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Bruselas estudia un sistema de vigilancia de fronteras con ‘drones’

Los aviones sin tripulación no estarán armados y la legislación actual aún les impide volar

España recibe el 40% de la financiación del proyecto

El ministro de Inerior junto con la maqueta de un avión ligero este martes. EFE

Bruselas quiere blindar sus fronteras marítimas a la inmigración irregular en un plazo de dos años y, para ello, ha impulsado el diseño de un programa de refuerzo tecnológico de los confines que incluye drones (aviones no tripulados). El vuelo de estos aparatos, que no llevarán armas, no está autorizado en Europa según la legislación actual, pero las autoridades ya han iniciado los trámites para modificarla. El proyecto, denominado Perseus, está coordinado por la empresa Indra, en colaboración con la Guardia Civil, con lo que el 40% de la inversión europea ha recaído en España.

El primer vuelo de un avión sin tripulación en un aeropuerto civil europeo ha despegado esta mañana desde Almería, para llevar a cabo un vuelo de prueba de dos horas para el que se ha cerrado una zona del espacio aéreo. Ha participado en un simulacro de rescate de una embarcación supuestamente cargada de inmigrantes en el mar de Alborán controlado desde Madrid en el que han participado también dos embarcaciones de la Guardia Civil. Los expertos calculan que los drones civiles podrán empezar a funcionar en torno a 2016. De momento, la opción más factible es complementar los aviones de la Guardia Civil, con un gran alcance pero muy costosos, con otros ligeros también desarrollados por Indra que permitirán ahorrar en torno al 80% del gasto en vigilancia aérea de fronteras, según la empresa.

El proyecto consiste en ampliar el espacio de control de los sistemas de detección de embarcaciones que intentan alcanzar las costas europeas de forma irregular y en compartir la información recabada por los diferentes países, cada uno de ellos, con un centro de coordinación nacional. La primera fase experimental se desarrollará en los próximos meses en la costa española y portuguesa y tendrá como objetivo detener pateras con inmigrantes sin papeles, pero también embarcaciones utilizadas para el narcotráfico, crimen organizado o pesqueros que faenan sin autorización. En una segunda fase, se probará su funcionamiento en el mar Egeo.

“Ayudar a España es ayudar a proteger sus fronteras es ayudar a la Unión Europea”, ha declarado el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, en la presentación de la primera fase del proyecto que deberá ser validado por la Comisión Europea una vez acaben las pruebas, en 2014. Fernández Díaz ha definido ha definido la iniciativa, en la que participan 11 países además de España, como un “sistema de sistemas que, mediante tecnologías innovadoras permitirá recaudar información para poder adoptar las medidas más efectivas en cada momento”. El presupuesto del proyecto es de unos 43 millones de euros, de los que Bruselas ha financiado unos 27, solo para investigación tecnológica.

De momento, España tiene un sistema de radares y cámaras que detecta la mayoría de las embarcaciones que llegan a sus costas dentro de un límite de 24 millas. El proyecto Perseus pretende llegar a las 200 millas y poder detectar embarcaciones pequeñas como las pateras, así como interpretar informaciones de agentes de inteligencia que trabajan en países emisores para prevenir flujos migratorios. “Tardamos meses en cerrar una ruta de inmigración irregular mientras ellos, en un mes ya han encontrado un camino alternativo”, ha afirmado Oliver Seiffarth, representante de la Dirección General de Asuntos Interiores de la Comisión Europea. “La detección y seguimiento de cayucos es primordial para los próximos dos años”, ha añadido y ha insistido en que el principal problema del control de fronteras es, por ahora, la falta de velocidad y la lenta capacidad de reacción.