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Clima de reprobación tras el debate del estado de la nación

La oposición de izquierda pide las dimisiones de Mato y Montoro

Sesión de control en el Congreso. Ampliar foto
Sesión de control en el Congreso.

Un día después del debate del estado de la nación el PSOE y los grupos de izquierda quisieron dejar patente su insatisfacción por el resultado del debate del estado de la nación, en el no les fueron aceptadas ninguna de sus propuestas fundamentales, y por la reafirmación del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de continuar sin cambio alguna la política económica y las reformas sectoriales emprendidas, entre ellas, la sanitaria. Aunque la iniciativa estaba abocada al fracaso el PSOE y el resto de los grupos de la izquierda pidieron la reprobación del ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, por su regularización tributaria o amnistía fiscal y de la titular de Sanidad, Ana Mato, por la política sanitaria, de servicios sociales y la aplicación de la Ley de Dependencia, muy restrictiva y con aumento de los copagos.

Al Gobierno le ha servido el debate del estado de la nación para reafirmarse en su línea política y para lanzar a la opinión pública un mensaje de ánimo de que los sacrificios de hoy darán frutos, allá por el próximo año. A la oposición no le ha servido de mucho si se tiene en cuenta el informe que ha hecho sobre el resultado del debate el Centro de Investigaciones Sociológicas. Pero si el Gobierno no va a cambiar, la oposición tampoco va a dejar de persistir en su demanda continua de que cambie. Y de entrada ha recibido al Gobierno con interpelaciones, preguntas y reprobaciones.

La reprobación destinada al ministro de Economía tuvo el voto a favor del PSOE y de los grupos de la izquierda y la abstención de UPyD, CiU y PNV. Aunque los socialistas vieron maniobras y contrapartidas de UPyD para tener este gesto con el PP, este grupo, así como CiU y PNV, señaló que nunca reprueba a los ministros. La sospecha de los socialistas vino porque el PP no pidió la reprobación del diputado de UPyD Toni Cantó en la Comisión de Igualdad, cuando sí lo hicieron el resto de los grupos. Cantó recibió duras críticas de todos los grupos de oposición en la comisión de Igualdad del Congreso de la que forma parte y así continuara, por haber utilizado unos datos falsos sobre los casos de denuncias falsas de violencia de género. Pidió perdón pero se ganó una reprimenda muy contundente de sus compañeros parlamentarios. Ciertamente el tono del PP contrastó, por la suavidad, con el resto.

No hubo mesura ni ponderación en la reprobación al ministro de Hacienda en su reprobación por la amnistía fiscal. A toda la oposición le parece mal, muy mal que se pusiera en marcha ese “regalo a los defraudadores”, como repitieron los diferentes portavoces. Desde el PSOE, el titular de Hacienda del grupo parlamentario, Pedro Saura, ha defendido la reprobación del ministro por diseñar una amnistía fiscal “injusta e indecente”, y porque de la misma se benefició el extesorero del PP Luis Bárcenas. “Con su amnistía usted ha hecho un flaco favor a la lucha contra el fraude fiscal y a la credibilidad de las instituciones españolas”, le recriminó Saura. Cuanto menos quiere el Gobierno y el PP hablar de Bárcenas más lo menciona la oposición como se vio en numerosas intervenciones parlamentarias, viniera o no a cuento. Puso en duda Saura que con esa amnistía vaya a aflorar el dinero opaco hasta ahora para la Hacienda española porque, ahí está el ejemplo de Bárcenas con sus fortuna en Suiza, Panamá y Estados Unidos”.

No se quedó quieto el ministro que acusó a los socialistas “de agarrarse a un clavo ardiendo para ensuciar la imagen de España con insidias, insinuaciones, insultos e injurias”. Ya no hubo un momento de tregua en e este debate en el que Montoro sacó a relucir los problemas del PSOE, “un partido fracturado y sin rumbo, que dejó a España en ruinas”.

La apelación a la herencia, y a la “España en ruinas”, también fue utilizada por la ministra de Sanidad, Ana Mato, al ser interpelada por los socialistas José Martínez Olmo y Rosa Aguilar, en la comisión de Sanidad en la que se habían acumulado cincuenta peticiones de comparecencia. La ministra estuvo más de cuatro horas respondiendo a la oposición pero no hizo más que reafirmar la petición de dimisión de los socialistas y del diputado de Izquierda Plural Gaspar Llamazares. Sin aspavientos le dijo a la ministra que nunca debería haber aceptado el cargo y ahora tampoco estaba en condiciones de seguir en el ejercicio del mismo. Este es el clima después del debate del estado de la nación.