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La izquierda quiere recuperar la ecotasa en Baleares

Podemos y MÉS, que negocian un pacto con el PSOE, exigen reinstaurar la medida de 2002

Los candidatos del PSOE en los comicios del 24-M con sus carteles electorales. En el centro, Francina Armengol.
Los candidatos del PSOE en los comicios del 24-M con sus carteles electorales. En el centro, Francina Armengol.

Los pactos entre distintas fuerzas de izquierdas para desbancar al PP del Gobierno de Baleares podrían traer de vuelta la ecotasa (un gravamen a los turistas sobre las estancias hoteleras) a las islas. Los posibles socios del PSOE, el partido econacionalista MÉS y Podemos, quieren volver a aplicar esa medida ambientalista que los socialistas crearon entre 2002 y 2003 —cobrando una media de un euro por noche y persona— pero que ahora son renuentes a recuperar. El sector hotelero se opone frontalmente a la reinstauración de la ecotasa.

Entre mayo de 2002 y octubre de 2003, por iniciativa del Gobierno autonómico multipartito que presidía entonces el socialista Francesc Antich, en Baleares se cobró un euro de media, por persona y noche de estancia, a los viajeros hospedados en alojamientos turísticos. El Gobierno del PP de Jaume Matas derogó esa pionera ley balear de la ecotasa tras ganar con mayoría absoluta en 2003. Actuó un frente común entre los hoteleros, los operadores internacionales y el Gobierno de José María Aznar, que había recurrido la norma de 2001. El Tribunal Constitucional suspendió la ley, pero posteriormente avaló la ecotasa.

Baleares (que tiene 1,1 millones de habitantes y recibe unos 13 millones de visitantes al año) tiene parajes naturales en propiedad y edificios monumentales que adquirió con los fondos recaudados y los créditos generados por la efímera ecotasa. Se aplicó a unos diez millones de turistas hoteleros. El dinero total recaudado en aquellos dos años superó los 80 millones de euros, aunque la Administración tuvo que lidiar con los recursos planteados por muchos establecimientos que tenían que hacer de recaudadores.

Un tributo semejante podría ser aplicado ahora, de nuevo, a los turistas de las islas —aunque con una fórmula legal y financiera distinta— si se consuma el pacto gubernamental de la izquierda tras el fiasco electoral del PP balear (que ganó las elecciones pero perdió la mayoría absoluta). Podemos y MÉS por Mallorca y Menorca reclaman que esa medida esté en el programa de gobierno que negocian con el PSOE. Pero los socialistas —víctimas de las diatribas empresariales y políticas por la primera ecotasa— son cautos sobre la prioridad de esta innovación tributaria para turistas.

Entre 2007 y 2011, cuando volvió a gobernar en Baleares, el PSOE ya no reimplantó la medida. En 2014 no la incluyó en su programa, aunque subrayó que, si no se mejoraba la financiación autonómica, debería recuperar la ecotasa. Ahora son MÉS y Podemos quienes se la reclaman, y con urgencia: defienden que en enero de 2016 la nueva ley esté en vigor para poder aplicar el cobro en la temporada alta, entre mayo y octubre. Quieren que se grave también el alquiler turístico, no solo a los turistas hoteleros; a cambio, proponen rebajar la carga de la tasa en temporada baja y que no se cobre a los menores de edad (como en Barcelona), según el diputado de MÉS David Abril.

Las dudas del PSOE

MÉS (que ha conseguido nueve diputados) habla de una “tasa turística de reinversión”, mientras Podemos (10 escaños) defiende una “tasa ambiental de innovación”. A esos planteamientos tendrá que responder la socialista Francina Armengol, que aspira con 14 diputados a presidir el Gobierno balear. El PP obtuvo 20 diputados, pero no tiene mayoría suficiente para gobernar, ni siquiera con el apoyo de Ciudadanos.

Armengol no se opone frontalmente al rescate de la fórmula de la ecotasa, y recuerda que ya existe en muchos países europeos y en ciudades como Barcelona. Pero los socialistas quieren que, si se consuma el nuevo Gobierno de izquierdas, las primeras decisiones sean medidas de calado social, a favor de la creación de empleo y contra la pobreza. Armengol apuesta por hallar una fórmula -no vetada por la UE- para poder recaudar la tasa a todos los usuarios veraneantes externos. No ve factible, sin embargo, abrir taquillas en los puertos y aeropuertos, como plantea Podemos. Las polémicas de 2002 hicieron que la ecotasa solo se cobrara a los huéspedes de hoteles; se convirtió así a los empresarios en recaudadores, mientras que el pago era eludido por una masa de veraneantes no hosteleros, como los que se alojaban en casas de alquiler de lujo en la costa o los navegantes en barcos privados amarrados en los puertos.

La ecotasa intranquiliza a los hoteleros, un lobby fiel al PP y beligerante políticamente. Durante la campaña electoral, la federación de hostelería publicó en los periódicos locales encartes a favor de la política del PP y reivindicando el papel del turismo. En sesiones públicas y privadas las patronales han sido recelosas. No obstante, la líder patronal CAEB, Carmen Planas, aseguró que un pacto de izquierdas también podía dar la estabilidad como el PP."No es la pluma de los grandes hoteleros la que ha dictar las leyes, sino los bolígrafos de los ciudadanos", dijo en campaña Alberto Jarabo, candidato de Podemos.