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Rajoy considera un chantaje que se quiera liquidar el Estado en 24 horas

El presidente del Gobierno asegura que no consentirá "el disparate y delirio jurídico" que persigue la ley de ruptura de la Generalitat

Rajoy en su comparecencia tras la reunión de la ejecutiva nacional.

Tenso y con enorme malestar, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha querido comparecer este lunes tras el Comité Ejecutivo Nacional de su partido para responder al proyecto de la Generalitat de Cataluña sobre su ley de ruptura con el Estado y advertir a Carles Puigdemont y los demás dirigentes catalanes que no consentirá esa maniobra, que calificó como un "disparate desde todos los puntos de vista" y un "delirio jurídico". Rajoy consideró ese proyecto exprés de separación de Cataluña del resto del Estado, adelantado este lunes en exclusiva por EL PAÍS, como "la liquidación del Estado de Derecho" y también como un intento "gravísimo de liquidar en pleno siglo XXI un Estado nacional en 24 horas".

No ahorró adjetivos ni admoniciones Rajoy a la intención de la Generalitat de Cataluña y de su actual presidente de poner en marcha a toda velocidad una ley de separación del resto del Estado al margen de todas las advertencias legales, políticas y jurídicas que se le lanzan desde el Gobierno central y otras instituciones. El jefe del Ejecutivo admitió que ese proyecto le parece "uno de los acontemientos más graves" que ha visto en su vida política y añadió de nuevo su invitación a Puigdemont a acudir al Congreso de los Diputados a explicar sus intenciones y, sobre todo, su "chantaje y amenaza" al resto del Estado de llevar adelante esa separación con independencia de si se aceptan o no sus postulados. Rajoy recalcó con tono especialmente dramático: "Esa propuesta es un chantaje al Estado inaceptable".

Rajoy reveló que había decidido comparecer en rueda de prensa (algo muy inhabitual en él y especialmente en la sede del PP) para comentar varios aspectos que le parecen muy relevantes sobre la situación política y social en Cataluña. El jefe del Ejecutivo reiteró la invitación que ya le lanzó el pasado viernes a Puigdemont tras el Consejo de Ministros para que vaya a las Cortes a debatir y discutir sus ideas porque le parece que ese paso sería ahora "lo más razonable que se puede hacer".

No llamó a Sánchez “para no molestarle” y por su agenda

J. C., Madrid

Mariano Rajoy reveló este lunes, casi 24 horas después de las votaciones que consagraron de nuevo a Pedro Sánchez como líder del PSOE, que no le había llamado la noche anterior cuando se confirmaron los resultados “para no molestarle”. Rajoy sí escribió anoche en su Twitter una felicitación al Real Madrid por ganar su 33 título de Liga de fútbol. No se sintió nada cómodo Rajoy ante la catarata de preguntas que se le plantearon este lunes en su rueda de prensa en el PP sobre el liderazgo de Sánchez, con el que nunca ha conectado bien. Primero quiso marcar bien claro que no puede entender que tras la victoria del dirigente socialista “se pueda pensar otra cosa distinta que va a defender la soberanía nacional” cuando se le interrogó sobre si el escenario de apoyo puede variar en pleno desafío separatista en Cataluña.

Rajoy admitió ahí primero que no había llamado aún a Sánchez para no incordiarle la noche anterior pero aclaró que lo hará en breve. Luego matizó, a otra pregunta similar, que no lo había podido hacer por problemas de agenda. Pero lo que sí quiso aclarar varias veces, siempre en un tono agrio y destemplado, fue que la llegada de nuevo a Ferraz de Sánchez no va a variar de entrada un ápice sus planes de agotar al máximo la legislatura: “No va a haber adelanto electoral”, dijo en una primera respuesta. Luego añadió: “No voy a acortar la legislatura”. Por si no había quedado nítido agregó: “No va a haber adelanto de elecciones, no lo va a haber”. Y luego explicó que hay temas importantes pendientes a desarrollar en España y que anticipar elecciones sería “un disparate, sobre todo después de lo que ocurrió en 2016”.

Los periodistas no renunciaron a conocer sus planes sobre Sánchez y la estabilidad del momento político en España y el líder del PP ratificó: “No voy a disolver la cámara e intentaré buscar apoyos como se ha hecho en la legislatura”. En ese sentido matizó que espera poder negociar con el PSOE de Pedro Sánchez sobre la continuidad de la unidad de España, sobre Defensa, sobre temas europeos como se ha hecho ya ahora con el tratado de libre comercio suscrito con Cánada: “Voy a intentar llegar a entendimientos si se puede”. Rajoy destacó que su partido ha respetado el proceso interno vivido en estos meses y semanas por el PSOE en consideración a lo que denominó “usos y costumbres y sentido común”.

Eso sí, a puerta cerrada, ante el Comité Ejecutivo Nacional del PP, Rajoy resaltó que habían respetado ese proceso interno pero también que es poco optimista ante el futuro: "No hemos dicho nada, para el PP todo sigue igual, hablaremos con el PSOE, si quieren, y nos entenderemos, si quieren".

En la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PP, su máximo órgano de dirección entre congresos, se produjeron además otras intervenciones relevantes. En especial la de la presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, que explicó a los presentes su peculiar situación política y judicial tras ser investigada por la Guardia Civil por la adjudicación en el pasado de una cafetería al grupo Arturo cuando era vicepresidenta de la Asamblea. Cifuentes agradeció el apoyo y cariño del partido, señaló que se siente víctima de una campaña de acoso pero aclaró que no por parte del PP, aunque en su momento dejó en el aire que podía estar siendo objetivo también de "fuego amigo". Este lunes no abundó en esa teoría y pormenorizó los detalles de su participación en la mesa de contratación de aquel órgano y los informes técnicos favorables con los que se contó. Rajoy le respondió que tenía "el apoyo y la confianza de todos".

El jefe de Gobierno repitió así ante la prensa algunos pasajes que había avanzado a los miembros de su Comité Ejecutivo Nacional sobre ese asunto y en especial que no está dispuesto a negociar nada con los mandatarios de la Generalitat porque no puede y porque no tiene esa competencia. "Para que esa amenaza eche a andar (Carles Puigdemont) necesita el apoyo de la cámara, no el mío, que soy solo uno más de los 350 diputados del Congreso", remachó Rajoy.

Rajoy no quiso engañar a Puigdemont ni a los otros dirigentes nacionalistas que pretenden impulsar esa ley de ruptura para lograr la independencia de Cataluña sobre las posibilidades que tendría si lleva su proyecto a las Cortes Generales: "Si lo hace, yo no voy a apoyar ni la liquidación de la soberanía nacional ni de la unidad nacional y participaré en ese debate". El líder del PP confirmó así que él mismo tomaría parte en ese debate en el Congreso si Puigdemont asume su oferta. Pero lo hizo también para contraponer esa posición, que considera un paso adelante, a la actitud cobarde que achacó a Puigdemont: "Yo voy a dar la cara y le invito a que lo haga, porque un líder convencido de la bondad de sus propuestas debe ejercer el liderazgo con coraje y valentía".

El presidente español retó varias veces a Puigdemont a acudir al Congreso y añadió que "si no lo hace, el mensaje es que pretende romper". Rajoy indicó en ese sentido que seguir con esa ley de ruptura sin el apoyo de la mayoría de las cámaras es "saltarse a la torera la voluntad de todos los españoles, no es aceptable y todavía menos la amenaza de romper el Estado si no se aceptan sus planteamientos". El líder popular sostiene que los demás parlamentarios españoles tienen "derecho a oír las razones de unos y de otros porque el Parlamento es el lugar en el que unos piensan de una manera y otros de otra".

Mariano Rajoy agregó, en esa misma línea argumental, que en este contexto "nadie entendería que no hubiera ese debate, con luz, taquígrafos, pudiendo intervenir unos y otros y con los españoles que lo quisieran viéndolo por la televisión". El presidente del Gobierno concluyó que eso sería especialmente grave tras conocerse este lunes con la publicación en EL PAÍS del borrador hasta ahora secreto de la Ley de Transitoriedad Jurídica "que es la ruptura en toda regla de lo que hay en España en menos de 24 horas".

El jefe de Gobierno remarcó que "es difícil de encontrar un precedente tan antidemocrático" como ese intento de constitución catalana en 24 horas. Lo denominó también "disparate político, jurídico y social" y volvió a exigir que se lleve ese intento de "intolerable chantaje" al Parlamento. Rajoy recalcó: "Eso no va a entrar en vigor, la soberanía nacional no se va a poner en cuestión".

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