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IU rechaza entrar en el Gobierno de Asturias para no implicarse en los recortes

La militancia desautoriza a la dirección por 16 votos y opta por el respaldo parlamentario

Sectores críticos con la cúpula de la coalición, afín a Llamazares, se volcaron en el no

“No nos echaremos al monte”, dice el líder regional, que garantiza la estabilidad del Gobierno

El coordinador general de IU en Asturias, Jesús Iglesias (derecha), y el secretario de Organización, Ángel González, el jueves pasado.
El coordinador general de IU en Asturias, Jesús Iglesias (derecha), y el secretario de Organización, Ángel González, el jueves pasado. EFE

La política de recortes y ajustes a las que se va a ver obligado el nuevo presidente de Asturias, el socialista Javier Fernández, para cumplir el objetivo de déficit impuesto a las comunidades autónomas ha sido la causa determinante para que la militancia de IU, por una diferencia de solo 16 votos, haya declinado entrar en el Gobierno asturiano. La dirección de la coalición de izquierdas acata el resultado de la votación: después de que las bases hayan hablado, ha dicho esta mañana Jesús Iglesias, el coordinador general, a ellos solo les queda ponerse "en posición de firmes".

En todo caso, el líder de IU en Asturias ha querido transmitir tranquilidad a los socialistas; la decisión de la militancia “no va a privar de estabilidad al Gobierno", ha afirmado Iglesias. “No nos echaremos al monte”, ha añadido el portavoz para asegurar que serán posibles los pactos. También el coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara, ha garantizado la estabilidad del Ejecutivo de Javier Fernández. Lara ha explicado que la coalición quiere que Asturias deje atrás la etapa de inestabilidad causada por Foro y el PP, quienes actuaron de forma "irresponsable" con su incapacidad para aprobar los Presupuestos, y con esa responsabilidad que le faltó a la derecha actuará IU.

IU garantiza la estabilidad del Gobierno de Fernández: "No nos echaremos al monte"

La decisión de los militantes de IU, que supone una desautorización de la dirección de la coalición por parte de las bases, también ha influido de forma relevante el debate interno en IU y el castigo a la dirección política de la formación –de tendencia próxima a Gaspar Llamazares- por parte de algunas organizaciones territoriales críticas con su gestión. El pacto de legislatura alcanzado en paralelo por el PSOE con el único diputado de UPyD, y que garantiza el respaldo parlamentario de esta formación al nuevo Ejecutivo en minoría, también generó reservas entre las filas de Izquierda Unida.

El debate en IU fue intenso y en algunas asambleas locales se prolongó durante más de cinco horas. Las posiciones a favor y en contra de asumir dos de las ocho consejerías del próximo Gobierno asturiano, tal y como la dirección de IU había pactado con el PSOE, estuvieron muy igualadas: de los 4.000 militantes que tiene IU en Asturias, votaron 1.330, de los que 664 (49,9%) rechazaron entrar en el Ejecutivo y 648 (48,7%) sí estuvieron dispuestos a asumir el riesgo. Se produjeron 18 abstenciones.

En contra del criterio de la dirección de IU, los afiliados han preferido permanecer fuera del Gabinete y limitarse, al igual que el único diputado de UPyD, a dar apoyo parlamentario al nuevo Ejecutivo socialista en minoría y tener las manos libres para rechazar o criticar aquellas medidas que difieran de los compromisos electorales de la coalición.

De esta forma, el PSOE (17 diputados de 45) gobernará en solitario aunque con el respaldo parlamentario de IU (5) y UPyD (1), lo que obligará a los socialistas a negociar todas las iniciativas para garantizar esta suma de 23 votos (mayoría absoluta) frente a los 22 que controlan las fuerzas conservadoras de la oposición: FAC (12) y PP (10).

Javier Fernández, que este sábado tomará posesión como octavo presidente asturiano, anunció en el debate de investidura, el martes pasado, que su Gobierno no practicará la insumisión ni la rebelión y que acatará las normas emanadas del Parlamento de la nación. Asumirá por ello, dijo, el ajuste fiscal impuesto, aunque reniegue del objetivo de “déficit cero”, porque “incumplir la ley no será una opción para mi Gobierno”, afirmó Fernández. El dirigente socialista anunció una “austeridad selectiva e inteligente, no abrasiva, y que no derive hacia la exclusión social” y una “resistencia al desguace del Estado de bienestar”. Sin embargo, admitió que “no habrá áreas exentas de austeridad”, por más, sostuvo, que su Gobierno se propone “demostrar que no hay un solo cauce para la austeridad porque esto supondría negar la política”.

A esta reflexión se habían apuntado el coordinador regional de IU, Jesús Iglesias, que ahora finaliza mandato y que no repetirá al frente de la coalición, y los órganos de dirección de la coalición. Era preferible, sostuvieron, estar en el Gobierno para condicionar las políticas de ajuste que haya que practicar por imperativo legal y para, una vez superadas las dificultades, imponer la reconquista de aquellos espacios a los que se tuviera que haber renunciado. La dirección entendía además que la sociedad asturiana sabría valorar el espíritu de sacrificio y compromiso de IU para reforzar la estabilidad del nuevo Gobierno tras la penosa etapa de bloqueo, parálisis e inacción del último año con el Ejecutivo en minoría de Francisco Álvarez-Cascos (FAC).

Amenaza de intervención

No todos los dirigentes de IU, sin embargo, eran de esta opinión. Responsables muy cualificados de la coalición sostenían en privado que quizá fuese mejor limitarse a dar respaldo parlamentario a un Gobierno monocolor del PSOE desde fuera y con libertad de crítica. Estos dirigentes temían que, de entrar IU en el Gobierno, una política de ajuste fiscal severo del Ejecutivo (Asturias, que está bajo amenaza de intervención por el Ministerio de Hacienda, tiene que reducir de inmediato 616 millones de déficit) podría generar tantas tensiones internas en la coalición que IU se acabase viendo forzada por las bases a salir del Gobierno, lo que entrañaría un daño mucho mayor, argumentaban, para la estabilidad política del Principado.

A estas posiciones dubitativas se sumó la beligerancia más crítica de sectores de IU radicalmente contrarios a asumir el desgaste de practicar ajustes y recortes antagónicos con las convicciones ideológicas y fundamentos programáticos de esta organización política. Y finalmente, algunas organizaciones territoriales, en especial las de las comarcas mineras, tradicionalmente críticas con la dirección de IU, se volcaron a favor del no.