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Las ONG desafían al Gobierno y regresarán de forma inmediata a Tinduf

Exteriores sugiere a las organizaciones que asumirá su responsabilidad en caso de secuestro

"Los saharauis dependen al 100% de la ayuda humanitaria, no tenemos elección”

Ya habían expresado que cuestionaban el argumento de la inseguridad esgrimido por el Gobierno para repatriar a todos los cooperantes de los campamentos saharauis de Tinduf (Argelia) y solo han tardado dos días desde la evacuación en pasar a los hechos y demostrarlo: las ONG que trabajan en la zona han anunciado que sus cooperantes regresan a los campamentos de forma inmediata. La Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS-Sáhara) informó este lunes de que un grupo de 20 cooperantes volverá el día 7 de agosto y la ONG vasca Mundubat aseguró que sus tres cooperantes repatriados retornarán el próximo 10 de agosto. Los tres miembros de Médicos del Mundo tienen previsto hacerlo esta semana o a más tardar la que viene. Después de la advertencia lanzada por la mañana, Exteriores citó a las organizaciones por la tarde y les reiteró que existe una amenaza concreta de secuestro de españoles. Las ONG, sin embargo, han decidido regresar.

“No nos han aportado ningún dato nuevo, lo que nos piden es un acto de confianza”, afirmó Antonio Montoro, representante de Mundubat y que asistió a la reunión con el Gobierno. “La situación puede ser peligrosa, pero también es muy peligrosa para el pueblo saharaui; el riesgo es de hambruna y nos negamos a que el hambre sea utilizado como instrumento político contra el Polisario”, afirmó.

Las organizaciones inquirieron al Ejecutivo en el encuentro por el documento que se ha exigido firmar al cooperante que decidió quedarse en Tinduf, en el que este eximía a las autoridades españolas de “toda responsabilidad sobre eventuales daños” que puedan ocurrirle. “Nos han dicho que el ministerio sigue asumiendo sus responsabilidades consulares con los españoles en el exterior”, indicó Montoro, en lo que parece una cierta rectificación del Ejecutivo.

El objetivo del viaje de vuelta es retomar su actividad humanitaria pero también plantar cara a Exteriores y “demostrar que los campamentos son seguros y que el Gobierno ha lanzado una alarma injustificada”, según José Taboada, presidente de CEAS-Sáhara. En los meses de verano, sobre todo en agosto, es cuando menos cooperantes trabajan en los campamentos, porque por las altas temperaturas, que superan los 50 grados, permanecer allí es muy duro. Lo normal es que aprovechen para descansar y cojan vacaciones. De hecho, la mayoría de los que volvieron este sábado en el avión del Ejército que envió el Gobierno para evacuarles tenían ya un billete de vuelo regular y volvían a España para pasar el mes de agosto.

Taboada insiste en que confían en las medidas de seguridad activadas por el Polisario después del secuestro de los cooperantes Ainhoa Fernández de Rincón y Enric Gonyalons, liberados el pasado día 18. Valoran, dice, la advertencia del Ejecutivo, pero también la seguridad que les ofrecen las autoridades saharauis y argelinas. “Estamos en Palestina, en Gaza, y allí hay mucho más peligro del que existe en los campamentos saharauis”, añade Iñaki Markiegi, presidente de Mundubat, que asegura que el regreso es un acto de “responsabilidad”. “Se trata de una población refugiada que depende al 100% de la ayuda humanitaria”, apunta José Fernández, responsable de cooperación con el Sáhara de Médicos del Mundo.