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‘Relooted’, el videojuego africano que reta a recuperar objetos robados por los colonizadores: “Es una misión de rescate”

El juego, diseñado por un estudio independiente de Sudáfrica, imagina misiones de asalto a museos y colecciones privadas para recuperar 70 piezas reales expoliadas

Imagen oficial de 'Relooted', un videojuego lanzado el pasado 10 de febrero por el estudio sudafricano Nyamakop.Nyamakop

Año 2099. Una enmienda al Tratado Trasatlántico de Repatriación obliga a los museos occidentales a devolver los objetos africanos que expoliaron durante el periodo colonial y que están expuestos al público. Las instituciones empiezan a llevar las piezas a sus depósitos para no tener que entregarlas. Indignada, Grace, una profesora sudafricana, traza un plan para irrumpir en museos y colecciones privadas y recuperar tesoros como la máscara de oro de Asante (Ghana), el cráneo de Mangi Meli (Tanzania), el búfalo de plata de Dahomey (Benín) o el tambor Ngadji (Kenia).

A este mundo nos transporta el videojuego Relooted, un producto 100% africano y lanzado al mercado este mes, que imagina el rescate de 70 de los miles de objetos robados por las autoridades coloniales y su retorno al continente, en un momento en que el sentimiento de restitución cobra fuerza en la vida real, pero avanza a cuentagotas.

Para lograr esta proeza, Grace se vale de un equipo de personas de Sudáfrica, Angola, Camerún, Kenia y hasta de un infiltrado británico-belga. “No es solo un robo, es una misión de rescate”, dice el trailer oficial del juego, que funciona como una especie de puzzle en el que el jugador planea el asalto y una vía de escape. Toda la operación debe completarse en menos de 30 segundos.

Nyamakop, un estudio independiente sudafricano consiguió lanzar el videojuego, en su versión para PC y Xbox, tras siete años de búsqueda de financiación, investigación, modelación 3D y programación. Ben Myres, director creativo de Nyamakop, asegura que, además de entretener, el objetivo de Relooted, cuya traducción al español sería “saqueado de nuevo”, es invitar a la gente a que aprenda sobre la cultura y las civilizaciones africanas. Antes de cada asalto, Relooted presenta al jugador datos históricos de la pieza, detalles sobre el pueblo al que pertenece y la fecha de su hallazgo. “Creo que es un sector de la historia poco representado, investigado y divulgado”, afirma el diseñador de videojuegos sudafricano en una videollamada con este periódico. Además, Myres afirma que quiere dar a los jugadores una idea de lo que se sentirá cuando estos objetos finalmente regresen a sus lugares de origen. “La restitución en la vida real lleva décadas y mucho papeleo. Es increíble poder imaginar cómo sería esa celebración”, comenta.

La restitución en la vida real lleva décadas y mucho papeleo. Es increíble poder imaginar cómo sería esa celebración
Ben Myres, director creativo de Nyamakop

Aunque países como Francia, Alemania, España o Bélgica han puesto en marcha procesos de devolución, los procesos son lentos. Por ejemplo, Alemania sigue sin entregar la estatua de la diosa Ngnonnso, robada del reino de Nso’, en el noroeste de Camerún en 1903 y depositada en el Museo Etnológico de Berlín. Una plataforma camerunesa lleva desde 2021 batallando por su retorno y el Gobierno alemán acordó en 2022 la devolución de este tesoro, pero actualmente sigue en el sótano del museo berlinés. Por su parte, Francia ha presentado un proyecto de ley para agilizar la restitución de bienes culturales de otros Estados, de los que el país se apropió de manera ilícita y que hoy son reclamados por sus lugares de origen.

Una investigación a fondo

Detrás de la concepción de Relooted, hubo un equipo de 30 personas. Dos de ellos son investigadores que pasaron meses buscando información en museos, librerías e internet sobre los tesoros africanos expoliados. No fue sencillo, porque hay poca documentación con imágenes, explica Mohale Mashigo, directora narrativa de Relooted. “Algunas piezas fueron muy difíciles de modelar para nuestros artistas 3D. En algunos casos, solo disponíamos de fotocopias o de unas pocas imagénes”, recuerda. Pero, al final, consiguieron elegir 70 objetos reales que tenían una historia que contar.

“Ni siquiera tocamos la punta del iceberg”, apunta Mashigo. “Yo tenía una idea vaga de todo esto, pero no sabía que tantos objetos africanos siguen estando fuera del continente”. La directora narrativa confiesa su sorpresa al encontrarse, por ejemplo, con piezas que fueron robadas en momentos postcoloniales. “Por ejemplo, las estatuas Vigango del pueblo Mijikenda, que fueron sustraídas de Kenia en los años ochenta” y han terminado en colecciones privadas y museos estadounidenses.

No obstante, el director creativo de Nyamakop aclara que el objetivo del videojuego es exponer la historia del expolio y no “tratar de convencer de que los objetos deben ser devueltos”. “Dejamos la pregunta abierta al jugador”, matiza Myres.

En cualquier caso, en Relooted, los tesoros sí regresan al Museo de las Civilizaciones Negras de Dakar, un lugar que realmente existe en Senegal desde 2019. “Algunas salas del museo se han dejado deliberadamente vacías porque están esperando que los objetos vuelvan. Me pareció una idea llamativa y por eso lo elegimos: para pasar de un museo vacío a uno lleno a lo largo del juego”, argumenta Myres.

Ni siquiera tocamos la punta del iceberg. Yo tenía una idea vaga de todo esto, pero no sabía que tantos objetos africanos siguen estando fuera del continente
Mohale Mashigo, directora narrativa

Un boom mediático

Han sido días vertiginosos para los integrantes Nyamakop. Tras el lanzamiento de Relooted, el 10 de febrero, el correo de la compañía no ha parado de recibir peticiones de entrevistas. También los han contactado museos como el Fowler de Los Ángeles para invitarlos a presentar el proyecto. “Un museo en Australia se ofreció incluso a enviarnos imágenes 3D de los objetos africanos que tenían para que los pudiéramos incluir en el juego”, recuerda Mashigo.

Los artífices de Relooted no esperaban tanta repercusión porque sacar el proyecto adelante no fue fácil. Myres presentó la propuesta en varios espacios durante años hasta que consiguió los recursos en el exterior para financiar un proyecto de grandes dimensiones. El director creativo explica que no hay demasiados desarrolladores profesionales en África. “Es todo un reto crear un videojuego aquí, mas aún si es un producto y una temática experimental y con técnicas que nadie conoce”, considera.

Es todo un reto crear un videojuego aquí, mas aún si es un producto y una temática experimental y con técnicas que nadie conoce
Ben Myres

No obstante, Nyamakop, no partía de cero. En 2018, la firma ya había lanzado Semblance, el primer juego para consolas creado totalmente en el continente.

Un 70% de la población del África subsahariana tiene menos de 30 años, lo que la convierte en un importante mercado para los videojuegos. Según el Africa Games Report, se calcula que en la región hay 349 millones de jugadores activos, especialmente en Nigeria, Sudáfrica y Kenia.

En el continente, hay además cerca de 250 estudios de videojuegos, especialmente en Sudáfrica. Aunque el 90% de la oferta se concentra en juegos para móviles, la audiencia de consolas y PC está aumentando. “Estudios locales como Maliyo Games, Kiro’o Games y Nyamakop están creando contenidos culturalmente relevantes que atraen al público africano, al tiempo que se sitúan para competir a nivel mundial”, destaca un informe reciente del sector. En 2024, los ingresos de esta industria superaban los 1.000 millones de dólares (848 millones de euros).

Estudios como Nyamakop buscan que cada videojuego sea una oportunidad para representar la diversidad del continente. Para Relooted, por ejemplo, contrataron actores de voz con acentos de distintos países e investigaron a fondo la correcta pronunciación de los nombres de los objetos y de los pueblos originarios. Los escenarios se inspiran en ciudades sudafricanas y la música, los vestuarios de los personajes y los colores fueron seleccionados con sumo cuidado. “Creo que es genial incluir esos detalles especiales, porque no muchos africanos tienen la experiencia de ver en los videojuegos lugares o elementos que les sean familiares”, concluye Mashigo, la directora narrativa del proyecto.

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