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Rajoy sale en defensa de los dos ministros más polémicos, Gallardón y Wert

El presidente califica de "sensata y equilibrada" la nueva ley de tasas judiciales

El jefe del Ejecutivo defiende que la reforma en materia lingüística no es un ataque al catalán

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha salido hoy en defensa de los titulares de Justicia y Educación, Alberto Ruiz-Gallardón y José Ignacio Wert, dos de los ministros más cuestionados de su Gobierno, que han conseguido sublevar a sus respectivos sectores con medidas de ajuste y contrarreformas.

En la rueda de prensa posterior al Consejo Europeo, el presidente ha empezado reconociendo que España atraviesa una situación muy difícil, cuya superación requiere el esfuerzo de toda la sociedad, pero ha subrayado que, con la nueva ley de tasas, los usuarios de la Justicia solo pagarán el 10% de su coste, mientras que el 90% restante seguirá a cargo del contribuyente. Frente a esta proporción, ha asegurado, en Alemania los usuarios costean el 43% del total y en los países de la OCDE la media es el del 29%. Ha subrayado, además, que muchos ciudadanos quedarán exentos de las tasas, además del 70% de los asuntos que se ven en los tribunales.

Rajoy no ha dudado en mostrar su apoyo a la nueva ley, que ha calificado de “sensata y equilibrada”; y al propio Gallardón, de quien ha elogiado su esfuerzo de diálogo y ha dicho que “cuenta con el respaldo del Gobierno y su presidente”.

Menos contundente ha sido su respaldo a Wert. Tras contestar con un lacónico “no” a la pregunta de si piensa relevarlo, ha negado que sea cierto que cada partido imponga su propio modelo educativo cuando llega al poder. En España, después de Franco, solo se ha aplicado el modelo educativo del PSOE —ya que el diseñado por Aznar no llegó a desarrollarse— por lo que, a la vista del informe Pisa y de los porcentajes de fracaso escolar, “lo menos que puede hacer un Gobierno responsable es intentar mejorar la calidad de la educación”, ha argumentado.

Rajoy ha defendido también la reforma en materia lingüística, alegando que es “absolutamente falso” que se trate de un ataque al catalán. Su único objetivo, según el presidente, es “buscar una fórmula para que la gente pueda hacer uso de su derecho” a recibir la enseñanza en la lengua que elija. Rajoy ha asegurado que el Gobierno tiene una “disposición plena al diálogo” y que el ministro de Educación “ha hablado absolutamente con todo el mundo”, aunque, se ha quejado, “hay gente” —en alusión a la Generalitat de Cataluña— que interpreta que el diálogo consiste en “aceptar sus posiciones o no cambiar nada”. Para el Gobierno, el único límite es que “se respeten los derechos individuales”.