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El oro de Moscú que ‘pagamos’ a Italia

Hace 50 años que España terminó de abonar la deuda contraída con Mussolini durante la Guerra Civil

Francisco Franco (centro), entre Serrano Suñer (izquierda) y Benito Mussolini (derecha), durante su entrevista en Bordighera, en 1941.
Francisco Franco (centro), entre Serrano Suñer (izquierda) y Benito Mussolini (derecha), durante su entrevista en Bordighera, en 1941.

Uno de los grandes mitos que alimentó el franquismo fue el del denominado oro de Moscú. Las reservas fueron utilizadas por el Gobierno de la Segunda República para financiar la Guerra Civil cuando se le cerraron todas las vías de financiación. Los sublevados tuvieron más facilidades: contaron con créditos internacionales, algunos obtenidos en condiciones muy ventajosas, como los recibidos por Mussolini. El 30 de junio de 1967, hace ahora 50 años, la España franquista terminaba de abonar la deuda contraída con Italia, su principal proveedor.

El golpe militar del 17 de julio de 1936 no triunfa y origina una guerra fratricida que durará dos años y medio. Ambos bandos se enfrentan al inconveniente de la financiación. “Franco no va a tener problemas de suministro. La República, en cambio, choca con la política de no intervención y con los sabotajes de la banca francesa y angloamericana”, explica el historiador Ángel Viñas. Las dificultades republicanas para obtener préstamos se solventan con la venta de parte de las reservas de oro al Banco de Francia. Sin embargo, los problemas no desaparecen. En septiembre, con la connivencia de Largo Caballero, el nuevo ministro de Hacienda, Juan Negrín, decide enviar 510 toneladas de oro a la URSS vía Cartagena. El metal será convertido en divisas para comprar medicinas, alimentos y armas en el mercado negro.

“Franco no va a tener problemas de suministro. La República choca con la política de no intervención”, dice un historiador

España era entonces el cuarto país con más reservas del mundo. No eran lingotes, sino monedas en curso”, explica Viñas. El historiador subraya que la República financia la guerra al contado y que apenas obtiene dos créditos de la URSS, una situación que contrasta con la de su adversario, que se ha asegurado el favor de Italia y Alemania. “La aportación de Italia a la causa fue muy generosa. Franco no disponía de liquidez para pagar, recibe créditos amigables y sin condiciones. Sin la intervención extranjera, el resultado de la guerra hubiese sido muy diferente”, reconoce José Miguel Campo Rizo, autor de La ayuda de Mussolini a Franco durante la Guerra Civil española.

Los papeles de Negrín

El periodista Luis Bolín, que también jugó un papel importante en el alquiler del avión que trasladó a Franco a la península, llega a Roma el 21 de julio de 1936 con el encargo de comprar aviones y material bélico. Tras las dudas iniciales de los italianos, el ministro de Asuntos Exteriores, Galeazzo Ciano, atisba garantías de que el golpe puede triunfar y convence a Mussolini para enviar ayuda. Los golpistas abren así una línea de colaboración con Italia que resultará decisiva en el desenlace de la contienda.

“No hay una relación directa entre el fin del oro y el término de la Guerra Civil”, relata Ángel Viñas. Lo que sí parece seguro es que el tesoro español había sido “efectivamente gastado en su totalidad por el Gobierno de la República durante la guerra”, tal y como concluyó Juan Sardá, fundador del Servicio de Estudios del Banco de España, después de analizar los papeles de Negrín, que habían sido recuperados y silenciados por el franquismo tras su muerte, en 1956. Con los documentos en la mano, Viñas determinó que los rusos cobraron por todos los servicios. Los sublevados, sin embargo, apenas hicieron envíos de algunas materias primas a sus proveedores, posponiendo el pago hasta el final del conflicto.

La quita de Mussolini

España extinguió unilateralmente las deudas con los alemanes poco antes del desembarco aliado en Normandía. Consideró que la derrota de Hitler estaba cerca y que ya habían pagado lo suficiente. El caso italiano fue diferente. Aunque existía una comisión mixta para negociar la deuda desde finales de 1938, no se firma un acuerdo hasta el 8 de mayo de 1940. “Franco empieza a llorar y Mussolini condona 2.000 millones de liras”, sostiene Viñas. El montante final que refleja el documento es de 5.000 millones de liras (2,5 millones de euros de la época). Para Viñas, no obstante, el coste para la economía española fue bajo porque “la moneda italiana sufrió una gran depreciación tras la II Guerra Mundial”.

El préstamo comenzó a abonarse el 1 de enero de 1943. En total, 25 anualidades con un interés anual inicial del 0,25% que llegaría al 4% en los años finales. Se concluye el 30 de junio de 1967. Campo Rizo es tajante: “Las cifras sirven de poco, hay que extrapolarlas para saber cuánto supondrían hoy”. ¿Y el oro trasladado a Moscú? En 2006, Viñas lo cifra en 5.700 millones de euros de valor actual y aclara que Stalin no sobrefacturó a la República. “La URSS no era una economía de mercado, así que sus ventas se guiaron por los precios internacionales. Quien sí sobrefacturó a la República fue Italia. Como hicieron una quita en la deuda de Franco, lo comido por lo servido”.

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