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Un español, atrapado en Odebrecht, el mayor escándalo de América

La constructora brasileña utilizó a un arquitecto de Madrid para "canalizar" 28 millones en sobornos en Perú, Ecuador, Guatemala y Brasil

La mayor trama de sobornos de América utilizó una minúscula empresa madrileña para mover 34,6 millones de dólares (28 millones de euros) de la constructora Odebrecht. El dinero se destinó presuntamente al pago de comisiones ilegales a políticos y altos funcionarios de Perú, Ecuador, Guatemala y Brasil, según un informe confidencial de la Policía de Andorra al que ha tenido acceso EL PAÍS.

Sede de la constructora Odebrecht en Lima (Perú) en febrero de 2016. EPV

Odebrecht, el gigante brasileño de la construcción que reconoció en 2016 el abono de 640 millones de euros en comisiones a Gobiernos de una docena de países, se sirvió del estudio de arquitectura madrileño DSC Workshop de Juan Lago-Novás para canalizar sus pagos inconfesables, según un documento policial del pasado noviembre.

El despacho dice sentirse  "engañado y utilizado" por Odebrecht

Lago-Novás abrió una cuenta en la Banca Privada d’Andorra (BPA) que fue utilizada para "canalizar" los sobornos que cobraron supuestamente altos cargos de Latinoamérica a cambio de la adjudicación de proyectos, según la Policía de Andorra, un país de 78.000 habitantes regido hasta el pasado año por el secreto bancario.

El despacho de arquitectura madrileño cobró una comisión del 3 % por su papel de "puente" o "pasarela" de los fondos, que ejecutó entre 2010 y 2012, según los investigadores.

Los responsables de DSC Workshop insisten en que fueron “engañados y utilizados”, que desconocían los pagos ilegales y que no tuvieron ningún control sobre la cuenta en Andorra. Añaden que Lago-Novás recibió 200.000 euros (un 1,5 % del total que movió la cuenta) por redactar un informe técnico sobre la presa ecuatoriana Multipropósito Baba y subcontratar a la empresa que ejecutó la obra. “El estudio ha servido de puente sin saber que había detrás de esos pagos. Entonces, nadie sospechaba de Odebrecht, una multinacional donde todos querían trabajar”, zanja la empresa.

El misterio de la cuenta 'escrow'

La cuenta en la Banca Privada d'Andorra (BPA) controlada por el arquitecto Juan Lago-Novás era del tipo escrow, también conocida como fideicomiso o de depósito de custodia. Se trata de un mecanismo anglosajón que asegura que el pago llega al vendedor y que el bien o servicio, al comprador. Eso se consigue gracias a que el importe de la operación se entrega en primer lugar a una parte ajena al contrato: el agente escrow. En este caso, la cuenta estaba sujeta un contrato de pagos automáticos previo y el profesional español no tenía control sobre los movimientos.

El estudio de arquitectura explica que abrieron la cuenta y subcontrataron la obra a petición de Odebrecht Ecuador para una optimización fiscal de la constructora.

Odebrecht, por su parte, afirma que “está colaborando con la justicia de Brasil y de otros países”. La firma remarca que “ya reconoció sus errores”, en alusión al acuerdo que alcanzó en 2016 con un tribunal estadounidense por el que, a cambio de una multa de 3.500 millones de dólares (2.800 de euros), se libró de las acusaciones judiciales en Brasil, EE. UU. y Suiza.

La compañía añade que está comprometida con “combatir y no tolerar la corrupción en cualquiera de sus formas”.

Lago-Novás fundó DSC Workshop en octubre de 2005 en un piso del madrileño distrito de Chamartín. Ese año, el único ejercicio que esta sociedad con un trabajador presentó cuentas, registró unas ventas de 12.500 euros, según el registro mercantil.

“Odebrecht habría contratado a DSC Workshop para transferir dinero destinado al pago de sobornos a funcionarios y otras personas vinculadas con la construcción de infraestructuras de uso público en Ecuador, Perú y Guatemala”, según la Policía. 

A través del banco de Andorra, DSC Workshop transfirió también el dinero que Odebrecht utilizó para comprar voluntades entre los ejecutivos de la petrolera estatal brasileña Petrobras, según los investigadores.

Asimismo, el estudio de arquitectura formó parte de un esquema societario que incluyó una filial de una casa de cambio uruguaya, tres mercantiles holandesas y una firma radicada en el paraíso fiscal de Belice, según la Policía de Andorra.

Madeja societaria internacional

DSC Workshop canalizó los fondos de las comisiones ilegales de Odebrecht –un gigante con 168.000 empleados y tentáculos en 28 países- a través de una madeja societaria diseñada presuntamente por el despacho de asesores fiscales uruguayo Grupo BGL, según las pesquisas policiales. Este periódico ha intentado sin éxito recabar la versión de esta consultora de Montevideo.

La firma madrileña que movió el millonario caudal de fondos facturaba 12.500 euros en 2005

El informe de la Policía de Andorra, de 19 páginas, forma parte de la causa por blanqueo que instruye desde 2015 la jueza del caso Odebrecht en el país pirenaico, Canòlic Mingorance.

El contable de la constructora brasileña OAS Roberto Trombeta ya situó en 2016 a DSC Workshop en el presunto esquema de blanqueo de Odebrecht. Según Trombeta, la constructora brasileña contrató a través de OAS Ecuador al estudio de arquitectura madrileño para que prestara unos servicios de consultoría “ficticios” valorados en 9,15 millones de dólares (7,3 millones de euros). DSC Workshop indica que el trabajo se ejecutó.

La Policía de Andorra explica así la presunta mecánica de blanqueo: “La simulación en este contrato tenía como objetivo transferir dinero a favor de DSC y, de ahí, al pago de sobornos”. Y prosigue: “Este dinero ingresado en DSC se transfirió a compañías holandesas y de aquí a la cuenta de BPA de Kingsfield [Odebrecht], donde se depositaron 8,62 millones de dólares (6,9 millones de euros) en tres operaciones entre septiembre y octubre de 2012”.

Los pagos inconfesables llegaron a la pretrolera estatal brasileña Petrobras

“El dinero es lícito, viene del grupo, y los pagos a los subcontratistas son automáticos. Nunca sospechamos que se iban a utilizar en corrupción política”, defiende DSC Workshop.

El caso Odebrecht ha devenido en una bomba política internacional que ha salpicado ya a los presidentes Michel Temer (Brasil), Juan Manuel Santos (Colombia), o Danilo Medina (República Dominicana), y a los exmandatarios Ollanta Humala (Perú) o Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil).

La Banca Privada d’Andorra (BPA) formó presuntamente parte del esquema de blanqueo de Odebrecht. La entidad financiera movió 172 millones de euros de la constructora brasileña en comisiones ilegales que acabaron en el bolsillo de políticos, funcionarios, empresarios y supuestos testaferros de ocho países de Latinoamérica, según reveló este periódico.

Las autoridades de Andorra intervinieron en marzo de 2015 la BPA por un presunto delito de blanqueo de capitales. Los dueños del banco, que llegó a tener 9.000 clientes y un volumen de negocio de 8.000 millones de euros, niegan estas acusaciones.

investigacion@elpais

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