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Rajoy descarta una revuelta social contra sus duros presupuestos

Apunta que hablará con Bruselas para revisar el déficit

Augura un año difícil pero dice que está sembrando para el futuro

El día y el lugar eran claves. Pocas horas después de conocer las malas previsiones de la Unión Europea –caída del 1% del PIB--, y frente a Mario Monti, el campeón de los recortes, Mariano Rajoy se presentó a sí mismo como un líder dispuesto a hacer durísimas reformas y ajustes. Sobre todo en los Presupuestos, que se presentarán en poco más de un mes. “Estoy impresionado por la reformas españolas”, le ha dicho Monti a Rajoy, ofreciéndole así un clarísimo respaldo. “Tenemos muchas cosas que aprender el uno del otro, sobre todo de vuestra reforma laboral”, ha llegado a subrayar Monti.

Y mientras, el presidente español, encantado de compartir con el primer ministro italiano esa imagen de líder dispuesto a tomar medidas duras diga lo que diga la calle, ha dejado caer que los Presupuestos serán durísimos. “Es un momento difícil, creo que la gente entiende las decisiones y las cosas que tenemos que hacer. Con los Presupuestos habrá mayores recortes del gasto público. Menos las pensiones, todas las demás partidas las hemos bajado o las podemos bajar. Este año va ser difícil para España, es bueno que todos seamos conscientes. El resultado de las reformas no se verá en el corto plazo, pero a los que tengan dudas hay que decirles que estamos poniendo las bases para el futuro”.

Rajoy sabe que las medidas serán criticadas, pero –a semejanza de Monti-- no parece temer a la calle. “Nosotros hemos tomado decisiones que afectan a mucha gente. España necesita moderación y sensatez. Si las medidas que tomamos son percibidas como justas, como equitativas, se entenderán. No tomamos decisiones para fastidiar a nadie. No tengo temor a una situación fuera de lo normal, creo en la sensatez del pueblo español”, remató el presidente. En la misma línea, cada vez que se le preguntaba a Monti si tiene alguna intención de cambiar el rumbo ahora que el resultado de los recortes conduce a la recesión tanto en Italia como en España, la respuesta ha sido clara: no. Italia no va a cambiar, España tampoco. Los dos países harán reformas similares con o sin el respaldo de la calle.

Vamos a seguir reduciendo el déficit público"

La diferencia llega a la hora del recorte del déficit. Monti no tiene que hacer nuevos Presupuestos, así que no piensa cambiar ni un centímetro sus previsiones. Rajoy, en cambio, necesita que Bruselas le dé cierta flexibilidad para no tener que elaborar unos Presupuestos con 40.000 millones de euros de recorte. El presidente no aclaró su estrategia negociadora, pero sí anunció que va a “hablar con Bruselas”. Fuentes de Moncloa explicaron después que se trata de convencer a la Comisión Europea de que establezca un objetivo “realista” a la vista de la nueva previsión, de una caída del 1%.

Rajoy dejó claro que su propia previsión, la del Gobierno, que se presentará en dos o tres semanas con el techo de gasto, será peor que ese 1% de Bruselas. La duda es si Rajoy conseguirá esa flexibilidad antes de los Presupuestos, lo que le evitaría el coste político de presentar unas cuentas aún más brutales. En cualquier caso, lo que es definitivo es que las cuentas, sean las malas o las peores, llegarán el viernes 30 de marzo, una semana después de las elecciones andaluzas.

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