El hospital traslada a los pacientes de la cuarta planta a otro centro

El Carlos III empieza a llevar en ambulancias a los enfermos hasta la clínica de Cantoblanco

Sanidad ha decidido vaciar también la cuarta planta del hospital Carlos III de Madrid para atender a los sospechosos de contagio de ébola. En menos de 24 horas, la Consejería de Sanidad ha decidido desalojar dos plantas enteras del centro. En esta ocasión no será posible cambiar a los pacientes de ubicación dentro del centro, que ya está lleno. Los enfermos serán trasladados al hospital de La Paz o al de Cantoblanco, situado junto a la Universidad Autónoma de Madrid.

Una portavoz del centro ha explicado que la planta se está habilitando para que la utilicen los profesionales sanitarios del equipo que atiende a la enferma de ébola y al resto de personas aisladas por sospecha. Los pacientes que se están trasladando son 18, ha añadido. Algunos de ellos se van de alta domiciliaria y el resto, a otros edificios del complejo del hospital de La Paz-Cantoblanco. La cuarta planta se utilizará para que estos profesionales "puedan quedarse en el hospital todo el tiempo", para que trabajen "de forma más cómoda y puedan descansar porque hay mucha tensión acumulada", tanto por la propia atención a los pacientes como por la presión mediática, ha añadido.

En la sexta planta, donde están ingresados la auxiliar y su marido, trabajan unos 10 profesionales por cada turno. De ellos, uno es de cuidados intensivos y otros dos, de medicina interna (unidad de tropicales).

Ayer, las autoridades sanitarias ya optaron por vaciar la planta quinta ante las previsiones de nuevos ingresos. A estas se han unido hoy las peticiones del personal del Hospital de Alcorcón y de vecinos que creen tener síntomas de la enfermedad. Estas estancias están destinadas a las personas de bajo riesgo de contagio que se encuentran en observación y vigilancia. La auxiliar de enfermería infectada, Teresa Romero, se encuentra en la planta sexta. Su marido también.

Además de la auxiliar de enfermería, están ingresadas en el hospital Carlos III otras seis personas que se mantienen en observación por haber estado en contacto con ella; entre ellas, su marido y los médicos que la atendieron en el centro de salud y en el hospital de Alcorcón. El último ingresado para "una vigilancia activa", ya que no presenta síntomas, es otro médico del centro hospitalario de Alcorcón, donde Teresa Romero fue tratada mientras se confirmaba el positivo por ébola.

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