Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
ANÁLISIS

Rajoy se somete a un plebiscito

El presidente confía en que si hay rescate sea tras el 21-O y anunciar entonces nuevos recortes

“El hombre vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo”, sostiene Milan Kundera en La insoportable levedad del ser para explicar los riesgos de cada decisión en la vida.

La decisión de convocar elecciones anticipadas supone siempre asumir un riesgo, sin que pueda comprobarse nunca si la opción por la que se opta es la correcta. Todo es pura intuición en la evaluación de posibles daños. Y es posible que hiciera lo que hiciera Alberto Núñez Feijóo, las elecciones estén ya ganadas o perdidas, porque dependen más que nunca de factores y circunstancias ajenas a la comunidad. Si pierde el 21-O pasará a la historia política de España como el responsable de una decisión errónea que llevó al PP a perder uno de sus principales feudos en un momento especialmente delicado. Será responsable de haber provocado inestabilidad al Gobierno de Mariano Rajoy, haberle debilitado y haber facilitado que una parte de los ciudadanos españoles tenga posibilidad de castigar en las urnas al PP por tantos recortes. Se le dirá la noche del 21-O que hubiera sido mejor agotar la legislatura y esperar a marzo, una vez apaciguado el patio político, a la espera de un supuesto final de la recesión. La decisión es aún más arriesgada porque no está apurado por una mayoría insuficiente como Patxi López, sino que tiene una mayoría absoluta que le permitiría aguantar hasta marzo.

Pero si el PP revalida su mayoría absoluta en Galicia, Núñez Feijóo será un genio de la política y habrá salvado a Rajoy con oxígeno para auxiliarle en el momento más complicado. El presidente gallego se consolidaría como el barón con más futuro del PP, con opciones de ser el líder del partido para suceder a Rajoy. El presidente del Gobierno se la juega por persona interpuesta, como una especie de plebiscito político, en plena agitación social que estallará en otoño, según prevé el PP, y que sería más cruda ante un Rajoy fracasado en Galicia. Por eso la decisión ha sido compartida y consultada con Rajoy estos días. Por algo Núñez Feijóo es uno de los dirigentes del PP más identificados con Rajoy y más fieles al líder del partido. Ya en Andalucía el PP fracasó y ahora una derrota sería un varapalo aún mayor. Entonces Rajoy retrasó la aprobación de los Presupuestos y aplazó los recortes, aun a riesgo de minar aún más la credibilidad económica de España. La decisión resultó errónea porque ni siquiera fue útil para su interés electoral.

Ahora, tendrá que presentar a finales de septiembre el proyecto de los Presupuestos para 2013 y, en pleno trámite parlamentario, acudir a la campaña gallega. Puede incluir de inicio en el proyecto de Presupuestos los nuevos recortes o dejarlos para el final del trámite, tras el 21-O, como hizo en Andalucía. Cuenta con que los funcionarios no notarán hasta dos meses después el recorte en su paga de Navidad. Y está por ver qué ocurre con el rescate que se decide estas semanas. Fuentes de La Moncloa explicaban estos días que si Rajoy tuviera previsión de un rescate en toda regla y con condiciones duras antes del 21-O no habría adelanto. El anuncio de Núñez Feijóo deja traslucir que el presidente intentará que, si tiene que producirse, sea después de esta fecha o de forma mitigada. En ese caso, los nuevos recortes, que podrían afectar a pensiones y al desempleo, se anunciarían tras el 21-O y, por eso, Rajoy ha preferido que las elecciones gallegas no sean en marzo, para no pagar ese precio político.

En la convocatoria anticipada en Galicia también el PSOE de Rubalcaba tiene su parte de riesgo. Todos los indicios apuntan a que en otoño brotarán en el PSOE los movimientos de impacientes que consideran que el partido no despega, no es suficientemente duro con el Gobierno y está instalado en la oposición duradera solo a la espera del cambio de ciclo. De hecho, esos brotes iban a tener ramificaciones en Galicia con disputas sobre el candidato y movimientos de chaconistas como Fran Caamaño, pero ahora Núñez Feijóo les coge a contrapié y esa operación queda frenada. La victoria en Galicia sería un bálsamo para Rubalcaba, para hacerse fuerte en el partido o, como mínimo, tendría un cierto efecto placebo frente a sus críticos.

La siguiente comunidad en mover ficha es Cataluña: un rechazo en Madrid al pacto fiscal facilitaría a CiU ir a las urnas a principios de 2013 con el victimismo del “No de Madrid” y salir así del lío de la quiebra financiera de la comunidad que exigiría nuevos recortes.