EDITORIAL
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

No olvidar el VIH

El sida sigue siendo un problema, 40 años después de que se diagnosticaran los primeros casos, y reclama la atención que sus víctimas necesitan y que la pandemia les quitó

Un grupo de personas posa durante una concentración por el Día Mundial de la Lucha contra el Sida, en la plaza Pedro Zerolo de Madrid, el día 1.
Un grupo de personas posa durante una concentración por el Día Mundial de la Lucha contra el Sida, en la plaza Pedro Zerolo de Madrid, el día 1.Ricardo Rubio (Europa Press)

Dos pandemias conviven mal mediáticamente. Es lo que ha sucedido este 1 de diciembre, Día Mundial de la Lucha contra el Sida: el coronavirus, la epidemia por antonomasia de este siglo, le ha robado protagonismo al VIH, como si este estuviera ya controlado. Pero los datos son tozudos. Según Onusida, en 2020 hubo en el mundo 1,5 millones de nuevos casos (unos 2.000 en España), y unos 680.000 fallecidos por el sida (366 registrados por el INE en España). En el día a día, sin embargo, ambas infecciones no entienden de competiciones, y coinciden, sobre todo en los países con menos recursos, con el resultado de que las personas con VIH sin controlar sufren una covid más grave, con mortalidades que duplican las de la población general, según estudios efectuados en Sudáfrica y en el Reino Unido.

También comparten ambas pandemias una característica demasiado conocida: con los países ricos ya pertrechados, sea de antirretrovirales para el VIH o de vacunas ante la covid, la carga de la enfermedad queda para los demás. Todavía, 40 años después de los primeros casos de sida, y 25 desde que se descubrió que la terapia de alta eficacia que convierte la infección por VIH en una situación crónica, casi el 25% de los 37,7 millones de personas que viven con el virus en el mundo no tiene acceso a la medicación. Eso no quiere decir que en los países ricos el VIH no sea un problema. No solo porque las infecciones bajan muy lentamente. También porque toca enfrentarse al reto de atender a los supervivientes de las primeras olas, ya mayores y en muchos casos con serios problemas sociosanitarios (desempleo, bajas pensiones). Las ONG del sector defienden que, aunque las personas con VIH ya estén diagnosticadas y reciban un tratamiento que impide que la infección progrese, les falta por alcanzar el cuarto pilar, la calidad de vida.

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Este año, el coronavirus ha ocultado sus reivindicaciones. Pero cuando la covid sea una infección recurrente contra la que haya que vacunarse periódicamente, el VIH seguirá reclamando una atención que sus víctimas seguirán necesitando.

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