Las sombras en las nuevas alas del puente de Rande

Rajoy inaugura en Vigo la inacabada ampliación de una infraestructura clave para Galicia y da vía libre a una polémica subida de peajes

El presidente Mariano Rajoy, la presidenta del Congreso, Ana Pastor, el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, y el alcalde de Vigo, Abel Caballero, en la inauguración del puente de Rande.Óscar Corral | ATLAS (atlas)

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha inaugurado este sábado la ampliación del puente de Rande, ese viaducto atirantado con el que la autopista AP-9 atraviesa la ría de Vigo y que además de un hito de la ingeniería se ha convertido en un icono de la mayor ciudad de Galicia. El acto presidido por Rajoy 36 horas antes de que se acabe 2017 oficializa el final de unas obras inacabadas y le permite a la concesionaria de la vía subir a lo largo de 2018 casi un 4% los peajes de toda la Autopista del Atlántico, una infraestructura clave para Galicia que determina todo su tráfico rodado desde Ferrol a la frontera con Portugal. Rajoy aprovechó el evento para apelar a la necesidad de tender y ampliar puentes "que unen y no separan".

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El de Rande es el primer puente atirantado del mundo que se amplía. Y lo hace con dos carriles adosados que a modo de alas laterales aumentarán, según el Ministerio de Fomento, un 42% la capacidad del viaducto. Rajoy ha calificado su ampliación de "excelente noticia" para los municipios de la zona, aunque la subida de tarifas ha caído como un jarro de agua fría en la comarca y en el resto de municipios que recorre la AP-9 y la oposición la ha calificado de "atraco". Los alcaldes de la comarca afectada han boicoteado la inauguración con su ausencia para cuestionar el tarifazo y que la obra se pretenda abrir sin haber terminado las conexiones con sus municipios.

En los últimos meses Audasa ha imprimido a las obras de Rande un ritmo frenético, con jornadas maratonianas para los obreros que han sido duramente criticadas por los sindicatos, sobre todo después del fallecimiento de un trabajador en un accidente laboral que está bajo investigación judicial. Según el convenio de la empresa con el Ministerio de Fomento, el aumento de los peajes con el Gobierno central financia la ampliación del puente solo puede entrar en vigor al año siguiente de que se finalicen los trabajos. Gracias a su inauguración el 30 de diciembre, los conductores pagarán más por circular por la AP-9 ya en 2018, pero no se librarán de que las obras prosigan.

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, quiso salir al paso en la propia inauguración a las críticas al aumento del peaje un 3,8% en enero de 2018 (un 1% fijado en el convenio, un 0,9% para recuperar las bonificaciones de los viajes entre Vigo y Pontevedra y un 1,9% del IPC) y explicó que esa subida se limitará al alza del IPC al comenzar el año y el resto se precisará en una real decreto aún por perfilar.

Después de aumentar de cuatro a seis los carriles por los que circulan los coches, el Ministerio de Fomento informa de que "en los primeros meses de 2018" se acometerán trabajos de impermeabilización, rehabilitación de firme y repintado en el tablero central por el que discurren los cuatro viejos carriles. El departamento que dirige Íñigo de la Serna esgrime que para realizar estas obras es preciso abrir los carriles nuevos al tráfico, para no tener que cerrar el puente. Las actuaciones se realizarán en horario nocturno.

Una proeza de 1977

Tras suponer en su día una inversión de 3.658 millones de pesetas, el viaducto de Rande, diseñado por los ingenieros Florencio del Pozo, Fabrizio de Miranda y Alfredo Passaro, se terminó en 1977 convirtiéndose en el puente atirantado más largo del mundo, pero durante unos años solo se usó para carreras populares y ciclistas. Se abrió al tráfico en febrero de 1981, solo unos antes del 23-F. La ampliación de la AP-9 entre las localidades de Cangas y Vigo, proyecto en el que está incluido el aumento de carriles en el puente de Rande, ha costado 191 millones de euros (105 millones solo el viaducto) y ha sido ejecutada por la UTE formada por Dragados y Puentes y Calzadas. Pese a que Itínere otorgó el contrato a esta adjudicataria porque rebajaba el precio de la obra y el plazo de finalización, el retraso ha sido de ocho meses y no habrá penalización.

La Autopista del Atlántico es una infraestructura muy rentable para la concesionaria Audasa, propiedad del grupo Itínere que, a su vez, tiene como principales accionistas a Corsair Capital (45%), Abanca (23,8 %) y Sacyr (15,5%). En 2016 la AP-9 generó un resultado de 45 millones de euros. Solo por el puente de Rande pasan cada hora unos 6.500 vehículos.

Las decisiones de gobiernos de distinto color político también le han sonreído a Audasa en lo referente al periodo de concesión. El plazo terminaba inicialmente en 2013 pero diversas prórrogas otorgadas por los ejecutivos de Felipe González y José María Aznar permitirán a Audasa gestionar la vía hasta 2048.

Las principales mejoras que ha tenido que ejecutar la empresa privada han sido financiadas con dinero público o de los usuarios. De hecho la subida de casi un 4% que sufrirán los conductores que utilicen esta autopista en 2018 y que se repetirá en parte durante los próximos 20 años han sido permitidas por los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy para que Audasa financie las ampliaciones del puente de Rande y del tramo de Santiago y la rebaja de tarifas a parte de los usuarios que realicen en el mismo día el trayecto de ida y vuelta entre Vigo y Pontevedra.

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