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Premios a los que logran que el acceso a la sanidad no sea una quimera

Los galardones de Anesvad reconocen la labor de cuatro ONG que emprenden y promueven el derecho a la salud de poblaciones vulnerables en África

Una de las beneficiarias del proyecto de Eki Fundazioa.
Una de las beneficiarias del proyecto de Eki Fundazioa.Eki Fundazioa (EL PAÍS)
Noor Mahtani

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Un juego de cartas para exteriorizar el trauma que supone migrar en solitario siendo un niño; una enfermera en Congo que ya no atenderá sola a los 9.000 vecinos censados en su área de salud; placas solares que dan luz a decenas de escuelas y centros sanitarios de África subsahariana y médicos con una formación en perspectiva de género para atender a las niñas que sufren violencia sexual en las zonas rurales de Etiopía. Estos cuatro proyectos de desarrollo han sido galardonados este martes en la VI edición de Premios de la Fundación Anesvad, con galardones de 10.000 a 30.000 euros por cada iniciativa. En las categorías de Emprender, Perseverar, Educación para la transformación social e Innovación, la ONG reparte un total de 120.000 euros para que las entidades puedan seguir “contribuyendo al desarrollo en África”.

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Garbiñe Biurrun, presidenta de Anesvad, destaca la labor de las organizaciones premiadas, sobre todo en medio de una crisis sanitaria como la actual. “El coronavirus ha dificultado tanto el acceso de la colaboración internacional, las vacunas para otras enfermedades, los medicamentos y tratamientos… Por eso estos proyectos son más importantes que nunca”, explica por teléfono. “Es imprescindible seguir atendiendo los daños colaterales de la covid-19 y todo lo que ha quedado eclipsado o ha empeorado a raíz de marzo de 2020”, añade. Estos son los cuatro galardonados y sus objetivos:

Perspectiva de género en las consultas del Congo

La sala de consulta de Bolala Ngbogo, la única sanitaria del centro de Badamoni.
La sala de consulta de Bolala Ngbogo, la única sanitaria del centro de Badamoni.MedicusMundi Navarra-Aragón-Madrid

Bolala Ngbogo ya no será la única sanitaria del centro de Badamoni. En esta área de salud congoleña, los más de 9.000 vecinos llevan casi 40 años arreglándoselas como pueden con el servicio de esta entregada enfermera, que atiende sola desde 1983 en unas modestas instalaciones de barro y caña que se deshacen con cada temporal de lluvia.

Desde hace varios años, Medicus Mundi trabaja con un proyecto del Fondo Global para el VIH/SIDA, malaria y tuberculosis en la distribución de materiales y medicinas en Alto Uelé, de las zonas más pobres del país. En una de las misiones conocieron a Ngbogo y todas las carencias de su centro de salud, que iba siendo rehabilitado continuamente por la propia población local. “Su historia dice mucho de la capacidad de aguante y del amor que tiene por su pueblo”, narra por teléfono Elisa de Biurrun. Ella también es enfermera y miembro “de la cantera” de Médicos Mundi desde 1998, que empezó como voluntaria. Hoy es la responsable de género en África y directora de proyectos en la República Democrática del Congo y de Malí.

El premio de Anesvad a la perseverancia se le concede a la organización e, indirectamente, a la resiliencia de este pueblo. “En otros sitios, la gente no suele estar tan involucrada ni tan atenta a esta necesidad común”, cuenta. La dotación económica mejorará las instalaciones del centro con materiales más duraderos y permitirá que se incorporen a la plantilla otros dos auxiliares. Otra de los objetivos del proyecto es la lucha contra la violencia contra mujeres y niñas, para lo que se implantará un dispositivo de atención integral a las supervivientes. “Previamente se realizarán formaciones en género tanto a las autoridades locales como al personal sanitario que estará implicado en ello, para que se comprenda mejor que la violencia sexual es una vulneración de los derechos de las mujeres”, explica. “La violencia sexual se ha utilizado como arma de guerra en las provincias vecinas y está normalizada”.

El juego que protege la juventud

Algunos participantes juegan a las cartas Otherwise.
Algunos participantes juegan a las cartas Otherwise.VEDI

Hay juegos que curan. Otherwise, las cartas que han creado desde la fundación Ventana a la Diversidad (VEDI) son la pomada a las heridas que abre la migración forzada, la discriminación o la violencia en la juventud. En 2018, un equipo de voluntarios que trabajaba en la frontera entre México y Guatemala se dio cuenta de que las metodologías que traían para apoyar psicológicamente a los solicitantes de asilo no eran eficientes para niños que estaban huyendo. “No teníamos tiempo para trabajar con ellos y ponernos a producir teatros o escenas. Al día siguiente ya no iban a estar ahí...”, explica Guillermo Maceiras Gómez, cofundador y coordinador general de VEDI. Así que usaron una baraja llamada M(other), creada por el artista chileno Chris Chierego, con la que se improvisa un mapa emocional y se permite un espacio de diálogo y desahogo mediante el juego. Esta fue la semilla del proyecto que hoy financiará Anesvad.

“Nadie gana hasta que todos ganan”, resume con entusiasmo. Cada carta esconde una palabra, imagen o símbolo evocador que siembra una especie de “Érase una vez” y da rienda suelta a un relato. Una historia que se va escribiendo con las cartas de los compañeros y que suelen revelar experiencias similares. “Al ponerlas en colectivo y descubrir emociones tan parecidas, se crea una especie de red de apoyo; de acompañamiento”, cuenta Maceiras. La última carta, en blanco, se rellena entre todos y se guarda en el mazo junto al resto. “Es como si guardáramos un poco de cada uno”.

Este mismo juego, se probó en la isla chilena de Rapa Nui, para sanar el daño del desplazamiento de la comunidad aborígen fruto del turismo y la gentrificación y atendiendo a víctimas de ataques homófobos en São Paulo, Brasil. “Nos dimos cuenta de que les conectaba; que les servía para verse reflejados los unos en los otros”, narra. El premio en la categoría de educación para la transformación social irá dedicado a elaborar un nuevo mazo que se centre en la discriminación al acceder a la salud, que sufren principalmente los demandantes de asilo. Y concluye: “Dan igual las cartas que te hayan tocado en la vida, queremos que los niños y jóvenes puedan disfrutar de su juventud”.

Un poco de luz para el África apagado

Algunos de los beneficiarios de la iluminación de escuelas.
Algunos de los beneficiarios de la iluminación de escuelas.Eki Fundazioa

El equipo de Eki Fundazioa se dio cuenta de una cosa: en el mundo del desarrollo, financiar es mejor opción que donar. Aunque saben que es una premisa algo diferente que la de la mayoría de las ONG, es la metodología que utilizan en los más de diez países de África Subsahariana en los que instalan placas solares. Luis Iriarte, responsable de Back Office, Legal y Comunicación de Fundación EKI, revela el secreto de la buena recepción y funcionamiento: “Ser propietario te obliga a cuidar, por eso preferimos que las contrapartes no sean solo beneficiarios. Nosotros se lo financiamos a 20 años sin intereses”. Además, se encargan de la instalación y el mantenimiento tanto remoto como desde el terreno. “Queremos evitar donar y largarnos”, resume.

Actualmente hay 36 instalaciones en funcionamiento y otras cuatro a punto de arrancar. Iluminan centros de salud, escuelas, orfanatos, escuelas de enfermería y proveen de energía a los centros agrícolas para activar las bombas de agua. El objetivo es activar cualquier espacio con un interés social y colectivo. Ángel Galíndez, director técnico de la fundación, explica que el reto es acercarse al séptimo Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS): “Queremos garantizar el acceso a una energía asequible, segura y sostenible y África subsahariana es la región que más complicado tiene lograrlo por sus propios medios”.

Empezaron en la República Democrática del Congo en 2017 y ya tienen 10 proyectos de placas solares. Esta fundación, financiada por donantes particulares y el fondo de inversión de impacto Impact África, recibe el premio de Innovación por una iniciativa de la ONG Asu, que se pone en contacto con ellos para que provean de electricidad un centro materno infantil de Burundi. “Cuenta con un dispensario, laboratorio y salas de consultas, pero se encuentran en una zona tan aislada que no tienen energía”, cuenta Iriarte. “Ahora nos toca comprar la instalación y enviar el equipo allá”.

Seguir de cerca el embarazo de las mujeres etíopes

Un punto de acceso de mascarillas y desinfectante en Dila, Etiopía.
Un punto de acceso de mascarillas y desinfectante en Dila, Etiopía.VidesSur

Ser mujer en Etiopía es mucho más complicado de lo que debería. Y ser madre, más. La mortalidad de las mujeres embarazadas es de 412 por 100.000 nacimientos y apenas un 3% de las que viven en zonas rurales recibe asistencia médica durante el embarazo. Por eso, VidesSur, una ONG dependiente de las Salesianas con más de 15 años de experiencia, decidió empezar un proyecto de atención y seguimiento de las más de 1.200 grávidas en Dilla, una aldea etíope de unos 80.000 habitantes.

Nieves Crespo, misionera en terreno, conoce este pueblo como nadie: “Cuando llegué, hace 12 años, era como los paisajes que salían en mi libro de la EGB. Todo lleno de campesinos con bueyes y arados”. Esta población, que sigue dependiendo del comercio y la agricultura, no ha cambiado tanto. “Casi nadie tiene las necesidades básicas cubiertas y las mujeres y los recién nacidos son de los más vulnerables”, cuenta por teléfono. “Queríamos cambiarlo”. El proyecto, por el que han recibido el premio en la categoría de emprendimiento, consistirá en acercar los servicios sanitarios a las zonas del interior y prevenir las enfermedades que le roban la vida a las jóvenes que simplemente no pudieron acercarse a un centro sanitario porque les quedaba lejos o no tuvieron otra opción que la de un parto casero sin un equipo experto.

Precisamente por eso, el primer paso es juntar un grupo de sanitarias que lleve a cabo revisiones semanales y quincenales durante los meses de embarazo y el posparto. “Cuando formas a las mujeres, lo haces también a la familia; pero es que cuando es al personal de allá, estás educando a cada uno de los pacientes que le van a llegar”. Aunque se trata de un proyecto ambicioso, Crespo se apoya en las chicas que han ido saliendo adelante: “Hay mujeres que atendí en los programas para combatir la malnutrición que hoy tienen carreras y han decidido con quién casarse. Es muy gratificante ver a familias enteras recuperar la dignidad”.

Hablar de salud global

La Fundación Anesvad emite en directo y en abierto para todos los públicos (previa inscripción) los siguientes actos:

25 de mayo. 17.00. Coloquio sobre Salud Global con Rafael Bengoa, médico especialista en Salud Pública y asesor internacional de Políticas de Salud; Elsa Punset, escritora y filósofa; Ghislain Sopog, investigador y Jefe del Departamento de Salud y Medio Ambiente del Instituto Regional de Salud Pública de Ouidah, Benín y Nana Konama, directora del Programa contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas en el Servicio de Salud de Ghana.

26 de mayo. 17.00. Diálogo sobre Salud Desatendida con Berta Mendiguiren, del Grupo de Estudios Africanos de la Universidad Autonómica de Madrid y Patrona de la Fundación Anesvad e Isra Cruz, investigador del Instituto de Salud de Carlos III.

27 de mayo. 17.00. Proyectos de futuro, un repaso por las iniciativas premiadas por Anesvad.

27 de mayo. 17.30. Proyectos de impacto, un repaso por los premios de ediciones anteriores.

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