Editorial
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Italia ante los ultras

Las elecciones italianas pueden desestabilizar Europa si se cumplen los pronósticos favorables a la ultraderecha de Giorgia Meloni

Giorgia Meloni, líder del partido Hermanos de Italia, el 24 de agosto en Roma.
Giorgia Meloni, líder del partido Hermanos de Italia, el 24 de agosto en Roma.YARA NARDI (REUTERS)

Hoy empieza en Italia una campaña electoral crucial para su futuro, pero también para el futuro de Europa. En juego está la posibilidad de que la tercera economía del euro sea dirigida por una coalición de derechas cuyo partido mayoritario es abiertamente xenófobo, ultraderechista y desacomplejadamente nacionalpopulista. Las elecciones del 25 de septiembre llegan muy lejos del escenario que dejaron los comicios de hace cuatro años, hoy con un Movimiento 5 Estrellas implosionado y de capa caída. La era de Mario Draghi se ha cerrado de manera precipitada con su dimisión, y la gestión de los ingentes fondos europeos podría quedar en manos de Giorgia Meloni.

El partido favorito en los sondeos es el ultraderechista Hermanos de Italia, liderado por Meloni. Surge de los rescoldos del posfascismo como heredero del Movimiento Social Italiano (MSI), fundado por los últimos líderes de la República Social de Saló del dictador Benito Mussolini. En las elecciones de 2018, Meloni obtuvo un escaso 4% de los votos. Actualmente, podría alcanzar un 24%. Llega a la cita del 25 de septiembre tras un año y medio en la oposición cabalgando el descontento y en coalición con la ultraderechista Liga de Matteo Salvini y con el superviviente Silvio Berlusconi, disfrazado ahora en su Forza Italia de moderado y europeísta entre ultras (pero amigo de Putin, como con él ha coqueteado Salvini). El trío, al que los sondeos dan en torno al 45%, ha acordado que, si ganan, será el partido más votado el que proponga el nombre del primer ministro. Dado que la ley electoral premia las alianzas y que la Liga solamente rozaría el 13% (y Forza Italia apenas alcanzaría al 8%), puede llegar a ser Meloni quien reciba el encargo del presidente de la República, Sergio Mattarella, de proponer al próximo jefe de Gobierno en Italia.

Del otro lado, el centroizquierda acudirá a las urnas desorientado, descompuesto y dividido en tres bloques. El mayoritario está liderado por el socialdemócrata Partido Democrático de Enrico Letta, al que las encuestas otorgan en torno al 23% de los votos y cuyo objetivo central es convertirse en el partido más votado. Es la única esperanza que cabe albergar para que pueda presentarse ante el presidente de la República como el legítimo encargado de formar Gobierno. El Movimiento 5 Estrellas de Giuseppe Conte, con el 11% de los apoyos, y la coalición de centro Tercer Polo, del exministro Carlo Calenda y el ex primer ministro Matteo Renzi, por debajo del 5% de los votos, se desdibujan sin grandes posibilidades de hacer frente a la alianza de la derecha.

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El enfrentamiento entre Letta y Meloni puede ser el último recurso para que Italia no acabe bajo el control de un Gobierno de claro perfil euroescéptico, con sintonías explícitas con el nacionalpopulista Viktor Orbán y un afán restitutivo de parte de la peor historia de la Europa contemporánea.


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