Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La gran oportunidad de regenerar

La reutilización de aguas residuales cobra fuerza como solución a la escasez del recurso

La gran oportunidad de regenerar Ampliar foto
getty

Acaban de transcurrir unos meses de lluvias abundantes, pero los embalses en España siguen por debajo de la media de la última década. Los acuíferos pierden capacidad de regeneración, las sequías arrecian y la desertificación amenaza ya a dos tercios del territorio. De fondo, el cambio climático amplifica estos fenómenos y el estrés hídrico que sufre el país, un ejemplo de lo que sucede en buena parte del planeta. La ONU alerta: si seguimos a este ritmo, en 2030 la mitad de la población mundial afrontará escasez de agua.

Ante tal panorama cobra fuerza una solución: la reutilización de aguas negras, un proceso que consiste en purificar lo que sale del desagüe para darle nuevos usos en agricultura, limpieza urbana y, como mustran algunas experiencias, consumo doméstico. "Constituye una fuente esencial de recursos en zonas de clima mediterráneo como las nuestras, con gran irregularidad pluviométrica y escasez estructural", considera Rafael Mujeriego, presidente de la Asociación Española de Reutilización Sostenible del Agua. "Y hace posible que tengamos fuentes no convencionales de las que surtirnos con una fiabilidad de suministro muy superior a las normales".

Esa falta de agua de las zonas mediterráneas ha convertido a España en uno de los países líderes en reutilización. En el mundo, apenas el 4% del agua tiene una segunda vida; aquí, según varios estudios, la cifra oscila entre el 11% y el 17%, un porcentaje que coloca al país entre los mejores (en términos relativos) junto a potencias como Israel y Singapur. La práctica, regulada por un real decreto de 2007 que especifica sus requisitos y usos, linda con la economía circular, el modelo que promueve pasar del usar-tirar a un bucle de renovación de los recursos. Según la recientemente anunciada por el Gobierno Estrategia de Economía Circular, el 57% del presupuesto total, 478,2 millones de euros –ya contemplados en los actuales planes hidrológicos–, se destinará a obras para la reutilización de aguas residuales.

Que estas aguas regeneradas lleguen a nuestros grifos y campos es una posibilidad que hay que tener muy presente: el World Water Council prevé que sean una fuente de consumo urbano habitual dentro de 30 años.

California, Singapur, Port de la Selva

El sistema más extendido para darle un nuevo uso al agua es el indirecto: el líquido, tras ser depurado en planta, se infiltra en los acuíferos o se vierte en embalses para después incorporarse al suministro de regadíos y hogares. Uno de los ejemplos paradigmáticos es el de Orange County (California, EE UU), la instalación de este tipo más grande del mundo. Allí, un área soleada y agricultora, se generan unos 400.000 metros cúbicos diarios nacidos del agua que descarta el sur de la región. A través del acuífero local, el líquido llega a los cauces agrícolas y domésticos tras tres fases de purificación. "Tras la expansión final en la que estamos trabajando, produciremos al día lo suficiente para un millón de personas", prevé Mike Markus, responsable del proyecto. Su agua, según detalla, iguala o supera los estándares de calidad estatales y federales estadounidenses para consumo humano y abastece hoy una tercera parte de la demanda anual del condado.

La mitad de las aguas de la UE

  • La Comisión Europea estima que la mitad del total de aguas reusadas en la Unión Europea, unos 500 millones de metros cúbicos, son españolas.
  • En Murcia, región referente en reutilización agrícola junto a Cataluña y Valencia, se alcanzan cotas del 95% en regadío.
  • Madrid está surcado subterráneamente por un conducto que surte el riego de jardines y las bocas de las mangueras de limpieza.
  • Acuíferos sobreexplotados, como por ejemplo el del delta del Llobregat también son alimentados con este agua.

Rafael Mujeriego, que formó parte de este proyecto, señala una caso español inspirado en la de Orange County. En el pequeño y vacacional municipio de Port de la Selva, en la Costa Brava, unos 200 metros cúbicos diarios de agua depurada se depositan en tres balsas situadas en la parte alta de la localidad, que luego, a la manera californiana, acabarán en las aguas subterráneas y en los grifos y campos de la población. Auspiciado por el programa europeo Demoware, se estima que el 15% del agua que bebe el pueblo viene directamente de la reutilización (y contribuye a suavizar los problemas de salinización que sufre el municipio).

A estos programas se suman los de Israel y Singapur, naciones cuyos caudales están ampliamente alimentados por agua regenerada. En Singapur, las autoridades planean que para 2060 esta fuente satisfaga el 55% de la demanda hídrica urbana. Israel, por su parte, ya recicla el 90% de sus aguas residuales y aparece entre las mejores naciones en cuanto a reutilización por habitante y relación entre el agua reusada y extraída.

Contra el escepticismo

Una de las claves para que este método prospere es la comunicación. "Singapur es un excelente ejemplo de país que ha invertido mucho tiempo y dinero en trasladar exactamente al ciudadano la calidad del agua que iba a beber", señala Bruce Gordon, coordinador de agua y saneamiento de la Organización Mundial de la Salud. Para Mujeriego, el caso asiático y el californiano tienen puntos en común: "Son entidades que están dedicando sus esfuerzos a demostrar, documentar y divulgar ante los usuarios la bondad e inocuidad de sus propuestas", entiende. "La cotidianidad y la absoluta aceptación de que sin esos recursos la vida en la ciudad sería imposible han hecho que el debate público sobre su consumo haya pasado a segundo plano".

Disolver el escepticismo y convertir este recurso hídrico en algo usual se plasma en historias emblemáticas como la de Windhoek, capital de Namibia, donde el agua regenerada se ha mezclado con la potable durante más de 40 años y ha ofrecido un caudal más seguro sanitariamente que muchas de las fuentes y depuradoras locales. "En este tipo de países hay que dar pequeños pasos para alcanzar un saneamiento del agua apropiado", señala Gordon. "Para hacer consistente el suministro potable hay que acabar con otros problemas como la defecación al aire libre o la diarrea". Esta enfermedad mata a más de medio millón de niños al año en el mundo.

Otro ejemplo de concienciación social se halla en Big Spring (Texas, EE UU), una ciudad de menos de 30.000 habitantes donde hay en marcha un plan de reutilización directa —en el que el agua no pasa por reservas subterráneas— para obtener un suministro apto para el consumo en hogares.

Mujeriego señala que la excelencia técnica no es garantía de éxito. "El gran reto que la reutilización potable plantea es conseguir el beneplácito público de esta nueva forma de gestionar los recursos, más allá del cumplimiento de las normas de calidad o el coste de producirla". Y Eva Hernández, responsable de agua de WWF, advierte: "La reutilización hay que planearla con precaución. Los usos de este agua tienen que ser los mismos que los originales. Si se regenera para usarse en nuevas necesidades, no avanzamos ni ambiental ni económicamente".

Desafíos y costes

El 100% de las malas aguas son procesadas en España. De ellas, según datos de la Fundación IMDEA Agua, el 71% se depuran con un tratamiento secundario que elimina la materia orgánica que encuentra y el 27% atraviesan un terciario que incluye todo lo anterior y borra nutrientes como el fósforo y el nitrógeno, que aparecen con la utilización de pesticidas y herbicidas.

Singapur ha invertido mucho tiempo y dinero en explicar exactamente al ciudadano la calidad de lo que sale de sus grifos

"Para avanzar en la depuración, las plantas tienen que hacer un ejercicio de agiornamiento", analiza Gonzalo Delacámara, director académico del Foro de la Economía del Agua y coordinador de economía del agua de IMDEA. Las intalaciones enfrentan tres retos, enumera el director: generalizar la tecnología necesaria para tratar los contaminantes de la agricultura; tener en cuenta los contaminantes emergentes, como la cafeína o el ibuprofeno –que no provocan riesgo para la salud, pero que, siguiendo el principio de precaución de Bruselas, han de ser tratados con cautela–, y la gestión del agua de las tormentas, un caudal para el que muchas veces no estamos preparados.

El problema de la modernización de las plantas se agudiza en la llamada España vacía: de los más de 8.000 municipios que hay en nuestro país, más del 80% tienen menos de 5.000 habitantes. "Son lugares donde el mantenimiento y actualización de las plantas se vuelve muy complicado", incide Delacámara. Solo el 32% de los de más de 10.000 habitantes cuenta con un tratamiento terciario de las aguas, según la consultora PwC. Para combatirlo, y entre otras alternativas, se estudia la creación de humedales artificiales que emularían los procesos naturales de filtrado con plantas macrófitas. La solución, desarrollada por investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia, funciona ya en la pedanía de Socovos (Albacete).

La naturaleza, parte de la solución

El cambio climático complica todo lo que toca. Pero, paradójicamente, sus efectos pueden ser aliviados por el principal damnificado: el propio medio ambiente. Ese es el leitmotiv propuesto por Naciones Unidas para el Día Mundial del Agua 2018, que busca impulsar soluciones naturales que preserven el agua como recurso y devuelvan el equilibrio al ciclo, un problema agravado por los 663 millones de personas que no tienen acceso al suministro potable.

Reforestar, proteger los humedales y reconectar los ríos con las llanuras aluviales son medidas que, según la ONU, paliarían un problema que va más allá del ser humano: si no se combate, cerca del 30% de las especies vegetales y animales que conocemos podrían dejar de existir, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Criaturas como el lagarto de El Hierro, el alcornoque o el salmón atlántico, entre otras, desaparecerían. "Sufrimos un gran problema de conectividad", explica Eva Hernández, de WWF. "Cuando cambia el clima, las especies se desplazan para encontrar el sitio óptimo. Ahora no tienen esa capacidad porque existen paisajes completamente arrasados, atravesados por embalses o edificaciones, carreteras, vías...".