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La oposición arremete contra las medidas y solo CiU las respalda

Cayo Lara critica que no se tomen medidas con la Iglesia, la Casa Real o las grandes fortunas

Duran solo reprocha el aumento del IVA en el turismo

Gaspar Llamazares (IU) se lleva las manos a la cabeza mientras escucha la comparecencia del presidente Mariano Rajoy. Ampliar foto
Gaspar Llamazares (IU) se lleva las manos a la cabeza mientras escucha la comparecencia del presidente Mariano Rajoy.

Medidas que “criminalizan” a las clases medias, que “eliminan derechos”, que “irritan” a la ciudadanía y que “ponen patas arriba el Estado de bienestar”. Todos los partidos, salvo Convergència i Unió (CiU) y la Unión del Pueblo Navarro (UPN), arremetieron este miércoles contra los recortes que anunció en el Congreso el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a quien exigieron que rindiera cuentas ante los ciudadanos por haber incumplido de manera flagrante su programa electoral.

Las críticas más duras vinieron de la Izquierda Plural. “No se ha oído nada” de recortar a la Iglesia, a la Casa del Rey ni del impuesto sobre el patrimonio, reprochó el portavoz de Izquierda Unida, Cayo Lara, que sugirió explorar la vía de los ingresos mediante impuestos a las grandes empresas o la lucha contra la economía sumergida antes que “criminalizar a la mayoría de la población”, al tiempo que se protege a los especuladores. “Ha echado gasolina a las calles de este país”, espetó a Rajoy, a quien exigió la celebración de un referéndum por adoptar medidas contrarias a su programa electoral.

La portavoz de UPyD, Rosa Díez, censuró la “letanía” del jefe del Ejecutivo de que no hay más remedio que aplicar estos recortes que, dijo, afectan a los más débiles y no son inevitables. “Se ha decantado por eliminar derechos en lugar de eliminar privilegios”, reprochó la líder de UPyD. Las recetas de Díez pasan por aligerar el peso de la Administración con la eliminación de las Diputaciones y la fusión de municipios. “Hay que optar entre el Estado de bienestar y el actual Estado de las Autonomías, y nosotros optamos por lo primero”, añadió.

Mucho más benevolente fue CiU, el único espaldarazo a Rajoy, además del de UPN. Aunque su portavoz, Josep Antoni Duran Lleida, dejó claro que el Gobierno no debe interpretar que tiene su apoyo total, respaldó todas las medidas, especialmente en todo lo referente a recorte salarial de los funcionarios y a la rebaja de las prestaciones por desempleo. El líder de los nacionalistas catalanes en el Congreso solo puso reparos a la subida del IVA para el turismo, pues considera que hará perder competitividad a este sector. De ahí que pidiera retrasar este incremento hasta enero y subirlo un punto y no dos, como está previsto.

Pero ya no hubo más apoyos. El portavoz de Esquerra Republicana, Alfred Bosch, pidió al Gobierno que se someta al veredicto de las urnas por haber incumplido su programa electoral. También sugirió al Ejecutivo fórmulas alternativas a los recortes: perseguir el fraude fiscal y del IVA y no amnistiar a los fraudulentos, implantar un impuesto sobre grandes fortunas, establecer una tasa sobre transacciones financieras internacionales, recuperar el impuesto sobre el patrimonio, cancelar las compras de armas o suspender privilegios de altos cargos del Estado.

El resto del Grupo Mixto —salvo UPN— también reprobó los ajustes. Desde Amaiur, Rafael Larreina criticó que ninguna de las medidas vaya dirigida a las grandes corporaciones ni a los grandes bancos, en su opinión, los causantes de la crisis. Francisco Jorquera, del BNG, exigió a Rajoy que dimita “si no es capaz de crear empleo y mejorar la economía”, y Pedro Quevedo, de Coalición Canaria, negó que los ajustes sean inevitables.

El PNV fue más liviano. Aunque su portavoz, Josu Erkoreka, tildó los recortes de Rajoy como “la madre de todos los recortes”, centró su discurso en las duras exigencias que la Unión Europea impondrá a España a cambio del rescate bancario y en cómo afectará la crisis al autogobierno de Euskadi. Sin embargo, eludió comentar los recortes hasta conocer el fondo, pero advirtió a Rajoy que había logrado su propio “10 de mayo”, en alusión al “principio del fin” del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, el 12 de mayo de 2010, cuando anunció sus drásticos primeros recortes.