‘Nada sobre nosotras, sin nosotras’, el reclamo de las mujeres indígenas

Alrededor de 500 lideresas de pueblos originarios se dan cita en la Segunda Conferencia Global de Mujeres Indígenas para definir sus desafíos, proteger sus derechos y exigir una mayor representación en la toma de decisiones

Un grupo de mujeres baila durante una marcha para conmemorar el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, este martes en Ciudad de México.
Un grupo de mujeres baila durante una marcha para conmemorar el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, este martes en Ciudad de México.Sáshenka Gutiérrez (EFE)

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Tienen mucho que decir y poco espacio en la sociedad para hacerlo. Las mujeres indígenas son el motor de muchas comunidades a lo largo y ancho del globo y, sin embargo, su representación en la toma de decisiones sigue siendo aún un enorme desafío. A menudo, enfrentan la peor cara de los daños sociales y ambientales, y son testigos de la violación de los derechos de los pueblos originarios, sin que su liderazgo sea tenido en cuenta. La discriminación para ellas es doble. Para ponerle fin a la cadena de desigualdades, este jueves dará comienzo la Segunda Conferencia Global de Mujeres Indígenas, un espacio virtual en el que se citan cerca de 500 lideresas de todo el mundo para abordar los grandes retos que enfrentan como la disputa por la tierra, las múltiples violencias que sufren y la soberanía alimentaria basada en la identidad cultural. El horizonte es común: “Nada sobre nosotras, sin nosotras”.

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Los pueblos originarios representan el 6,2% de la población mundial. Cerca de 476,6 millones de personas pertenecen a una comunidad ancestral. De todos ellos, 238,4 millones son mujeres. En cambio, son el 15% de las personas más pobres del planeta, según los datos del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la ONU (UNPFII). La pobreza es una enorme zancadilla de las comunidades ancestrales, que, según el Estudio global sobre la situación de las Mujeres y Niñas Indígenas en el marco del 25 Aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, realizado por el Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI), ha provocado la migración forzada de estas a la ciudad debido a la escasez de oportunidades económicas, la falta de servicios sociales básicos y la expropiación de la tierra.

Este informe, publicado en 2020, hace hincapié en los retos similares a los que se enfrentan estas mujeres. Los cinco informes regionales documentaron de forma independiente altos niveles de violencia estructural, discriminación y marginación. Por otra parte, la renuencia de varios gobiernos de África, Asia y el Pacífico a reconocer a los pueblos indígenas como tales sigue representando el problema fundamental para la protección y promoción de sus derechos humanos. Son invisibles en el desarrollo de las políticas públicas. Y ellas, más.

Queremos decir: aquí estamos. Y mostrarnos como agentes de cambio de lo local a lo global que somos
Teresa Zapeta, directora ejecutiva de FIMI

Por eso, en 2013, más de 200 lideresas de todo el mundo se reunieron en la Conferencia Global de Mujeres Indígenas en Lima, Perú. Entonces, se consensuó un Posicionamiento Político y Plan de Acción para impulsar la creación de políticas públicas y la asignación de presupuestos específicos en áreas como la eliminación de la violencia, la erradicación de la pobreza y la incorporación de estas en la política, la economía y la promoción del acceso a la tierra, la educación y la salud. Ocho años después, y a propósito de la evaluación de la Declaración y Plataforma de Acción de Pekín en 2021, las mujeres indígenas celebran el segundo encuentro para llevar a cabo su propio balance.

Para Teresa Zapeta, directora ejecutiva de FIMI, el objetivo es claro: “Queremos decir: aquí estamos. Y mostrarnos como agentes de cambio de lo local a lo global que somos”. La líder maya k’iche’ espera que la plataforma global sirva para juntar diferentes contextos y realidades similares en las siete regiones rurales y “también para dar a conocer nuestras buenas prácticas y nuestros aportes en las comunidades y los países”.

Las conferencias, con temáticas que van desde educación a salud sexual y reproductiva o el acceso a la tecnología, serán virtuales (y se podrán seguir aquí) a causa de la pandemia y se llevarán a cabo todos los jueves del próximo mes, en diferentes horarios para que puedan ser seguidas desde cualquier rincón. Las ponentes se postularon para participar en el acto tras obtener el respaldo de su organización o comunidad, asegurando así que sean ellas las voces de los pueblos en la conferencia y que ellas repliquen a estos las conclusiones.

Ellas, motores del cambio

Durante la conferencia se intercambiarán experiencias sobre cómo están transformando el mundo, desde los liderazgos en cargos públicos e instituciones internacionales, pero también desde las buenas prácticas transformadoras y sostenibles en lo local. Los conversatorios reúnen lideresas indígenas de distintas regiones y experiencias –parlamentarias, artistas, miembros de Naciones Unidas, alcaldesas y activistas sociales– para compartir un testimonio en primera persona.

Así, el jueves 12 de agosto, la conferencia inaugural versará sobre la influencia de estas en la agenda internacional y participarán la ministra de Asuntos Exteriores de Nueva Zelanda, la maorí Nanaia Mahuta; la ministra de Género y Derechos Humanos de Burundi, la twa Imelde Sabushimike; la nepalí Pratima Gurung, de la Red Global de Personas Indígenas con Discapacidad; la activista quechua y presidenta de FIMI, Tarcila Rivera Zea, y la sami Christina Henriksen, presidenta del Consejo Sami en Noruega.

Los jueves 19 y 26 de agosto se ampliará la discusión con lideresas como Victoria Tauli-Corpuz, relatora de la ONU para los Pueblos Indígenas hasta 2020; la actual Secretaria del Interior de los Estados Unidos, Debra Anne Haaland; la ministra de Asuntos Exteriores de Nueva Zelanda, Nanaia Mahuta; la parlamentaria keniana Silvia Kihoro Museiya, de la Asamblea del condado de Nairobi; la ambientalista filipina, Joan Carling, y Gladys Acosta, del Comité para la Eliminación de la Discriminación Contra la Mujer (CEDAW).

“Esperamos salir de este encuentro con un documento base o una agenda global que recoja nuestras principales líneas de acción y las prioridades para los próximas”, añade Zapeta. “Queremos que quede claro dónde pondremos nuestra fuerza y también dónde le estamos pidiendo al estado que responda a su responsabilidad con nuestros derechos individuales y colectivos”.

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