Las ciudades españolas progresan hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Un informe analiza 106 indicadores de sostenibilidad de 103 municipios. El 80% de esos retos están ya más cerca de conseguirse que del punto de partida

Vista aérea de Toledo.
Vista aérea de Toledo. Greta Schölderle Møller (Unsplash)

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“En 2030 nos van a preguntar, nos van a hacer un examen para ver si hemos cumplido los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Y queremos llegar diciendo que sí”. Así ha subrayado Ione Belarra, secretaria de Estado para la Agenda 2030, el compromiso de España para lograr los ODS de la ONU en 2030. “Para ello, vamos a necesitar de todos los actores: sociedad civil, sector privado, Administración Pública y, sobre todo, a las entidades locales”, ha remarcado en su participación este lunes en la presentación del informe Los ODS en 100 ciudades españolas. El estudio, elaborado por la Red Española de Desarrollo Sostenible (REDS), analiza el “gran avance”, en palabras de Leire Pajín, presidenta de esta organización, de 103 municipios españoles: todos los de más de 80.000 habitantes, capitales de provincia, ciudades autónomas y las capitales administrativas de las Comunidades Autónomas. De los 106 indicadores analizados en estos territorios, el 82% han mejorado respecto al resultado del estudio anterior, de 2018, y están ya “a medio camino” de alcanzarse; el 60% más cerca de la meta que del punto de partida, según los autores.

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“Las ciudades han visto desde el principio una oportunidad en la Agenda 2030. Desde el primer día se han puesto a la cabeza del cumplimiento”, ha remarcado Pajín. Los datos del estudio confirman que el 11,30% de las metas examinadas ―desde la pobreza infantil, pasando por el precio del agua o la tasa de desempleo― están muy avanzadas, ya avistando la banderita a cuadros. Un porcentaje que representa casi el doble, anotan los autores, que aquellas en las que los municipios van más atrasados (6,6%).

Cómo va cada municipio en la lucha contra la pobreza, el hambre, el cambio climático, la desigualdad de género, la precariedad laboral o las emisiones de dióxido de carbono se puede consultar en las fichas individuales, ordenadas por orden alfabético. Pero no hay una clasificación de qué ciudades van mejor y cuáles, peor. Así lo han querido expresamente los autores. “No nos gustan los ránkings. No se trata de que los municipios compitan, sino de que todos consigan los Objetivos e identificar buenos ejemplos, proyectos innovadores para transformar nuestras urbes y hacerlas más sostenibles”, ha señalado Javier Venayas, catedrático de ecología en la Universidad Autónoma de Madrid en el lanzamiento del documento. “No vale de nada si usamos este informe para compararnos con el vecino, sino para autoevaluarnos”, ha agregado Luis Salaya, alcalde de Cáceres, que saca buena nota en igualdad de género (ODS 5), vida y ecosistemas terrestres (ODS 15) y paz (ODS 16). Y le queda trabajo por hacer en materia de pobreza, con una tasa infantil en ella del 25,6%, entre otros indicadores.

Los autores sí han clasificado qué ODS van mejor y cuáles no tanto en función de cuántas ciudades están cerca de lograrlos o muy lejos de conseguirlos. En la parte alta, destaca el número 3 (salud y bienestar), con 28 ciudades que consiguen alcanzar “los valores más altos”. Entre ellas, Torrejón, Fuengirola, Dos Hermanas o Cuenca. Y sobresale también el 4 (educación de calidad), con 22 ciudades con buena puntuación, como Donostia, Alcobendas, Logroño o Santa Coloma. Después, el 16 (paz, justicia e instituciones sólidas) con 19 urbes que lo han conseguido; seguido por el 17 (alianzas), que han logrado 18 entidades locales. “Por último, los ODS 6 (agua y saneamiento), 7 (energía asequible y sostenible) y 13 (acción por el clima), de marcado carácter ambiental, presentan el rendimiento más alto en 13-15 ciudades”, cita el análisis.

28 ciudades consiguen alcanzar “los valores más altos” en el ODS 3 relativo a la salud y el bienestar

En el otro lado de la tabla repite el ODS 17 pues 24 ciudades muestran un “nivel bajo de rendimiento” en este objetivo de tejer alianzas. También sacan mala nota 22 en la lucha contra el hambre (ODS 2). En cuanto a la erradicación de la pobreza (ODS 1), 17 municipios no salen bien parados. Finalmente, el ODS 14 (vida submarina) suma 11 urbes con valores bajos, muchas teniendo en cuenta que hay 60 de las 103 estudiadas que no tienen línea costera.

Todos estos datos deben servir para tomar mejores decisiones, han coincidido en señalar los participantes. Aunque lo que se evalúe no sea exactamente la gestión política, sino el desempeño de la ciudad en su conjunto, también de la ciudadanía, las empresas y demás actores urbanos.

Desarrollo exprés en tiempos de pandemia

La irrupción de la covid-19 ha tenido un impacto doble en la implementación de la Agenda 2030 en las ciudades. Por una parte ha retrasado determinados planes, que han quedado suspendidos en el tiempo como tantos otros aspectos de la vda en estos meses. Pero ha impulsado otras iniciativas que, lejos de ser pasajeras, han llegado para consolidarse. Así, Salaya ha descrito que en Cáceres se estructuró un sistema de reparto de alimentos y subsidios a personas vulnerables durante el confinamiento “que ahora se queda”. También ahora se ve con mejores ojos peatonalizar calles y ganarle terreno al tráfico. Y ha calado entre la ciudadanía la importancia del consumo local.

“El 16 de marzo pusimos en marcha en 48 horas un programa de voluntariado exprés”, ha relatado Emma Buj, alcaldesa de Teruel. “Y ha derivado en el programa Acompaña Teruel para combatir la soledad. Es algo que ha venido para quedarse”. La ciudadanía ha entendido que una ciudad sostenible es mejor sitio para vivir, “con más espacios públicos”, ha apuntado Jonatan Moreno, coordinador del área de alcaldía, deporte y salud, Hacienda y recursos humanos del Ayuntamiento de Vitoria.

La economía circular, a examen

El ODS 12 (consumo y producción sostenible) ha sido analizado en profundidad en un capítulo dado que el estudio se ha realizado con la colaboración de Ecoembes. “En 2018, el informe se hacía eco de la persistencia de los efectos de la crisis anterior. Y ahora hay una pandemia. Pero las crisis no pueden ser una excusa para no implementar la Agenda 2030, sino todo lo contrario. Muchos vemos en ella una oportunidad. Y una de las claves será la economía circular para tener crecimiento del bueno”, ha anotado Begoña de Benito, responsable de relaciones institucionales de esta entidad.

En este sentido, las entidades locales tienen mucho que decir y hacer en lo que a la gestión de residuos y el desperdicio de alimentos se refiere. Según el estudio, España envió al vertedero en 2018 el 51% de sus residuos municipales frente a la media europea del 23%. “Y tenemos por delante un objetivo del 10% en 2035″, indica REDS. Cumplirlo no es imposible, “pero habrá que avanzar con urgencia en nuevas infraestructuras, especialmente para tratar la fracción orgánica, encontrar una solución al bioestabilizado y avanzar en valorización de voluminosos, restos de obra menor, celulosas y plásticos no envases. De lo contrario, no cumpliremos objetivos de reciclaje ni de vertido”, advierten los redactores.

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Sobre la firma

Alejandra Agudo

Reportera del diario EL PAÍS especializada en desarrollo sostenible (derechos de las mujeres y pobreza extrema), ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS. Antes trabajó en revistas de información local, económica y el Tercer Sector. Tiene experiencia en radio (RNE y SER). Es licenciada en periodismo por la Universidad Complutense.

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