He tenido un sueño
He soñado con una izquierda propietaria de la fraternidad universal y una derecha culta, moderada, europeista


Hubo un tiempo en que en los pueblos de la España profunda la derecha tenía tres vacas sagradas: el cura párroco, el director de Banesto y el sargento de la comandancia de la Guardia Civil. Entonces las cosas estaban en su sitio, Dios en las alturas y las escrituras de propiedad bajo llave en el cajón de la cómoda. A la derecha ni siquiera se la llamaba derecha sino gente de orden, conservadora, familiar; entre ellos se saludaban levantado el sombrero al cruzarse después de misa mayor el domingo camino de la pastelería. Tampoco a la izquierda se la llamaba izquierda. Eran simplemente los rojos, cuya ideología se hallaba sumergida en el silencio. La derecha burguesa estaba poblada de eruditos, sabios, historiadores y bibliotecarios; en cambio la izquierda producía intelectuales, artistas, soñadores e idealistas. Por supuesto, esto no son más que tópicos, pero daría lo que fuera para que la derecha y la izquierda siguieran siendo como uno imaginaba en aquel tiempo, la izquierda como propietaria de la fraternidad universal y la derecha culta, moderada, europeísta, radicalmente honrada en los tratos, porque a la hora de robar no tenían necesidad de meter mano en el caudal. Para eso ya estaba el Código Civil, el Código Mercantil, las notarías y los registros de la propiedad. Por eso es inexplicable que una derecha que viene de una educación heredada, que sabe manejar los cubiertos del pescado, se comporte en la política con un estilo tabernario, sin argumentos, solo con unos insultos de baja calaña cargados de odio cainita. ¿De dónde ha salido esta gentuza tan maleducada? ¿De dónde han salido, por otra parte, esos miserables robagallinas que han destrozado los ideales del socialismo con esa forma tan zarrapastrosa de meter la mano en la caja que da vergüenza ajena? Como decía aquel: yo he tenido un sueño, he soñado con una derecha culta y moderada que se encontraba en el camino de la libertad y la democracia con una izquierda limpia, inteligente y sosegada.
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