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El vicepresidente del Gobierno balear dimite tras las vacaciones pagadas a Punta Cana

Biel Barceló ha presentado su renuncia tras más de dos horas de reunión con la cúpula de su partido

Biel Barceló, exvicepresidente del Gobierno balear.

El vicepresidente del Gobierno de Baleares y consejero de Turismo, Biel Barceló, ha presentado en la tarde de este miércoles su dimisión tras el escándalo de sus vacaciones pagadas a Punta Cana en un viaje organizado por una televisión local y sufragado por el grupo turístico Globalia. Tras una reunión de más de dos horas con la cúpula de su partido (Més per Mallorca) el vicepresidente ha presentado su renuncia como número dos del Ejecutivo y titular de una de las carteras más importantes del Gobierno de Armengol.

En las últimas horas el viaje de Barceló había sido censurado por sus propios compañeros de filas. Tanto los consejeros de Més per Mallorca en el Gobierno regional como el alcalde de Palma, Antoni Noguera, consideraban un error del vicepresidente haber aceptado un regalo de este tipo. Barceló fue invitado a la expedición por el conductor del programa deportivo en el que colabora como tertuliano desde hace una década. A pesar de que el propio afectado sostenía que se trataba de un viaje “privado” porque acudió en calidad de colaborador del programa, lo cierto es que vulneraba el código ético que todos los miembros del Ejecutivo suscribieron al tomar posesión de sus cargos y que les prohíbe aceptar regalos de un valor superior a los 50 euros.

“Ha visto la repercusión que ha tenido y ha presentado su dimisión tanto a la ejecutiva del partido como a la presidenta del Gobierno” ha dicho la coportavoz y diputada de Més per Mallorca, Bel Busquets, tras finalizar una reunión en la que sus compañeros de filas han subrayado que la decisión de renunciar a sus cargos “le honra” y manifiesta su “total compromiso” con el proyecto político del partido. Sin embargo, horas antes Barceló había mostrado su predisposición a dar todas las explicaciones necesarias sobre el viaje y abogaba por abrir un periodo de análisis para “reconducir la situación” y no tener que renunciar a su cargo de vicepresidente, para el que la formación no tiene todavía sustituto.

El enfado de los socios del PSIB y Podemos -que apoya al Ejecutivo regional sin formar parte del Gobierno- han terminado finalmente con la destitución de Barceló, cuya actitud había sido también censurada por la presidenta Francina Armengol. “Me parece que es un error, un cargo público no puede aceptar según qué tipo de regalos” decía Armengol en un acto que ha compartido con el vicepresidente y otros cargos insulares horas antes del desenlace.

La sombra de la destitución llevaba acompañando al histórico líder econacionalista varios meses. El primer escándalo llegó con los contratos que se otorgaron desde varias Consejerías controladas por Més –incluida la de Turismo- a la empresa del que fuera gurú de la campaña electoral de la formación Jaume Garau. Una crisis que se saldó con la destitución de la consejera de Cultura y Transparencia, Ruth Mateu y con la del director de la Agencia Balear de Turismo, Pere Muñoz, ambos investigados en la causa judicial.

El último problema llegó hace poco más de un mes con la aparición de la directora general de Turismo, Pilar Carbonell, en varias intervenciones telefónicas que forman parte de la causa judicial que investiga la connivencia de agentes de la policía local con empresarios del ocio nocturno. Varios pinchazos desvelan una relación de cercanía entre Carbonell y el número dos del magnate del ocio nocturno Bartolomé Cursach que, según la fiscalía, podría haber derivado en un trato de favor hacia sus empresas.

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