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COLUMNA

España del silencio

Son muchos, están ahí, quienes llevan de forma callada sobre la espalda el peso de este país

Pablo Monge

Pese a todo, este país está lleno de tipos elegantes, educados, honestos, de buena familia, probablemente de derechas, como también podrían ser de izquierdas, que no gritan ni insultan al adversario cuando hablan de política, sino que expresan su opinión con humor e ironía en la sobremesa con la misma naturalidad con que manejan el cubierto del pescado, entienden de quesos y de vinos, y antes y después de beber se pasan levemente la servilleta por los labios, aunque saben que son algunas palabras las que más ensucian la boca. Podrían ser de izquierdas como de derechas porque han ido a los mismos colegios de jesuitas, de marianistas o escolapios y comparten la orla de fin de curso, y en ella sus rostros juveniles mostraban una misma ilusión ante el futuro. Unos y otros fueron a la Universidad y algunos ampliaron estudios en el extranjero; luego volvieron a España y ocuparon puestos relevantes en las cátedras, en las finanzas, en la medicina, en la industria, en las ciencias y en las artes, repartidos por toda la geografía de la patria. No los verás sentados en cualquier bancada del Congreso de los Diputados, ni aparecerán emitiendo opiniones en las tertulias ni escribiendo en los periódicos, pero son muchos, están ahí, son los que llevan en silencio en su espalda el peso de este país. A veces sale del anonimato un científico desconocido de un laboratorio de provincias que ha descubierto una rara bacteria, o un cirujano que ha realizado una operación quirúrgica casi milagrosa; en este caso, su nombre permanecerá un día en el aire y enseguida se sumergirá en la España del silencio. Podrían ser de izquierdas o de derechas como tanta gente inteligente, laboriosa, sensible, muy dotada en su oficio, cuya sabiduría se deriva de su experiencia, gente que navega la mar, siembra el trigo, lleva los productos al mercado, paga los impuestos, y en su momento, ante cualquier adversidad, cumple con su deber y siempre da la cara. Si no los conoces es porque pertenecen a la sólida España que calla.

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