra la puerta a entregar a Puigdemont por este delito. Esto implicaría que el expresidente catalán, al que Llarena considera el máximo responsable del pulso al Estado, no podrá ser juzgado en España por el principal delito que se le atribuye y el que vertebra toda la causa contra los líderes del procés.

Entre las opciones que tendrían ahora el Supremo y la Fiscalía para mitigar el daño de la resolución alemana, las fuentes jurídicas consultadas señalan la posibilidad de que se pueda hacer una nueva petición a Alemania con otros delitos que Llarena descartó en su auto de procesamiento porque las conductas que castigan estaban incluidas en el de rebelión. Aquí podrían entrar los delitos de sedición (que Llarena ha mantenido durante toda la instrucción como subsidiario del de rebelión pero por el que finalmente no ha procesado a ningún otro investigado), el de organización criminal (por el que Carmen Lamela procesó ayer Josep Lluís Trapero) y la desobediencia. Las fuentes advierten de que habría que estudiar si esta opción es posible una vez dictado en España el auto de procesamiento por otros delitos.

Otra posibilidad sería volver a retirar la euroorden, como ya hizo Llarena en diciembre ante el temor de que Bélgica hiciera lo que ahora ha hecho Alemania. Fuentes jurídicas de España y la Fiscalía alemana afirman que el procedimiento de la euroorden está aún en un momento inicial que permite esta opción. Una posibilidad que, sin embargo, tiene muchas aristas jurídicas porque dejaría de nuevo libertad de movimientos a Puigdemont en el extranjero mientras nueve procesados están en prisión preventiva. Llarena podría también rechazar la entrega si se la conceden solo por malversación.

Algunas fuentes señalan también que para culminar la euroorden hace falta que el Estado requirente (España) la ejecute, por lo que el Gobierno de Mariano Rajoy podría bloquear la entrega desde Alemania en el último momento.

Una última posibilidad a largo plazo que señalan algunas fuentes sería juzgarle solo por malversación y reactivar el procesamiento por rebelión una vez que el expresidente cumpla la primera condena (o tras ser absuelto).

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