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“Queremos operar gratis porque la lista de espera es infinita”

Problemas logísticos han impedido que prospere la iniciativa del cirujano catalán Jaume Torras

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Torras: “Los recortes están jugando con la salud de la gente”.

Se le ocurrió como una opción desesperada ante la sucesión de cierres de camas y quirófanos que la Generalitat catalana ha ido aplicando en los hospitales públicos desde el pasado verano. “Si solo quieren ahorrar, ¿por qué no operamos sin cobrar al menos una tarde a la semana?”, lanzó a finales de septiembre, en plena asamblea sindical, Jaume Torras, de 55 años y especialista en cirugía hepática del hospital de Bellvitge de Barcelona, uno de los centros públicos catalanes de referencia. “Todos empezaron a reír”, recuerda. Pero no era ninguna broma.

Torras lo había decidido días antes y ya había consultado esta posibilidad con varios equipos de enfermeros, instrumentistas, ayudantes... Todos se sumaron al proyecto. “Decidimos pedir operar sin cobrar porque la lista de espera se ha vuelto infinita. Y aumenta cada vez a mayor velocidad. Si no nos dejan operar, no daremos abasto”, detalla. La proposición saltó de las risas a la gerencia del hospital, que la desestimó por problemas logísticos. “Es viable hacerlo si el hospital nos apoya. El coste para el centro sería muy bajo”, asegura. A los pocos días, Torras recibió mensajes y cartas de cirujanos de otros centros, de médicos y enfermeros recién titulados y de otros ya jubilados que deseaban sumarse. Por ello medita insistir con la iniciativa. “Estamos desbordados. Los médicos intentamos no transmitirlo, pero sufrimos cuando vemos la angustia en el rostro de nuestros pacientes. Nos preocupamos”, relata para ilustrar que trabajar gratis se le pasa por la cabeza demasiado a menudo. “Cada vez que un paciente que padece cáncer me pregunta: ¿cuándo me operarán? Y no me atrevo a contestarle la verdad”, lamenta. “Que, francamente, no lo sé”.

Las operaciones a coste prácticamente cero para la Generalitat no prosperaron pero la sola idea echó para atrás parte de los recortes. “Fue una bomba mediática”, admite Torras. A la semana siguiente, su hospital pasó de tener el 40% de quirófanos cerrados a solo el 10%; reabrió decenas de camas. “No me consta que ya lo tuvieran previsto con anterioridad, y lo mismo pasó en otros hospitales”, explica. Torras, que ayer cumplía su segundo día de huelga en protesta por los recortes, es un médico preocupado. Su lista de espera particular asciende ahora a 23 pacientes muy urgentes. “En la mayoría ya vamos con retraso”, señala con preocupación. “Y no damos abasto, llegas a discutir con otros médicos para turnarte los quirófanos ante la escasez de salas habilitadas”, subraya.

Normalmente, permanecían en espera unas diez personas, hasta quince en algunos picos puntuales. Hasta los recortes. “Sé de lo que hablo: trabajo en la sanidad pública desde 1987. Nunca habíamos llegado a esta situación. Me indigna que los gobernantes de la Generalitat defiendan que nunca jugarán con la salud de las personas. Ya lo están haciendo”, lamenta.

Está siendo un año duro en los hospitales públicos catalanes. “Se ha echado el frenazo de golpe, sin ningún criterio clínico. “Los políticos no ven la preocupación en los ojos del paciente”, dice sobre el ajuste de casi mil millones de euros en los presupuestos de 2011 del Gobierno catalán. Torras defiende que la Generalitat podía ahorrar en sanidad pero no de cualquier manera. “Cortan por lo más fácil: cerrar camas, cerrar quirófanos”, dice lanzando el brazo sobre la mesa como si esta recibiera un hachazo.