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ANÁLISIS

España incumple

La mayor desviación de déficit ha sido en la Seguridad Social gestionada directamente por Rajoy

En septiembre de 2014, el Gobierno de Rajoy presentó sus presupuestos para 2015. Con el precio del petróleo esperado próximo a 100 dólares, la prima de riesgo cercana a 200 puntos básicos y una contracción del consumo público del 1% se esperaba un crecimiento del PIB del 2%, del empleo del 1,5% y un déficit del 4,2%. El petróleo se desplomó hasta 30 dólares, Draghi compró 60.000 millones de euros de deuda española reduciendo significativamente el pago de intereses de la deuda pública y el PIB y el empleo crecieron próximos al 3%. Ceteris paribus, el déficit en España en 2015 debería haber cerrado próximo al 3%, compromiso asumido por España en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. ¿Qué ha sucedido para que el déficit sea del 5%? La causa principal es la mala praxis del Gobierno Rajoy desde 2012 de infraestimar los gastos y sobreestimar los ingresos.

La mayor desviación de déficit ha sido en la Seguridad Social gestionada directamente por Rajoy. En 2011 los ingresos y los gastos estaban equilibrados y Zapatero dejó inmaculados 70.000 millones en la hucha de las pensiones. Rajoy deja un agujero superior a los 15.000 millones y la hucha tiritando. Con una previsión de crecimiento de masa salarial inferior al 3%, el Gobierno infló artificialmente los ingresos de la Seguridad Social con un crecimiento próximo al 7%. La Seguridad Social cerró 2015 con 10.000 millones de ingresos menos de lo previsto y explica el 100% de la desviación del déficit.

Rajoy gastó en 2015 como si el dinero fuera público, al igual que la mayoría de comunidades autónomas y Ayuntamientos, especialmente los gobernados por el PP, que temían un desplome de votos en sus respectivas elecciones. El consumo público, lejos de caer, como estaba previsto creció próximo al 3%. Rajoy viajó a Atenas a criticar a Syriza en enero de 2015 y al volver a España aplicó las mismas medidas que proponía Tsipras. Y Rajoy bajó en dos ocasiones con alevosía el IRPF hasta el nivel de 2011, financiando el gasto con deuda pública que pagarán mis hijos. Esto explica que el déficit no esté al 3% del PIB. Encima, Rajoy y sus ministros se permitieron el lujo de mentir a la Comisión, de insultar al comisario Moscovici diciendo que atacaba a España al ser socialista y dejan la imagen de España en Bruselas en el mínimo de credibilidad desde la muerte de Franco. Se tarda horas en perder la credibilidad pero siendo sensatos tardaremos años en recuperarla.

En 2016 el crecimiento del PIB y el empleo serán menores del previsto y Rajoy ha vuelto a sobreestimar un crecimiento de los ingresos de la Seguridad Social del 7% sobre el error del 7% del 2015. España sigue en campaña electoral y ningún partido se acerca ni remotamente a los objetivos. Y Europa desbordada por la crisis de los refugiados sigue sin aprobar un plan Marshall para reducir su tasa de paro, especialmente juvenil, y luchar contra el nacionalismo y el populismo que son la mayor amenaza para el bienestar futuro de los ciudadanos europeos.

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