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Ambiente de emergencia en el Gobierno

Montoro alerta: "Si no sube la recaudación, está en riesgo el pago de nóminas"

El desplome de los ingresos inquieta a la espera de un gesto de Europa

El Ejecutivo tiene todos los frentes abiertos y ninguno parece controlado

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el pleno del Congreso.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el pleno del Congreso.

El ambiente que se respira en la política española es de emergencia total. Con un Congreso vallado y blindado como nunca, la prima de riesgo cerca de los 600 y una sensación creciente de impotencia en el Gobierno, Mariano Rajoy y su equipo se preparan ya para un mes de agosto al que a la vez temen y esperan. Por un lado, todas las alarmas están desatadas ante la posibilidad de que los especuladores aprovechen ese mes, como sucedió en 2010 y 2011, para machacar la deuda española. Por otro, el Gobierno confía en que la llegada de agosto calme algo la enorme presión social. El otoño caliente, muy complicado, se da por hecho, pero al menos se confía en una tregua en agosto. Por si acaso, el Ejecutivo seguirá en alerta y habrá varios Consejos de Ministros en ese mes.

A ese ambiente de enorme preocupación, también instalado en el PSOE, contribuyó ayer en el Congreso el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro: “No hay dinero, señorías. Los funcionarios saben mejor que nadie que no hay dinero en las arcas públicas, que nuestro sueldo depende de los impuestos, y si no sube la recaudación, señoría, estamos en riesgo de pagar esas nóminas. Eso es lo que está ocurriendo en las comunidades autónomas y en las corporaciones locales de España. ¿Pero no podemos decirlo sensatamente, tranquilamente?”.

Esta frase causó mucha alarma entre los diputados. Pero fuentes cercanas a Montoro explicaron que se trata de plantear las cosas como están: si se ha establecido un mecanismo atípico de hasta 18.000 millones —que se aprueba hoy— en el que Loterías se endeuda para financiar a las comunidades es entre otras cosas para que puedan pagar a sus funcionarios. Lo que más preocupa ahora es el desplome de la recaudación, tanto que ayer Montoro, que siempre se opuso a subir el IVA, ofreció datos demoledores: “España tuvo una recaudación de IVA respecto al PIB en 2011 por debajo del 6%, cuando Grecia y Portugal la tiene por encima del 7,5% y Chipre en el 9%”.

El Gobierno tiene todos los frentes abiertos en este momento y ninguno parece controlado. El de los mercados está totalmente desbocado. Rajoy llegó al Gobierno con la promesa de que él generaría confianza. “La prima de riesgo en España se llama José Luis Rodríguez Zapatero”, llegó a decir Soraya Sáenz de Santamaría. Pero desde su llegada, no ha hecho más que batir récords.

La otra, la de los socios europeos, también parece fuera de control. Angela Merkel volvió a meter presión ayer a España sin citarla para que haga más recortes, y el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, sacó de nuevo el fantasma de la intervención total, aunque lo hizo para pedir que no se especule con ella. Fue la propia Dolores de Cospedal, número dos del PP, quien pronunció esa palabra maldita el lunes: “El Gobierno hace todo lo que tiene que hacer para que España no sea intervenida”. Muchos dirigentes del partido creen que se equivocó al decirlo, aunque ya nadie tiene del todo claro si es mejor ser prudente o lanzar toda la artillería para concienciar a los ciudadanos.

En cualquier caso, el Gobierno confía en que el viernes, Luis de Guindos, ministro de Economía, cierre en el Eurogrupo el rescate bancario a España después de las votaciones en los Parlamentos alemán y finlandés y eso sirva para dar un poco de aire en los mercados ya que, para desesperación del Ejecutivo, los recortes que hoy se aprueban en el Congreso no han tenido ese efecto.

El otro frente abierto es aún más inesperado, porque afecta directamente al PP. Varias autonomías, especialmente Cataluña, están abiertamente enfrentadas a Montoro. Tanto que en ese contexto de guerra y amenazas por los dos lados hay que interpretar también sus palabras sobre el riesgo de no pagar salarios.

Pero lo que no esperaba el Gobierno es que varias autonomías del PP se rebelaran. Lo hicieron Extremadura y Castilla y León abiertamente, absteniéndose en el Consejo de Política Fiscal, algo inédito dentro del PP, y Galicia indirectamente, con un “sí crítico”. Esto ha provocado una auténtica conmoción interna en el PP de Cospedal, que ya no funciona como un bloque en asuntos clave, algo que algunos achacan a la ausencia de contacto entre la pequeña cúpula de La Moncloa que toma las decisiones y el partido.

Montoro ha puesto toda la maquinaría de presión en marcha para que las autonomías, todas, también las que están en manos de otros, inicien una nueva y durísima oleada de recortes en otoño. En este ambiente llegará hoy un debate difícil en el que el PP se quedará solo con sus recortes y mañana un nuevo Consejo de Ministros con más malas noticias: techo de gasto para 2013 —esto es más recortes— y cuadro macroeconómico que necesariamente empeorará después de las últimas medidas, que como ha reconocido Guindos al menos en un primer momento profundizan la recesión.

El Gobierno confía ahora en que llegue algún gesto de Bruselas o del BCE. El Ejecutivo lleva meses intentando sin éxito que actúe, aunque ahora la presión internacional cada vez es muy fuerte y llega también del FMI.

Lo que nadie se plantea en el PP y el Ejecutivo es que la crisis acabe con Rajoy antes de tiempo y Europa acabe imponiendo un Gobierno técnico, como sucedió en Italia o en Grecia. “¿Qué haría un Gobierno técnico que no haya hecho Rajoy? ¿Acaso no ha demostrado que está dispuesto a hacer todo lo que Europa reclama? ¿No está todo en el último decreto? Ahora les toca a ellos responder”, sentencia un dirigente en una idea repetida ayer en los ambientes del poder.